10 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Informar o deformar

11 de abril de 2021
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
11 de abril de 2021

Hace ya algunos años recibí una llamada de la periodista Salud Hernández, quien se encontraba interesada en obtener información sobre la génesis del mito que se ha construido alrededor de la mujer pereirana. En efecto, estuvo en Pereira y me hizo una entrevista en donde le ponía de presente los antecedentes para que se consolidara esa visión desdibujada de las mujeres de Pereira. Poco tiempo después apareció el artículo en donde la señora en cuestión tomó lo que le convenía y guardó lo que contrariaba su posición, pues el título del artículo fue: “Viaje a la cuna de las prostitutas”.

Por lo dicho antes, no me extraña que la señora Salud, aprovechando el escándalo que se ha armado por la desaparición de una niña de dos años, se ha ido lanza en ristre contra la madre de la niña, llegando a afirmar, con lo transcribe Piedad Bonet, lo siguiente: “en cuanto a las niñas que dan a luz, sigo pensando que el Estado debería quitarle los hijos y darlos en adopción para que los bebés tengan un futuro distinto”. Y remata diciendo: “Quizás llegó el momento de emprender una gigantesca  campaña nacional de esterilización voluntaria – óigase bien- para alimañas tipo la mamá de Saa Sofía.”.

La pregunta que me hacía entonces era: ¿Eso es periodismo de investigación?. Pero la conclusión es que de ninguna manera lo es, y menos el que practica esa señora, a quien le importa sobre todo el sensacionalismo. En ningún momento se hecho un seguimiento a esa joven mamá, que todo indica es explotada y se encuentra en situación de enorme dependencia de las drogas. Es ese acompañamiento que requiere esa joven, al igual que muchas que se encuentran en situaciones similares. Y seguir pensando en esterilizaciones y en general en medidas represivas exclusivamente es lo que nos está llevando construir más y más cárceles, que rápidamente padecen hacinamiento.

 

Pienso que lo procesos educativos no se deben reducir a un aula de clase sino que debe abarcar el entorno familiar y social, buscando al mismo tiempo la consolidación de condiciones económicas más equitativas de manera que no resulte tan fácil el convencer a los jóvenes de sumergirse en actividades ilícitas que producen en apariencia una gran rentabilidad.

 

Y el periodismo debe abandonar el facilismo de las crónicas rojas para hacer investigación y dar cuenta del entorno en el cual se cometen los delitos.