15 de mayo de 2021
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Por Carlos Mario Vallejo Guillermo Orlando Sierra: el duque en sus dominios

18 de abril de 2021
18 de abril de 2021

Por Carlos Mario Vallejo

Frente a los 17 mil metros cuadrados que conforman los 17 pisos de la Torre Emblemática que lleva su nombre, el exrector y ahora profesor de la Universidad de Manizales Guillermo Orlando Sierra se apresta a atender a Eje 21, ante una mesa Rimax cuadrada que sostiene tres tintos de mil pesos en la cafetería esquinera de la carrera 9 con 19, al frente del centro educativo. El edificio de 35 mil millones de pesos no se alcanza a ver para el segundo plano de la foto, así que me acurruco y le disparo mientras va respondiendo, pero la foto se embolataría con el daño de la cámara.

En las demás sillas, desde donde cuchichean y medio pescan apartes de la entrevista, los eternos director financiero y vicerrector general -ahora profesores- sorben sendos cafés. Son Jhon Jairo Madrid y Jorge Iván Jurado, los “compinches” de Sierra, con quienes ha trabajado codo a codo los últimos 26 años para erigir una institución donde, como dice el himno, la comunidad ha encontrado “honor ciencia y sociedad”.

Cháchara. Formalismos.

Guillermo Orlando va respondiendo e intercambiando cruces de piernas -tobillo en pierna contraria y rodilla con rodilla- de modo que sus mocasines le dejan ver los empeines revestidos de calcetines negros tachonados de renos. “Tengo varias medias así. De muñequitos, de fresas, de bananos”, sonríe y luego pasa a desdeñar las taloneras, tan de moda, porque “esas se las tragan los zapatos”.

Arriba: el directivo y profesor en sus tiempos de rector. Abajo, como basquetbolista del colegio LANS.  Abajo derecha: recortado de su actual vieja foto de perfil en Facebook.

Un día normal en su viuda comienza muy temprano a las 5 de la mañana, seguido de lectura general (“estudio tres horas diarias”). Luego viene su amado chocolate y el aprestamiento para asistir a la universidad a la que raras veces ha dejado presentarse en persona a pesar de la emergencia mundial. “No dejamos de venir a la U”, coinciden Sierra, Madrid y Jurado, con más de dos décadas de vida académica en la Universidad de Manizales.

En su camisa, pende un refinado Montblanc y el carné de profesor con su tipo de sangre: o +. Notorios, el lunar en mano derecha que destaca al compás de sus ademanes y el permanente entrecerrar de ojos mientras va declarando, como si escurriera las palabras de los párpados. Reuniones, alternancia, clases y ejecutorias varias hasta mediodía.

Para el almuerzo en el hogar Sierra Sierra recibe asistencia de la señora Ligia y de su esposa Beatriz para degustar platos convencionales: “fríjoles y lentejas, lo normal”.

El tiempo libre que le logra sacar al trabajo lo dedica a estar pendiente de los hijos Gabriel (17 años) y Miguel (15). “Acostumbramos pasar tiempo juntos en nuestra casita de campo en La Cabaña los fines de semana. También vamos a apoyarlos en sus partidos de fútbol. Ambos juegan en la posición de volantes”, apunta Sierra, lisonjero. Su gran tesoro: tener con vida y saludable a doña Alba, su madre.

Su columna de los viernes en La Patria, más meditada que espoleada por la actualidad, la va alimentando con previsión. “Dependiendo del tiempo, en una semana puedo preparar borradores de cuatro columnas próximas”.

En la universidad, el día se le va impartiendo sus clases en el Doctorado en Administración, Educación y Formación en Diversidad, cursos afines y del pregrado den Sicología, de donde es egresado.

¿Cuál es el mayor defecto de Guillermo Orlando?, le preguntó Eje 21 a sus colegas y grandes amigos Jhon Jairo Madrid y Jorge Iván Jurado. Madrid aventura (acorralado, sin saber qué decir): “puede llegar a ser muy temperamental…de las aguas mansas líbranos señor (ríe)”.  Jorge Iván Jurado (en aprietos, luego de confesar que las pausas los tres “somos muy chistines y dicharacheros”): “ tal vez que es demasiado madre; cree mucho en la gente y da demasiadas oportunidades”.

Sierra, quien entregó en septiembre del año pasado la batuta de la institución a Duván Emilio Ramírez Ospina, ostenta entre sus méritos el crecimiento en infraestructura del centro universitario, certificaciones de alta calidad, y el trabajo colectivo que desembocó en la certificación Icontec. Pero prefiere el bajo perfil.

Luego de regentarla desde 2008, al sicólogo y doctor en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, también se lo puede ver en los alrededores del centro de estudios vestido de paisano, sin jactancia alguna, con la satisfacción del deber cumplido y con las miras puestas en el estudiantado y la apertura de la U a las regiones, uno de los retos que tienen en adelante. A guisa de un duque en sus dominios, como Truman Capote retrató a Marlon Brando, usted podrá toparse al legendario institutor en mangas de camisa, tomando tinto barato en la esquina o desde algún piso del emblemático edificio que ayudó a erigir, rigiendo (aún sin ser rector) los destinos de la Universidad de Manizales, ahora desde la docencia y con la distraída afabilidad de un primíparo más.