5 de mayo de 2021
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Sin el inolvidable Gabo.

18 de abril de 2021
Por Eduardo Aristizábal P.
Por Eduardo Aristizábal P.
18 de abril de 2021

Conmemoramos ayer sábado el 7º aniversario de la muerte en Ciudad de Mexico, del gran periodista y escritor magdalenense Gabriel García Márquez. Premio Nobel de Literatura 1982.

Aunque se haya escrito mucho de Gabo y se sepa mucho de su obra y vida, no podemos dejar pasar, ésta efemérides, sin recordar a uno de los grandes personajes de la cultura colombiana.

Gabriel José García Márquez estudió bachillerato en San José a partir de 1940, terminó secundaria   en el Colegio Liceo de Zipaquirá, en 1946. Ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cartagena empezando 1947. Su cercanía con el médico y escritor Manuel Zapata Olivella le abrió las puertas del periodismo.

Después del «Bogotazo» en 1948, comenzaron sus colaboraciones en el periódico liberal El Universal, que había sido fundado el mes de marzo de ese mismo año por Domingo López Escauriaza.

Había comenzado su carrera profesional trabajando desde joven para periódicos locales; posteriormente vivió en diferentes países:  Francia, México, España. En Italia fue alumno del Centro experimental de cinematografía. Su hijo Rodrigo, se dedico de lleno a la actividad del cine.

Posteriormente se radicó en Sucre, por motivos de salud y entró en contacto con el grupo de intelectuales de Barranquilla, entre los cuales había un personaje que tuvo mucha influencia en la vida intelectual de García Márquez, Ramón Vinyes, quien había sido propietario de una librería a quien se le conocía como «el catalán» quien años más tarde, aparecería en las últimas páginas de la obra más célebre del escritor, Cien años de soledad.

En 1953 ingresó como colaborador del periódico El Nacional, Barranquilla. Sus artículos dejaron notar la gran influencia de Ramón Gómez de la Serna.

Como escritor comenzó con una novela breve, que evidencia la fuerte influencia del escritor norteamericano William Faulkner: La hojarasca, cuya acción transcurre   en Macondo, pueblo hijo de García Márquez.

En 1961 publicó El coronel no tiene quien le escriba. Al año siguiente reunió algunos de sus cuentos bajo el título de Los funerales de Mamá Grande, y publicó su novela La mala hora. Muchos elementos de sus relatos fueron integrados a Cien años de Soledad dando vida al pueblo mítico de Macondo y a los Buendía. Se considera un resumen de la historia de las tierras latinoamericanas.

En 1975, Gabriel García Márquez publicó su novela preferida, El otoño del patriarca, posteriormente el libro de cuentos La increíble historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada en 1977 y Crónica de una muerte anunciada (1981). El amor en los tiempos del cólera, se publicó en 1987.

En 1982 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura.

Al concluir El Amor en los Tiempos del Cólera retorna a uno de los interesantes géneros periodísticos, el reportaje, con el director de cine chileno Miguel Littin Cucumides, de orígenes palestino y griego: clandestino en Chile (1986), escribe un texto teatral, Diatriba de amor para un hombre sentado (1987), retoma el tema del dictador latinoamericano en El general en su laberinto (1989), agrupa algunos relatos bajo el título Doce cuentos peregrinos (1992). Del amor y otros demonios (1994) y Noticia de un secuestro (1997). En 2002, García Márquez publicó el libro de memorias Vivir para contarla, el primero de los tres volúmenes de sus memorias. La novela, Memoria de mis putas tristes, apareció en 2004.

En 2007, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española lanzaron una edición popular conmemorativa de Cien años de soledad.

Estos son algunos consejos del escritor colombiano acerca de la profesión de periodista y sus retos:

 El periodismo es una profesión que se escoge.

Calidad antes que inmediatez.

Cultura, práctica y ética: tres elementos indispensables.

 La ética, una compañera inseparable.

 El periodista como investigador nato.

 Hacia un periodismo pensado al revés.

 Sobre la objetividad del reportaje.

 La humanización del reportaje.

 Por un género literario con los pies sobre la tierra.

 Los peligros de la grabadora.

 El periodismo: una pasión insaciable frente a la realidad.