21 de mayo de 2022
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El centro debe despertar

22 de marzo de 2021
Por Humberto de la Calle
Por Humberto de la Calle
22 de marzo de 2021

En estos días hemos visto una tremenda arremetida mediática y en redes contra el candidato Petro. Es totalmente legítimo que se le controvierta, así como lo es también que él haga lo propio frente a sus rivales.

Pero la artillería utilizada es llamativa por su “poder de fuego”. A la conocida crítica por los zapatos Ferragamo, se suma ahora la marca de una cafetera. Son golpes de mala leche que se basan en una visión bastante hipócrita: la de creer que alguien de pensamiento alternativo, para que su mensaje sea creíble, tiene que vestir ropa andrajosa y solazarse en la miseria. También hemos visto entrevistas de tono encendido, en las que pareciera que para el medio de comunicación el interés no es conocer la visión del candidato, sino editorializar en cada pregunta con palabras casi de grueso calibre. Bueno, manes del oficio, dirán algunos. Pero la pregunta que se debe formular va por otro lado: ¿creen los estrategas de la derecha que ese intento de linchamiento de Petro producirá el efecto de destruirlo? ¿No deberían examinar si lo que puede ocurrir es la hipótesis contraria? El síndrome de la gavilla puede producir una sensación de victimización superlativa que puede terminar generando solidaridad en favor del agraviado. Lo dejo como simple pregunta. Remember Rojas Pinilla.

Como en todas partes se cuecen habas, tampoco ha sido propiamente muy galante el botafuego de Petro contra Fajardo y hasta con la alcaldesa López.

De modo que lo recomendable sería una campaña ideológica, dura, inclemente si se quiere, pero dentro de los márgenes de la reflexión política pertinente.

Es aquí donde la tarea del centro debe jugar un papel estabilizador. Cada vez hay más evidencia de la fatiga de la ciudadanía con la ferocidad que estamos padeciendo. Tenemos que ser capaces de recuperar una actitud política por fuera de los extremos. Un programa que preserve la economía abierta, pero también activismo del Estado para luchar contra la pavorosa inequidad que nos caracteriza. Que gire alrededor del desarrollo sostenible. Y una nueva política de seguridad, que remedie el descontrol del territorio, cuya explicación basada en el retrovisor no es aceptable.

Creo que los elementos programáticos están. Creo que el deseo mayoritario de los votantes está. Pero el proceso de organización y unificación tiene problemas. Las dificultades intestinas han generado cierta parálisis en la acción política. La auspiciosa idea de un centro audaz y vigoroso es víctima de las incertidumbres que se derivan de los problemas descritos. Hay que superar eso.

En este momento, petrismo y uribismo se alimentan mutuamente. Es la retroalimentación del odio. Cada extremo justifica su existencia en la existencia del otro. Y cada agresión de uno justifica la réplica más belicosa del otro.

Podemos repetir el escenario de 2018.