15 de mayo de 2021
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Charlatanes y vendedores de específicos

19 de abril de 2021
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
19 de abril de 2021

Estos personajes cautivaban multitudes en las plazas de nuestras aldeas y pueblos, durante buena parte del siglo XX. Muchas de estas narraciones fueron recogidas por escritores dedicados al folclor y al costumbrismo, como Benjamín Ángel Maya, en Pelsascan (peluquería, sastrería y cantina); Agustín Jaramillo, en Testamento del Paisa; Rafael Arango Villegas, en varios cuentos; Arturo Escobar Uribe, en Rezadores y ayudados; Juan Bautista López, en su obra de Salamina; y muchos otros.

Para entender los relatos nos podemos ubicar en cualquier aldea, caserío, pueblo o ciudad de la región entre 1905 y 1970 ; llegaban uno o dos personajes con ropa estrafalaria, sombrero alón, larga cabellera y collares al cuello; instalaban una lona en el piso y aquí acomodaban un montón de productos pintorescos: semillas de pino, para aliviar los pies; chochos, para curar el hígado; Palo de la Cruz, para las heridas; palo de arco, para adivinar el futuro y curar el cáncer; cáscara de quina, para los fríos y fiebres; astillas de cuasia, para aliviar el hígado y quitar las manchas de la piel. Los personajes no formulaban pero vendían sus productos utilizando un discurso que cautivaba:

Señoras y señores: de Francia y como obsequio de los laboratorios de ese país, he traído a esta población el magnífico producto del mar que hoy les vengo a entregar o mejor dicho a regalar. Porque hoy en día, como están las cosas nadie hace un favor, todo mundo anda buscando la manera de pegarle la puñalada marranera a uno […] Hoy en día hay que andar con cuatro ojos, sacándole el juste a los pícaros, vivos y vividores […]

Miren señores, hoy vengo entregando este bacalao, por solo 20 pesos nada más, eso hoy en día no es nada y a mí me sirven para muy poco, porque el esfuerzo que hice es mucho… A su niño raquítico, como la cola de un ratón… A ese niño que le mandan unturas y enterramientos, no lo maltratés más que así no le vas a quitar esa pendejada; su niño raquítico lo que tiene es debilidad, le falta calcio y ese líquido rojo que llamamos sangre… Lo empiezo a regalar: 20 pesos nada más… El aceite de Hígado de Bacalao es la solución, uno más…, otro para el señor… Por favor córranse hacia atrás. Llevo también el Palo de Arco, que tomado en bebida durante algún tiempo cura el cáncer… No debe faltar en ninguna casa el trocito de palo de Cuasia para curarse el hígado y acabar con las manchas de la piel… No esperen encontrar estos trocitos en el rajadero de leña, aserrío o bosque… que mi Dios no repite maravillas… Ojalá que cuando me haya ido no empiecen a lamentarse de la falta que les hace este palito… No vale 15, ni 10, ni 8, ¿sabés cuánto vale? Tres pesitos nada más y me da hasta pena pedirles esa miserableza… Lo que recojo en esta venta lo mando para el Putumayo… para los indiecitos (López, Héctor. Sabiduría popular en los relatos de los yerbateros, 1982)

Otro ejemplo lo ofrece el famoso vermífugo Lombrizán; veamos el siguiente caso:

Respetable concurrencia: venimos como embajadores de los Laboratorios Escobar de Cali, donde se han concentrado los mejores científicos de Colombia y después de cinco años de investigaciones y experiencias, han logrado sacar al mercado el más extraordinario y poderoso vermífugo que está obrando milagros. Para estos niños raquíticos y barrigones que ya parecen un tambor de guerra y se le puede tocar marimba en las costillas; la mamá lo ha llevado donde el brujo porque lo que tiene el niño dizque es mal de ojo, ¡pues no hay tal! Viejas ignorantes, lo que ese muchacho tiene es un costalado de lombrices, gusanos, amibas y hasta sapos y culebras; pero no se preocupe mi estimada señora, aquí le traemos el remedio pa´ese mal. ¿Sabés qué? ¡Mirá esta belleza! Nada menos que el famoso vermífugo “Lombrizán”. Mirá, ve, dale al buchoncito por 15 días una cucharadita por la mañana en ayunas y dale otra por la noche al acostarse, dale alimentos livianos y en ocho días el muchachito ha botado hasta iguanas, la barriga le rebaja y se le abre el apetito ¿Qué le había pasado? Que todos esos animales lo llevaban camino al sepulcro. ¿Y ahora qué pasa? Que ha arrojado la solitaria, la tenia enana, también los ascárides y otros gusanos intestinales que le estaban consumiendo los glóbulos rojos… Venimos entregándole en vía de propaganda para los que lleven el tratamiento completo, con el reconstituyente para después del purgante, que son tres frascos de este preparado, le vendemos dos y le encimamos uno, por la módica suma de 40 pesos. ¿Y sabés a cómo lo están vendiendo en farmacias y droguerías? A 65 pesos.

