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Paseando por Colombia, una triste experiencia

23 de marzo de 2021

Clara Inés Chaves Romero

En el mandato del gobierno Santos se impulsó notablemente el turismo; hubo en Colombia un boom de turistas europeos y de otras nacionalidades, por lo que uno se queda con esa imagen a pesar de la pandemia, ya que hay cosas que no se pueden cambiar para este sector como son el buen servicio y la calidad de los productos que ofrece.

Recientemente realicé un paseo por la zona cafetera y me percaté de los comentarios que se hacen en booking para escoger los mejores sitios campestres de la zona y las alternativas que ofrecen cada uno de ellos.

La sorpresa es que lo que se ofrece en booking no corresponde a la realidad. Lo que encontré es que  en algunos de los hoteles campestres y de termales en los que estuve, no se hace el mantenimiento que las habitaciones requieren y lo peor es que no son honestos con el cliente, por lo que toca colocarlos como se dice contra la pared para que confiesen la realidad de los daños.

El paseo se convirtió en cambio de habitaciones y de hoteles. Pero eso no fue todo; los gimnasios de algunos de estos hoteles estaban sucios y los aparatos oxidados: Además en algunos de ellos, no había un barman para poder darnos un buen coctel, por lo que la frustración fue en aumento.

No se entiende que ofrezcan habitaciones silenciosas cuando la carretera es cerca y de vía pesada por el paso de las tractomulas y  de camiones que circulan día y noche, sin mencionar el ruido de los clientes que hablan hasta las 4 de la mañana, ya que desde la habitación se perciben todas las conversaciones de los huéspedes vecinos.

Lo más impactante fue que las recepcionistas en los hoteles de cinco estrellas y uno de ellos con calificación internacional, no tenían un mapa de la ciudad ni tenían la capacidad para decir cuáles son los atractivos turísticos de la zona para visitar.

Lo anterior deja ver la falencia de las secretarias de turismo que no instruyen sobre la manera de desarrollar y promocionar el turismo de su región. Lógicamente a los hoteles le corresponde su cuota de responsabilidad pues consideran que por tener las estrellas que tienen no es necesario esforzarse para dar un buen servicio y que sus instalaciones estén acorde al estatus del hotel.

El trabajo en equipo es fundamental para el éxito del sector y sobre todo para la buena imagen del país y de los colombianos.

El ofrecer un estándar que no es el real, va en contra vía de lo que significa calidad y demás principios que forman parte del turismo, más aun cuando se pretende que el turismo sea pilar importante para el despegue de la economía nacional.

Otra falencia es la falta de creatividad para dar a conocer la historia, la cultura y el folclor de la región. Cuando de cocina se habla, esta si es lamentable con sus honrosas excepciones, y me pregunto porque no podrán hacer cocina gourmet con los platos colombianos, o una fusión con la gastronomía internacional, pues aunque la bandeja paisa sea uno de los símbolos de la región termina por cansar. Hay que pensar siempre en el turista y no en el gusto personal.

Falta una real coordinación de políticas públicas y de control entre el ministerio que se encarga del turismo y las secretarias de turismo departamentales, locales y los hoteleros como los tour operadores que operan a nivel nacional, regional y local. Es realmente vergonzoso.

(*) Exdiplomática y escritora