13 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Vacunas de vacunas

1 de abril de 2021
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
1 de abril de 2021

En estos días se inició en firme la vacunación contra el Covid-19. Bueno, no se había iniciado el proceso, cuando ya estaban alerta todos aquellos a los que nada les sirve y todo les es útil para criticar sin medida todo, absolutamente todo lo que se hace. Para eso si están listos a toda hora, eso, en tanto no les imponga alguna obligación, obligación de la que no se puedan desprender sin antes asignársela a alguien más. Para ellos, todo lo que se sucede o deja de sucederse, es responsabilidad o está a cargo de los demás. Esa es su misión en esta vida y de ello se sienten satisfechos y no les importa lo que haya que hacer para que las cosas se sucedan por causa o responsabilidad de los demás.

Para muestra un botón. En estos días, en la W, una de sus periodistas hizo el comentario acerca de la vacunación que se adelanta en el país. Su observación radica en que el gobierno declara que se han aplicado 1.818.000 dosis, no habiéndose aplicado más que 250 mil segundas dosis. Ello la lleva a concluir que el proceso es lento, muy lento. Pues la periodista no alcanza a columbrar que la vacunación se inició el 20 de febrero y que, como es necesario esperar entre 20 y 28 días para la segunda dosis, mal pueden estar aplicando la segunda dosis antes de que los términos prescritos para ello se cumplan. Pero no! Eso no le cabe en la cabeza a la susodicha periodista de pensamiento universal perturbado.  Con otros, muchos, las cosas son similares.

Y nos vacunan también con las disposiciones de la justicia en lo relacionado con el famoso “Cartel de la Toga”. Cartel que se constituyó con unos de esos prohombres que constituyen ahora la Corte Suprema de Justicia, la misma que en oportunidades se ha dado licencia para declarar que sus fallos no sean en Derecho, sino Políticos. Vaya! Y esa misma Justicia, condena a uno de sus integrantes que ha faltado a su deber, mientras sus compañeros de pilatunas continúan allí, o por allí, en las mismas. Ya, desde antes, otras fechorías conocimos de parte de ellos. Así, de agache, los botines, los Rolex, los homenajes en Neiva, los paseos en planchón por el Magdalena, la libreta militar para el hijo y cositas como esas. Y siguen allí. Y los que pagaron, dieron, ofrecieron y lograron de ellos los beneficios, siguen disfrutando de sus logros. Vaya Justicia.

Y, por lo sabido, en los últimos tiempos poco a nada ha cambiado. Nos enteran de lo habido en el proceso que se siguió a Uribe en la Sala de Instrucción de la Corte, en la que los prevaricatos estuvieron a la orden del día, y nada se dice, sin defender a Uribe, que de eso no se trata.  Que los computadores; que los teléfonos del paramilitar y las Sim estaban a allí a disposición de magistrado instructor; que se interceptaron teléfonos sin previa orden judicial; que se escucharon las conversaciones de abogado y su cliente. En fin, una buena cantidad de irregularidades que parece han pasado al olvido y la Procuraduría calla y la misma Corte, agregando a lo anterior su silencio y falta grave a los deberes que les asigna la Constitución.

Todo ello, se constituye en otra vacuna de las muchas que insensibilizan a los ciudadanos y nos hacen mirar con gran desconfianza a quienes integran los máximos tribunales de la Justicia en el país.

Y seguimos pensando en ubicar en esas altas magistraturas a personas jóvenes. Jóvenes que aún andan tras de veleidades por conseguir en sus vidas y pensamos que darán solución a nuestras esperanzas. Ya es hora de que a las altas magistraturas lleguen personas que estén por sobre del bien y del mal. Personas para quienes su dignidad y prestancia está por encima de cualquier tentación. Personas a quienes su vida y comportamiento ético les respaldan y dan garantías de cómo actuarán en lo que a sus manos llegue. Y, si su ministerio se les otorga a perpetuidad, nos dará certeza de que no andarán en las mismas de tantos que hoy alcanzan las magistraturas para afinar su futuro con quienes tienen asuntos que les tocan y a los que deben ser dispuestos.

Y a mi amigo y respetado doctor Humberto de la Calle, le recuerdo que las disposiciones de un juez, sea cual fuere lugar jerárquico, no pueden ser contrarias a Derecho, por más que un superior, así sea Magistrado de la Corte, haya dicho otra cosa, si esa cosa está manifiestamente en contra de su sana y ajustada razón y a Derecho. “Dura lex, sed lex”. Eso nos enseñaron en la facultad de Derecho y en la vida. Y a esa ley debe ajustarse el magistrado y el juez. No de ahora. No! De siempre!

Manizales, abril 01 del Segundo Año de la Peste.