11 de mayo de 2021
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Política con pimienta. A 73 años de la muerte de Gaitán

9 de abril de 2021
Imagen Semanario Voz

Hoy 9 de abril, se cumplen 73 años de lo que se conoce en la historia colombiana como «el bogotazo». Hacia la 1 y 05 de la tarde, salía de su oficina, situada en Bogotá en la carrera séptima con avenida Jiménez, a almorzar con unos amigos, el líder liberal Jorge Eliécer Gaitán Ayala, cuando fue baleado por un individuo de nombre Juan Roa Sierra y cuya causa, a ciencia cierta, la de su asesinato, aún está en la penumbra. Tanto es así, que la Comisión de la Verdad, surgida a raíz de los acuerdos de La Habana entre las Farc y el Estado colombiano, anunció en el 2018 que pediría a la Fiscalía General de la Nación que declare su crimen de lesa humanidad para que se incursione de nuevo en los motivos del magnicidio de Gaitán. A los gritos de «¡mataron a Gaitán!», las calles de la capital del país se comenzaron a llenar de multitud de sus seguidores, que durante varios días se dedicaron a arrasar el centro de Bogotá, donde destruyeron edificios oficiales, iglesias, locales comerciales y saquearon sus instalaciones, en busca fundamentalmente de licores, machetes, cuchillos etc., etc.. Roa Sierra, de 27 años, de profesión albañil, fue detenido, resguardado en una droguería cercana y de allí sacado por la enardecida turba, linchado, y su cadáver arrastrado hasta el Palacio Presidencial, en cuyas afueras permaneció durante dos días a la vista, según cuentan los cronistas de la época. Roa le propinó a Gaitán tres disparos: uno en la nuca y dos en la espalda. Fue trasladado a una clínica cercana, la Central, y a las dos de la tarde se anunció oficialmente su muerte.

GAITÁN DEFENDIÓ AL  ASESINO DE PERIODISTA MANIZALEÑO
Gaitán fue la figura más destacada del liberalismo de su época. Después de haber ocupado el Ministerio del Trabajo, Higiene y Previsión Social, el Ministerio de Educación, la Alcaldía de Bogotá y haber sido Presidente de la Cámara de Representantes, fue candidato presidencial en 1946, derrotado por el conservador Mariano Ospina Pérez y aspiraba a repetir candidatura en 1950. Abogado penalista, actuó en sonados casos judiciales. Alguno de ellos relacionado con Manizales. En efecto. El Teniente Jesús María Cortés, el día 12 de octubre de 1938, en las oficinas de La Voz de Caldas, asesinó a sangre fría al periodista y director del diario Eudoro Galarza Ossa. Gonzalo Jaramillo, jefe de redacción, quien luego fue director de La Patria y gobernador de Caldas, había denunciado a Cortés porque hacía objeto de maltratos físicos y sicológicos a su tropa. Cortés consideró la denuncia como ultraje a su honor militar. Se dirigió al periódico y le exigió rectificación a Galarza, a pesar de que el teniente había reconocidos como ciertos los hechos denunciados. Éste defendió a su redactor y le dijo a Cortés que escribiera una carta pidiendo la rectificación. Cortés le dijo que no. Que eso había que arreglarlo ya. Sacó su revólver y le ocasionó la muerte. De dos balazos. El proceso se inició y a pedido de la familia Galarza se cambió de radicación para Bogotá. Asumió la defensa de Cortés, Jorge Eliécer Gaitán.

OBTUVO LA ABSOLUCIÓN DEL TENIENTE CORTÉS

Diez años después, el 8 de abril de 1948, ¡diez años después!, el juicio se llevó a cabo en el Palacio de Justicia de Bogotá. Y al amanecer del 9, Gaitán obtuvo la absolución del Teniente Cortés, aduciendo que las denuncias de Jaramillo y del diario manizaleño habían sido una afrenta al honor militar y que la agresión había sido proporcional a la ofensa. La periodista Vanessa Parra Triviño, en artículo publicado en El Tiempo de hace un año, trabajo que hemos consultado para escribir esta columna, narra que a las dos de la mañana cuando fue vitoreado por los asistentes por el triunfo obtenido, Gaitán se fue de celebración con unos amigos al Grill Morocco, en la calle 23, hasta las cuatro de la madrugada. Hacia el mediodía del 9, llegó a su oficina y llamó a sus íntimos amigos Jorge Padilla, Alejandro Vallejo, Pedro Eliseo Cruz y Plinio Apuleyo Mendoza, para invitarlos a almorzar al Hotel Continental, calle 16, carrera 4a de Bogotá. Pero la muerte le esperaba a la salida del edificio Agustín Nieto, en cuyas afueras recuerdan estos episodios numerosas placas y a donde se dirigen hoy nostálgicos liberales a rememorar a su Caudillo, que hizo historia con sus frases como ,»Por la restauración moral del República, ¡a la carga!.
UN DÍA CUBIERTO POR LA IRA
Terminó la periodista su crónica de esta manera, y nosotros también: » Aquello que se conoce en la historia como «el Bogotazo» y que para algunos es solo un mito, tuvo todo de realidad y de ficción, de imaginación y recuerdo. Fue un día cubierto completamente por la ira que, acabando o no con la ciudad, supuso un antes y después en la historia capitalina. El 10 de abril, luego del asesinato, la ciudad despertó siendo otra. Aquella Bogotá era ahora una tierra inundada del recuerdo de Gaitán, de la nostalgia de los aplausos que se llevó en su último juicio. Desde ese día ese nombre se volvió un recuerdo y el de Eudoro Galarza, quedó atrás, como su periódico, La Voz de Caldas, que inmóvil por su ausencia tuvo que cerrar las puertas unos meses después de su muerte.»