14 de mayo de 2021
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Droguerías requieren más capacitación sobre medicamentos

28 de abril de 2021
28 de abril de 2021

Un estudio realizado en dos barrios de Bogotá –Policarpa Salavarrieta y Santander– muestra que aunque el 45 % de los trabajadores son auxiliares de farmacia, el 35 % tienen profesiones que no se relacionan con la venta de medicamentos o son bachilleres.

El 35 % de los trabajadores de establecimientos farmacéuticos minoristas o droguerías de estos barrios de la localidad Antonio Nariño aseguran además que no están recibiendo información ni educación continua por parte de las entidades pertinentes –como la Secretaría de Salud Distrital de Bogotá o el Invima– sobre el uso adecuado de los medicamentos.

“Aunque los trabajadores de las farmacias sí tienen conocimientos, sobre todo de la composición de los medicamentos, las dosis recomendadas y los cuidados en la administración, entre otros, estos son aportados por la industria farmacéutica, mas no por las entidades gubernamentales competentes, por lo que se hace necesaria una mayor articulación con los entes de control”.

Así lo evidencia la investigación de Susan Rocío Duque Duque, magíster en Farmacología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), por medio de la cual quiso entender cómo están funcionando en términos normativos los establecimientos farmacéuticos minoristas en los barrios.

En su estudio recopiló información bibliográfica relacionada con estos establecimientos, y encontró que las investigaciones sobre el tema son escasas. Después realizó entrevistas semiestructuradas a los trabajadores de ocho de las droguerías identificadas en ambos barrios, las cuales estuvieron orientadas a conocer sus características, si eran auxiliares, regentes de farmacia, o si tenían otro tipo de estudio.

Además se les consultó sobre la fuente de información que usan cuando algún usuario presenta alguna duda sobre un medicamento, entre otros factores.

La investigadora también determinó el nivel de satisfacción por parte de los usuarios de estas droguerías, gracias a la aplicación de encuestas presenciales y virtuales a 47 personas del barrio Policarpa Salavarrieta, y 55 en el barrio Santander.

Oficio por tradición, no por profesión

Uno de los hallazgos más relevantes que destaca la investigadora es que el 85 % de las personas que manejan las droguerías son expendedores de drogas, es decir, personas que no tienen un título profesional, tecnológico o técnico, pero que han trabajado en estos establecimientos por más de 10 años.

“El 37,5 % de esos establecimientos tienen dentro de sus servicios la toma de tensión arterial, que es una actividad que no está avalada a nivel normativo. Sin embargo, este es un debate interno que aún se tiene que dar en Colombia, entendiendo que no a todas las personas se les facilita conseguir el tensiómetro, y así acceden fácilmente al control de su enfermedad para evitar complicaciones”.

Por su parte los usuarios de estas droguerías, la mayoría entre 20 y 60 años, compran principalmente medicamentos prescritos y acceden a estos establecimientos por confianza y cercanía.

Los usuarios esperan que en estos establecimientos les brinden información, especialmente relacionada con la revisión de la fecha de vencimiento de los medicamentos, interacciones entre estos, contraindicaciones, hasta cuándo tomarlos y eventos adversos, entre otros.

No obstante, la información que ellos esperan recibir no la pueden brindar estos establecimientos, pues según la Resolución 1403 del 2007 del Ministerio de Salud y Protección Social, esta solo la puede dar un químico farmacéutico, especialmente la relacionada con interacciones en medicamentos y eventos adversos o indeseables.

“Aunque la mayoría de los usuarios están satisfechos con la atención, hicieron mucho énfasis en requerir información sobre cómo revisar la fecha de vencimiento de los medicamentos, y aunque es algo que no está estipulado en la norma, indicarlo contribuye a un correcto consumo y uso de los fármacos”.

Mayor vinculación con la academia

Uno de los resultados que más alarmó a los investigadores fue que los trabajadores de las droguerías no conocieran los centros de información de medicamentos a nivel nacional, ni el de la UNAL, lo que según la magíster es una oportunidad para que desde la academia se fortalezca la relación con los territorios y el adecuado uso y recomendación de los medicamentos.

“Una mejor interlocución entre estos trabajadores y la academia, como por ejemplo con el Centro de Información de Medicamentos de la UNAL, puede ayudar especialmente a los establecimientos que no cuentan con un químico farmacéutico o regente de farmacia, para que se generen canales de comunicación ya sea con estos trabajadores o líderes de las comunidades, que permitan resolver dudas sobre algún medicamento a nivel académico”.

Agencia de Noticias UN – Unimedios