17 de junio de 2021
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De ilegal a legal

18 de mayo de 2021
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
18 de mayo de 2021

Los acontecimientos de los últimos días, y las disposiciones de los jueces y de las autoridades, nos ponen a pensar que lo que antes era ilegal, ahora se ha vuelto legal y pueden ejecutarse una serie de acciones que hasta hace poco eran definitivamente ilegales, e inclusive estaban enmarcadas en el Código Penal Colombiano.

Es así como el Tribunal de Pasto falló una tutela en la que claramente ordena a las autoridades a no proceder con la erradicación forzosa de los sembrados de coca sin previa consulta. De esta manera, hay que entender que la coca, que hasta donde yo se es un cultivo prohibido por la Ley, ahora está protegido. Veo, ante tal disposición, que a los delincuentes hay que solicitarles su venia para que las autoridades encargadas de hacer cumplir las leyes puedan proceder en su contra. Es más, tuve entendido que, inclusive, es deber de las autoridades el poner a disposición de la fiscalía y de los jueces el bien que sea utilizado para la comisión de un delito, sea mueble o inmueble. Ahora No! Esa es la disposición del Magistrado de marras y, agrega, que tampoco podrá fumigarse el predio y el cultivo.

Pero vamos un poco más adelante. En los hechos sucedidos en los últimos días en los que, en obediencia, unos ciudadanos, al llamado que le hacen los directivos de las centrales obreras, se está  y permitiendo el bloqueo de vías a gusto de quien o quienes así deseen hacerlo. Esta acción es sin lugar a dudas un delito y como tal está considerado en el Código Penal. No obstante, las autoridades hablan de dialogar con quienes se toman la libertad de incurrir en un delito. Parece que esa es la vía, dialogar con los delincuentes. Esa es la estrategia. Y, más adelante, luego de impedir el libre paso a quienes desean hacer ejercicio de su derecho a la movilidad establecido en la Constitución, de impedir el tránsito de ambulancias, equipos médicos y alimentos, los delincuentes resuelven conceder, a título gratuito y en gesto de buena voluntad, el paso de algunos bienes y materiales médicos y hospitalarios, bajo el calificativo de “Gesto Humanitario” con lo que el delito adquiere la patente de humano. Acorde con la humanidad y la civilización. Y las autoridades se ufanan de ello. Y con tal permisividad, quien quiera atraviesa lo que se le antoje en una vía y decide quién pasa o no por tal lugar. Por esa razón, no es extraño observar a 5 o 10 ciudadanos impidiendo el paso y, en oportunidades, cobrando por “permitir” el paso. Allí vamos.

Pero como si esto fuera poco, ya se está pidiendo que las Fuerzas del Orden no actúen cuando  las expresiones ciudadanas se salgan del curso que la Constitución establece dentro de las libertades. No, las Fuerzas del orden deben aceptar estoicamente la piedra que se le lanza, ya que la piedra no mata como mata la bala. Olvidan los que solicitan total pasividad de la Policía, que la piedra también mata, que lesiona y que aquél que lanza la piedra, está desafiando al policía al combate. Ahora, la Policía deberá llevar una multiplicidad de armas a la mano para responder con la adecuada, y proporcional, a quién lo reta al combate. Lo que se busca, poco a poco, amarrando a la policía, es que el control desaparezca y todo sea posible para que los objetivos que se proponen se logren.

Claro está que, en medio de todos estos procesos, hay quienes buscan crear mártires, porque los mártires mantienen el clima y son armas a esgrimir en los pedidos y reclamos. Allí es clara la muestra del asesinato de Lucas, en Pereira, a quien mataron los que buscaron hacer en él el mártir en la zona. Otros tantos acaban en las mismas y por las mismas razones y a sabiendas se exponen a ello.

Cada vez pondrán nuevas condiciones para amarrar a la Policía, y más condiciones y pretextos para hacer acuerdos que permitan el regreso a la normalidad, máxime cuando quienes dirigen las protestas son sindicalistas, expertos en destruir economías, empresas y puestos de trabajo. Ahora, la presa a finiquitar es el país y su democracia.

Manizales, mayo 15 del Segundo Año de la Peste.