11 de mayo de 2021
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Estar-ser, alborotar, cada uno

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
20 de abril de 2021
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
20 de abril de 2021

Quisquillas de alguna importancia

¿Será ésta la significación del participio ‘alborotada’ en el dicho “quedó la novia vestida y alborotada?”. 

Los verbos ‘estar’ y ‘ser’ son diferentes, razón por la cual no pueden usarse el uno por el otro, como lo hizo el autor de la siguiente oración, en la que empleó ‘estar’ por ‘ser’: “El proyecto de Superintendencia que estaba obligatorio por mandato legal terminó derretido en el Ministerio del gobierno Santos” (LA PATRIA, Luis Felipe Gómez Restrepo, 28/3/2021). Cuando decimos ‘él es alegre’, expresamos la cualidad permanente que a quien nos referimos posee. Pero si afirmamos que ‘él está alegre’, manifestamos que ‘él’ goza de un momento de alegría. El verbo ‘ser’ (del latín ‘esse’ –‘ser, existir’–) expresa, generalmente, una idea permanente, como la esencia o la naturaleza de algo (‘es un ser humano’), o alguna cualidad (‘es bondadoso’). Y el verbo ‘estar’ (del latín ‘stare’ –‘estar en pie, estar, mantenerse derecho’–) expresa, generalmente también, una idea transitoria, como el estado de ánimo de una persona (‘está triste’), o el lugar en que alguno se encuentra (‘está en el hospital’). En la oración glosada, como se trata de una orden permanente, debió usarse el verbo ‘ser’, ‘era obligatorio’. Éstas son apenas nociones elementales, que no abarcan todo lo que se puede decir sobre estos dos verbos, que, con ‘haber’, son piedras angulares de la oración gramatical del castellano. Nota: hay quienes, en forma esnobista, emplean el verbo ‘ser’ por ‘estar’ en frases como ésta: “Enseguida soy con usted”. ¡Uf! ***

Cuando los paisanos dicen “se alborotó el avispero” expresan que algo causó algarabía, discordia, conmoción, etc. Y aunque el verbo ‘alborotar’ significa también ‘desordenar’ (‘el viento alborotó sus cabellos’), ‘trastornar’ y muchas otras acciones (son más de veinte sus sinónimos), entre ésas no está la de ‘aumentar’ o ‘incrementarse’. Un acucioso lector leyó en LA PATRIA este titular: “Cuidado: se alborotaron los accidentes de tránsito en Manizales” (9/4/2021), titular que debió redactarse así: “¡Cuidado! Aumentaron los accidentes…”. El verbo ‘alborotar’ viene del latino ‘volutare’ (‘dar muchas vueltas, revolcar, revolcarse; dar vueltas en la mente, meditar, reflexionar’). De él enseña Corominas: “1475 (…). El catalán ‘esvalotar’ (‘avolotar’ en la Edad Media) conserva una forma más próxima a la latina, que en castellano se alteró por disimilación e influjo de ‘alborozar’”. Nota: este verbo significa también ‘excitar-se’. ¿Será ésta la significación del participio ‘alborotada’ en el dicho “quedó la novia vestida y alborotada?”. ***

La locución pronominal ‘cada uno’ es singular, pues se refiere a uno solo de los miembros o elementos de un todo, por ejemplo,  ‘cada uno de los libros de un autor lleva su sello’.  Por ello, debe concordar con su verbo en singular. Olvidando tal vez esta norma, el escritor Eduardo García Aguilar escribió: “…como si cada uno de esos textos, desde los iniciales a los últimos, fueran escritos por diversos personajes de uno mismo…” (LA PATRIA,  4/4/2021). “…como si cada uno de esos textos (…) fuera escrito…”, castizamente, porque esa locución singulariza –tal, su oficio– las partes de ese todo (‘textos’). Si no se quiere hacer esta particularización, empleamos el adjetivo ‘todos-as’: “…como si todos los textos fueran escritos…”. De cuando en cuando, decimos o escribimos ‘todos y cada uno’ con el fin de hacer énfasis en la participación de todas las partes en la acción del verbo correspondiente, como si dijéramos ‘todos sin excepción’. En este caso, el verbo debe concordar con su sujeto en plural. Elemental. ***

Es usual entre los periodistas hablar de ‘errores involuntarios’. De muestra, ésta: “…efectivamente se suscitó un error de digitación involuntario…” (LA PATRIA, Primer plano, 14/4/2021). No hay ‘errores voluntarios’, porque, si interviene la voluntad para cometerlo, media la malicia, lo que convierte ese ‘error’ en ‘falta’ (‘quebrantamiento de una obligación’), ‘engaño, calumnia, pecado, delito, crimen’, etc. Son muchos los ‘errores’ y diversas las causas que nos hacen caer en ellos, pero siempre involuntariamente. Sobra, por tanto, al hablar de un ‘error’ propiamente dicho, el adjetivo ‘involuntario’.

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