24 de mayo de 2022
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El drama del pueblo palestino

24 de mayo de 2021
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
24 de mayo de 2021

La tragedia de este pueblo empezó al finalizar la Segunda Guerra Mundial cuando la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 181 de 1947, sobre la partición de Palestina y la creación de un estado judío y otro árabe; al mismo tiempo Jerusalén fue declarado entidad especial, administrada por la ONU. El nuevo país recibió el apoyo de los judíos millonarios de todo el mundo e inició el rescate de la llamada “tierra prometida”. En medio de la Guerra Fría estrechó relaciones políticas y económicas con las potencias de Occidente, especialmente con Estados Unidos y se fortaleció en lo militar. Sobre esta base dio un golpe el 14 de mayo de 1949 y le arrebató a los palestinos el 77% de su territorio.

El Estado de Israel invirtió en tecnología, modernizó el ejército y se preparó para una guerra mayor contra sus vecinos, buscando nuevos territorios. Así, el 5 de junio de 1967 desató la Guerra de los Seis Días, y se enfrentó a una coalición de países árabes, integrada por Egipto, Jordania, Irak y Siria. En el ambiente polarizado entre Oriente y Occidente, el conflicto fue presentado como la lucha entre David y Goliat, porque un pequeño país, con armas modernas, alcanzó una victoria fácil y rápida y se apropió de los territorios de Franja de Gaza, Península de Sinaí, Cisjordania, Altos del Golán y Jerusalén Oriental. Palestina se convirtió en una nación sin Estado, con cuatro millones de refugiados, mientras se producían los asentamientos judíos en su territorio para crear situaciones de hecho; ante el desespero los palestinos respondieron con el terrorismo y surgió el líder Yasser Arafat, dirigiendo la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

El brazo armado de Hamas

Pasaron los años y en 1987 se fundó en Gaza el movimiento islámico Hamas, como una alternativa a la vieja OLP. Este partido palestino se declara yihadista y nacionalista, con el firme propósito de establecer un estado islámico en el territorio histórico de Palestina, que comprende Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza.  Seguramente por su posición radical creció a pasos agigantados pues en las elecciones de 2006 alcanzó la mayoría absoluta y formó un gobierno liderado por Ismael Hamiyeh; desde esa fecha Hamas gobierna en la Franja de Gaza y como es considerado un grupo terrorista Israel tendió un cerco a su alrededor e inició un bloqueo que impide entrar armas y productos de libre comercio.

Hambre y miseria en Gaza

La Franja de Gaza es una zona de 40 kilómetros de largo por 9,5 de ancho, donde viven cerca de un millón ochocientas mil personas, en una especie de cautiverio porque los cinco pasos fronterizos están controlados por Israel que solo permite el tránsito de ayuda humanitaria. El otro paso es por la frontera con Egipto pero se mantiene cerrado para impedir la movilidad de los palestinos y el ingreso de productos básicos para la subsistencia. Como respuesta se construyeron túneles en la frontera con Egipto, para el contrabando de productos de primera necesidad y con el fin de transportar insumos para fabricar armas; pero con el golpe militar en Egipto, en 2013, las nuevas autoridades empezaron a destruir los túneles lo que empeoró la crisis económica, porque por esta vía ingresaba un alto porcentaje de las mercancías para satisfacer las necesidades básicas. De otro lado cortaron los suministros a Hamas y frenaron el contrabando de armas. Pero también hay túneles en la frontera con Israel y, de acuerdo con las autoridades de este país, hay una red sofisticada que puede estar a 20 metros bajo tierra y se conecta con talleres para fabricar armas y con rampas para lanzar cohetes. En las operaciones para bombardear estos túneles se producen daños colaterales porque los cohetes caen sobre casas, mezquitas, escuelas y hospitales.

La última ofensiva de Benjamín Netanyahu

El pasado 10 de mayo el Gobierno y el aparato militar israelí desataron la ofensiva contra la Franja de Gaza ¿Cuál fue la chispa? A raíz de las celebraciones de las Jornadas de Oración del Ramadán varios soldados de Israel pusieron barreras para impedir el acceso de los fieles a la mezquita de Al-Aqsa considerado uno de los centros sagrados más importantes del Islam en el mundo. Al mismo tiempo colonos israelíes, con el apoyo de los militares, iniciaron el desalojo de viviendas en el distrito de Sheij Jarrah donde los palestinos tenían sus hogares desde hace 70 años.

Ante estas provocaciones el grupo islamista Hamas, dio un ultimátum hasta las seis de la tarde del lunes 10 de mayo para que la policía abandonara el sitio sagrado de oración; como no desalojaron el lugar Hamas disparó los primeros cohetes contra objetivos israelíes. La respuesta fue inmediata porque Israel es una potencia nuclear y tiene el ejército más poderoso de la región. Como era de esperarse el escudo antimisiles Cúpula de Hierro interceptó la mayoría de los cohetes y el gobierno de Netanyahu inició el bombardeo sin misericordia, destruyendo viviendas, hospitales, centros de abastecimiento y oficinas de la administración pública en la Franja de Gaza.

Las bombas que caen sobre Gaza son portadas por proyectiles teledirigidos que no fallan el blanco, mientras que los rebeldes de Hamas no tienen semejante poder; es una guerra desproporcionada. Se trata de una operación de exterminio, de un genocidio, cuyo objetivo es desalojar al pueblo palestino de sus tierras ancestrales y así completar la ocupación de sus territorios.

Esta última escalada bélica resulta diferente porque los palestinos en Gaza, Cisjordania, Jerusalén y en la diáspora, se movilizaron de manera simultánea como no se había visto antes y demostraron que están “metidos” en Israel; de este modo lograron la atención de Occidente en su lucha por liberarse del Estado opresor; llegaron las presiones de Estados Unidos y de la Unión Europea para poner fin a las confrontaciones y Netanyahu tuvo que aceptar la tregua.