27 de septiembre de 2021
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Día de la Madre, Día de los Hijos.

30 de mayo de 2021
Por Celmira Toro Martínez
Por Celmira Toro Martínez
30 de mayo de 2021

El Día de la Madre es un día especial, es el día de los homenajes, del agradecimiento a las mujeres gestoras de esta raza de hombres y mujeres que conforman la herencia de esta tierra que amamos.

Hoy, en el día de la Madre quiero, en nombre de todas las madres del mundo, hacerle un homenaje agradecido a los hijos, a esos seres inolvidables, íntimos,  inseparables, cercanos que dieron brillo y honor a nuestra vida de mujeres, que nos hicieron madres y nos dieron el mejor regalo, el más costoso, el que no tiene otro igual en el mundo, el que nunca se olvida, el que se improntó en nuestro ser para siempre.

Sí, somos madres por la presencia de nuestros hijos en nuestra vida, ellos son la razón de nuestra misión de grandeza, ellos mueven nuestra alma, nos dirigen y orientan.

Desde el primer momento cuando sentimos su presencia en nuestra vida, ese hijo se adueñó de nuestro cuerpo, de todo lo que somos, por eso, aún en medio de la duda, la escasez y dificultades insalvables le damos el sí a su llegada y nos disponemos a recibirlo como un tesoro sin límites, bendecido y hermoso.

Su llegada hace olvidar los dolores y cuando por fin lo recibimos en nuestro regazo el corazón no entiende la belleza de amor y sentimiento que provoca, que desata. Es un no se que revuelto con asombro, admiración, agradecimiento a Dios y a la vida; es sentir su fragancia pura, indescriptible, nunca percibida, que llena nuestro ser de un olor celestial indefinible, inmenso.

Su  llanto arrebatado y fuerte nos anuncia que ese ser nacido de nuestras entrañas ha tomado posesión absoluta de lo que somos, de lo que anhelamos y soñamos.

¡Qué sensación, que experiencia tan hermosa!

Que maravilla es tenerlo entre los brazos y sentirlo cerquita a nuestro corazón; poderlo abrazar, fundirlo en el alma y saber que en nuestra. vida de mujer es lo más sagrado, lo más grande.

Con todos los hijos se experimenta la misma sensación, para mí fue así de hermosa en los cuatro hijos que Dios me diera como regalo. Ahora al recordar ese momento, lloro de emoción otra vez y agradezco a Dios tanta generosidad al dármelos y al tenerlos conmigo.

Hoy invito a las madres de este país a recordar ese momento y sentir otra vez tanta bendición, tanta belleza y agradecer, agradecer, agradecer por siempre su presencia en nuestra vida.

Momentos lindos, sin comparación alguna que se suceden unos a otros: Es la alegría cuando nacen, cuando dan los primeros pasos, cuando balbucean lecciones que se volvieron guía de nuestra vida, cuando los llevamos por primera vez al colegio; cuando, sin darnos cuenta, crecieron, se enamoraron y se fueron; cuando los sentimos más cercanos a nuestros años viejos y los vemos triunfar y dejar huella. Cuando nos trajeron sus hijos que nos hicieron abuelas y con ellos experimentar el amor más grande, más sublime.

Qué bonito es el día de la Madre: es el día de los hijos, de los nietos, de las raíces que vuelven a ser semilla y nos harán por siempre las mujeres que nunca desaparecerán de este planeta, porque quien tiene un hijo, vivirá por siempre.

Mi corazón se llena de alegría, al saber que en ellos tengo lo más valioso, lo más sublime.

¡Vamos Mujeres, Madres de este país a juntar nuestro corazón! Y con un gesto maternal sin fin abracemos por siempre a los hijos, a los nietos a los bisnietos: esa generación que nos ha dado la misión celestial de haber prestado nuestro vientre para llenar esta tierra de nuevos retoños, las raíces con las que podamos entre todas parir una nueva Patria, donde haya lugar a la Paz y la dignidad que todos merecemos.