7 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Las ranas

21 de abril de 2021
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
21 de abril de 2021

Ahora que se anuncia una reforma tributaria, es interesante escuchar el croar de las ranas en el pantanero. Qué otro nombre darle a ese nido de batracios que simplemente han creído que su lugar está establecido para decir y desdecir, más nunca para estudiar, mejorar y para encausar las ideas que se ponen a su consideración. Allí, lo usual es que salgan las ranas que más alto croan a manifestar sus pensares aún antes de conocer los contenidos de lo que a su estudio será puesto en consideración. Claro, sus expresiones siempre están dirigidas a atacar para figurar, pero nunca a considerar la idea en cuestión y darle la forma y el modo que es necesario para que cumpla los objetivos que en esencia se buscan.

Un ejemplo bien claro es el que tenemos en estos días con la reforma. De una parte, es importante destacar que desde todos los pensamientos se reclaman más y más ayudas del Estado para los más necesitados. Así, se clama por la ampliación de programas como familias en acción. Se pide el llamado Ingreso Solidario. Se exige educación universitaria gratuita. No falta el clamor por ayudas para la vejez de aquellos que no alcanzaron una pensión. Mesadas para los jóvenes. Y faltan más pedidos que desde el charco las ranas claman para aquellos que creen serán los que les mantendrán vivas al borde de su pantanero. Allí están, y por estas cosas que creen son de justicia, croan. Y mientras croan por esto, la alharaca se acrecienta cuando quien debe proveer los recursos para atender sus pedidos, busca los medios para atenderles.

 Ah! Pero de otras soluciones nada. Quizás para muchos basta con encender la imprenta del Banco de la República y, con los papeles que de allí salen, hacer los pagos que cada auxilio de estos necesita y asunto terminado. De esta manera nadie saldrá golpeado y todos satisfechos. Bueno, es lo usual. Las ranas no ven más allá del borde del pantanero en el que habitan y en el que les gusta vivir. Olvidan, y desde luego no ven, lo que los procesos atendidos de tal manera causan en las sociedades que así los enfrentan. Aquí, en el país vecino, los billetes normales ya tienen 6 ceros luego de que en tiempos cercanos ya les quitaron tres ceros. Valga decir, sus billetes ya están valiendo menos de mil millones de veces de lo que valían hace sólo unos años. Y ese billete de seis ceros de hoy, no alcanza para comprar un huevo.  Por eso mismo, el salario mínimo del hoy, allá, equivale a 50 centavos de dólar mensuales. Pero eso no importa.

Aparte, todo lo que el Estado busca para sostener los auxilios que los tiempos actuales demandan, tiene que provenir de los que más tienen. Así es que alguien tiene que proveer los recursos. Los que algo ganan, deben aportar algo. Los que mas ganan, deben aportar más. Si alguien gana 30 millones de pesos al año, seguramente no clamará por su quiebra si aporta 400 mil pesos al año. Y aquel que gana 300 millones deberá aportar 60 o 70 millones. El segundo gana 10 veces más que el primero. Pero este segundo, que más gana, debe aportar no 10 veces más sino150 o más veces que aquel. Entre otras cosas, esta es cercana al monto que ganan las ranas mayores y para ellas las exenciones son superlativas y poco pagan. Así es que cada uno pone de lo que tiene.

Es obvio que cuando de impuestos se trata, cada sector quiere para sí un aporte menor. Quiere que se le defienda. Es un medio en el que cada cual lucha por lo suyo. Es claro que a nadie le gusta pagar. Todos preferimos recibir. Tampoco es menos cierto que lo que está en discusión es una idea que el gobernante manda para ser estudiada. Claro, el estudio no es dable a la gran mayoría de las ranas, como tampoco lo es para algunos que desde las jefaturas del “ranal” dan gritos y hasta zapatean, como hemos visto. Hasta se enloquecen y les da rabia. Ahora, es el momento de que las ranas de mentes superiores lean, escudriñen y enriquezcan con sus aportes esa búsqueda de recursos para poder atender los programas que se deben alimentar para paliar los afanes del hoy en tiempos de pandemia.

Esperamos qué, del croar al borde del pantano, algunos se yergan sobre sus extremidades inferiores y con mentes claras conduzcan el debate y acallen a aquellos que no alcanzan a sostenerse en sus piernas y menos sobre sus ideas.

Manizales, abril 18 del Segundo Año de la Peste.