9 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Descachadas idiomáticas

18 de marzo de 2021
Por Jairo Cala Otero
Por Jairo Cala Otero
18 de marzo de 2021

1.- «…en una modesta oficina de Omnicentro de Bucaramanga donde solo cabía Jorge Mesa y su secretaria Yolanda…». Al periodista de Barichara, Santander, Alfonso Pineda Chaparro, que así escribió en la página virtual La Parrilla, le fallan los plurales. Porque Jorge Mesa y su secretaria, matemáticamente, son dos personas; y gramaticalmente, constituyen plural. Luego su nota acusaba un error por usar el verbo (cabía) en singular. Ahora, al mencionar a la secretaria, Pineda también incurrió en error por no usar la coma, tan útil en esos casos. Al escribir «Jorge Mesa y su secretaria Yolanda», dijo que el empresario tenía varias secretarias; una de ellas era Yolanda. En realidad, ella era única secretaria. En cambio, hubiese sido más claro, si hubiera escrito: «…en una oficina de Omnicentro, de Bucaramanga, donde solo cabían Jorge Mesa y su secretaria, Yolanda»; o lo que es lo mismo: «Jorge Mesa y Yolanda, su secretaria».

2.- «Español y colombiano, primer matrimonio de turistas gays en Argentina». En el pasado no lejano las agencias noticiosas eran recelosas al contratar a sus redactores. Exigían buen nivel cultural y estupenda redacción. Ahora parece que las cosas son a otro precio. A cuál, no sé. En este titular de la agencia española EFE, en una noticia transmitida a sus abonados del mundo, se escribió mal el plural del anglicismo gay. La norma ortográfica señala que el plural cambia la letra ye (y) por la vocal i: gais. Y aunque gay es un término extranjero admitido en el diccionario español, se recomienda usar un vocablo original en nuestro idioma, como homosexual. Entonces: «Español y colombiano, primer matrimonio de turistas gais (homosexuales) en Argentina». 

3.- «Capturado por acceso carnal en Puerto Escondido». Pareciera, por este titular del periódico El Universal, de Cartagena, que el delito de acceso carnal fue perpetrado por un hombre en Puerto Escondido. Pero no era así. Cuando uno seguía leyendo el texto, se hablaba de la captura del violador, la cual ocurrió en esa población. Luego, se informaba acerca del capturado: «Sobre Sandoval Cabrera se estableció que por lo general siempre le hacía regalos a la niña. También, que un día la menor por engaño llegó a una residencia a donde habría accedido sexualmente». ¡La niña accedió sexualmente! Es decir, además de titular mal la información ¡se acusa a la niña de consentir que la violaran! Acceder significa eso: consentir en lo que alguien quiere; dicho de otro modo, permitir una acción. Arreglemos este «galimatías asexual». Primero, el titular: «Capturado en Puerto Escondido por acceso carnal» (así hay sintaxis u orden en las palabras). 2. «Se estableció que Sandoval Cabrera, por lo general, siempre le hacía regalos a la niña. Un día, la menor, por engaño, llegó a una residencia, donde aquel la habría violado». Nótense las comas que le hicieron falta a la noticia original, y el estilo diferente de enfocar la misma situación.

4.- «Ese día, la ama de casa fue llevada de inmediato al centro asistencial local…». Ni la ama, la hacha, la alma, la águila ni ningún otro sustantivo que empiece por ‘a’ con acento tónico o gráfico (tilde) llevan artículo en femenino; lo llevan en masculino, aunque el sustantivo sea de ese mismo género. Pero en el diario El Universal (Cartagena) rompieron esa norma gramatical. ¿Qué tal una «Academia de la Lengua» en cada periódico? ¡Sería una locura idiomática! Entonces: «Ese día, el ama de casa fue llevada de inmediato al centro asistencial local…». 

5.- «El artículo 330 de la constitución venezolana contempla que los integrantes de la Fuerza Armada Nacional en situación de actividad tienen derecho al sufragio pero no se les está permitido ‘optar a cargo de elección popular, ni participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político’». ¿Será por el constante manoseo a la Constitución Política de ese país suramericano que se refieren a ella con minúscula inicial? ¿Tan de poca monta la consideran algunos venezolanos? Así escribieron en El Nuevo Herald, de Venezuela. Y completaron con esa mezcla inaudita del pronombre se (dativo de tercera persona) en la expresión «no les está permitido». Corrección: «El Artículo 330 de la Constitución venezolana contempla que los integrantes activos de la Fuerza Armada Nacional tienen derecho al sufragio, pero no les está permitido ‘optar a cargo de elección popular, ni participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político’».