Hablo con quienes estiman la salud, que son capaces de dejar de comprar una docena de cervezas o una libra de carne, para llevar la felicidad a la casa. Dos que le vendo, uno que le regalo… No me acosen que para todos hay… (López, Héctor. Sabiduría Popular, 1982)

Ahora veamos el siguiente relato de un vendedor de ungüentos y pomadas, apoyado por su cautivadora verborrea:

Tengo la noble misión de curar y andar predicando las virtudes de algunos productos que para fortuna de ustedes aún me quedan algunas muestras…

Para la gripa ha llegado el jarabe pectoral, que con otros productos les entregará dentro de unos momentos mi secretario. Para curar la bronquitis, la gripa y para acabar con la carraspera que tanto molesta; para acabar con la tos que te pone a toser toda la noche y que a veces no dejamos dormir a nadie y amanecen todos trasnochados por causa de la gripita… lleve el jarabe pectoral que solo le vale 30 pesos el frasco… mi secretario se lo va a entregar.

Llevo también el callicida “El Gallo” para acabar con los callos y puede caminar erguido y tener tranquilidad en el baile sin preocupación de que te van a pisar ahí en el callo… Solo basta untarse un poquito y en menos de lo que canta un gallo su callo será sanado. La cajita vale 10 pesos solamente y me han contado algunos pacientes míos que lo han utilizado para dolores de muela, reumáticos y musculares. Llevo la Pomada Juventud que limpia la cara volviéndola bella y agradable… A esta fórmula sí que le tienen ganas en Panamá, pero yo no puedo matar la gallina de los huevos de oro… A los solteritos les traigo la Maltina, eficaz en el tratamiento de la convalecencia y debilidad; para los que van a contraer nupcias o están recién casados… La Maltina te vale 30 pesos el frasco… Y cuántos hay que no se casan por miedo a la debilidad. No es sino que hablen conmigo los pongo a planear hasta que aterricen de barrigazo en el matrimonio… A la señora ya la voy a atender.

Sobra decir que el producto que vendían estos yerbateros, o vendedores de específicos, era falsificado.

Pero los yerbateros también ofrecían la cura para el alma, oraciones para la buena suerte y contras para alejar los maleficios. Veamos el siguiente caso de un curalotodo que vendía la pomada de la eterna juventud y tenía una lengua que “se peinaba con ella”:

Llevo en mi poder y por inspiración divina, conjuros, rezos, magia blanca y magia negra, oriento a toda persona que me quiera consultar… Que no desconfíe de mí porque para eso he estudiado en los libros gordos que heredé de mi abuelo y he leído mucha letra menuda… No me confundan porque le he hablado a mucho doctor y no crean que el que tiene cartón es el único que sabe: conozco más de un varao, lavando pocillos en un café. En Medellín hubo un tal doctor que dudó de mi ciencia y en un abrir y cerrar de ojos saqué un trocito de un árbol que traje del Catatumbo, y le dio una hemorragia que le duró hasta que después de buscarme como aguja por todo Medellín me encontraron y tuve que ir a sanarlo. De rodillas me pidió perdón y he tratado varios pacientes a quienes él no ha sido capaz de curar.

Estos yerbateros, charlatanes y vendedores de específicos recorrían nuestras aldeas, pueblos y ciudades, durante buena parte del siglo pasado, pero, desafortunadamente, fueron desapareciendo de la cultura popular.