6.- «Cuando llueve en Barranquilla, el tráfico se detiene y la ciudad entera asiste a una especie de parálisis momentánea mientras se van apaciguando las caudalosas corrientes de esa especie de ríos urbanos que se instalan en nuestras calles, armando un caos o un complicado zafarrancho…». Alguna vez también yo presencié esa «parálisis» obligada en aquella ciudad del litoral Caribe colombiano, por efectos de los torrenciales aguaceros. Pero le aseguro, querido lector, que no sucede ningún zafarrancho, como se afirmaba en la página local del periódico El Heraldo. Tampoco esos ríos de agua lluvia se instalan en las calles. Al contrario, lo que se genera es caos, nerviosismo, inundación, colisión de carros que son arrastrados por la corriente de las aguas lluvias y un suspenso angustioso entre los peatones. Un zafarrancho es: 1. Riña. 2. Destrozo. 3. Limpieza general. Ninguna de las tres acepciones cabe para describir lo que pasa cuando las nubes sueltan su «cuota pluviométrica» sobre las calles de ‘La Arenosa’. Enmendemos: «Cuando llueve en Barranquilla, el tráfico se detiene y la ciudad entera asiste a una especie de parálisis momentánea, mientras se van apaciguando las caudalosas corrientes de esa especie de ríos urbanos que se forman en nuestras calles y arman un caos total». 

7.- «’Hemos formulado denuncia penal en contra de Antonio Luis González, por la comisión de este grave delito, por lo que solicitamos que a la menor brevedad se le formule imputación y se le dicte medida de aseguramiento’, indicó». No entiende uno cómo desde muchas tribunas periodísticas se pide que haya más celeridad en la administración de justicia, mientras desde otras, como en Vanguardia (Bucaramanga), se pide que la justicia marche lentamente. Porque el giro «a la menor brevedad» significa con menos rapidez; es decir, más lento o demorado. Distinto: «…por lo que solicitamos que, a la mayor brevedad posible, se le formule imputación y se le dicte medida de aseguramiento». Otra opción para quienes se enredan con esa locución es: «Lo más pronto posible».

8.- «Grave cornada de novillero colombiano en España». ¡Pobrecito el toro! Aunque quizás la cornada no le haya dolido tanto, por provenir de un torero; si hubiese sido de otro astado, la cosa hubiese sido lamentable. Esta oración es de aquellas que se escriben mecánicamente, sin conectar la mente a las manos ni al teclado del computador. Es de la cosecha permanente del diario Vanguardia. El titular lo que intentó decirles a los lectores fue que un novillero colombiano había sufrido grave cornada, en España. Pero por desconocerse el uso de las preposiciones, la cornada la recibió el idioma. «Grave cornada a novillero colombiano en España», era lo ideal. Aunque también pudo ser: «Torero colombiano fue corneado en España». ¡Ole! 

9.- «En días pasados, entre Bogotá y La Calera, un ciudadano que iba al timón de un automóvil embriagado, atropelló a varios motociclistas causando la muerte a tres de ellos, quedando otros heridos». Antes, los editorialistas eran personas que los periódicos escogían «con lupa» para que escribieran las notas centrales de opinión: los editoriales. Se los consideraba eruditos en muchos temas. Pero hoy no todos los editorialistas escriben bien. Quien escribió esta oración en el editorial del periódico Vanguardia se descachó varias veces: 1. ¿Cuáles serán los automóviles embriagados? ¿Será que también se emborrachan los carros cuando sus conductores, con una mayor pea, ponen sobre sus asientos las botellas de licor? Lo lógico es que se hable del ciudadano embriagado, no del carro. 2. La manía de creer que el gerundio funciona después de que se describe una primera acción, sigue siendo un error socorrido; «… atropelló a varios motociclistas, y causó la muerte…» es lo preciso; el gerundio nada tiene que hacer en esa oración. 3. Y para remachar, le acomodaron un segundo gerundio (quedando) para agravar más el accidente. Una noticia muy accidentada, efectivamente. Reconstrucción gramatical: «En días pasados, entre Bogotá y La Calera, un ciudadano embriagado, al timón de un automóvil, atropelló a varios motociclistas, y les causó la muerte a tres de ellos y heridas a otros tres».

10.- «Lo cierto es que, se le dio la casa por cárcel, con brazalete incorporado…». Al referirse a un preso con el privilegio judicial de andar «como Pedro por su casa», la revista virtual Kien&ke llamó brazalete al aparato electrónico que les ponen en los tobillos a los detenidos. En realidad, brazalete es un aro que va ajustado al brazo (de ahí su nombre), por más arriba de la muñeca. Aquel dispositivo ─del que todos los presos que lo tienen se burlan─ podría llamarse tobillera, puesto que es en el tobillo de la persona donde se pone. También servirían las palabras «grillete electrónico». La nota también ofrece error en la ubicación de una coma después de la preposición que, pues sobra. Veamos: «Lo cierto es que se le dio la casa por cárcel, con tobillera electrónica incorporada…». 

11.- «Con 19 votos a favor, fue aprobado en el Concejo de Bucaramanga, el proyecto de acuerdo 023 que institucionaliza el ‘Día sin tabaco’ en la ciudad». Bueno fuese que instituyeran también el ‘Día de la escritura correcta’. Por lo menos habría un día en que se le pusiera cuidado al uso correcto del español. La cita es de una noticia aparecida en el diario Vanguardia, y el error que entraña es que esas decisiones ─las del Concejo─ no se institucionalizan, sino que se instituyen. Institucionalizar es crear una institución, es decir, una entidad u organización con unas funciones específicas y determinadas por unas normas. Por lo demás, en la nota sobran las comas, y faltó la mayúscula inicial en la palabra Acuerdo, porque se trata de una disposición oficial, no de un trato corriente entre personas silvestres.