9 de mayo de 2021
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Consideraciones en defensa del aeropuerto de cabotaje “La Nubia”, en Manizales

17 de marzo de 2021

Carlos-Enrique Ruiz

Comienzo por decir que he sido alumno de los tres ingenieros Robledo-Isaza, entre los mejores profesores de mi vida: Alfredo, que murió temprano, diseñador y constructor de estructuras metálicas audaces y el gestor de Manilit; Julio, pionero en la Mecánica del Suelo, con obra realizada de grueso calibre (en laboratorio, campo y aula), y Gustavo, de cátedra pública. Personalidades consistentes en la ingeniería y en la vocación de servicio ciudadano, a quienes tantos les debemos tanto.

Las iniciativas de Gustavo han sido continuas y de realizaciones concretas, aunque en algunas ocasiones despierta polémicas, siempre útiles, más por el énfasis o pasión en la promoción de las iniciativas. Obras suyas han sido, por ejemplo, el destino de aguas termales para el tratamiento de las aguas de consumo doméstico en la ciudad, y las de recreación saludable en las afueras. La idea de túneles para resolver problemas de vías en Manizales, que comienza a ser realidad. Las primeras de todas ellas, las avenidas 12 de Octubre y Centenario, y la plaza de toros. El proyecto de puerto en Tribugá, ambicioso y problemático. La idea de ferrocarril por divisoria de aguas entre la Orinoquia y la Amazonía, que todavía no se tiene en cuenta en la planeación vial, intermodal, del país, en tiempos de globalización. La iniciativa de los puentes que ya se disfrutan como elusión de problemas antiguos en la Estampilla y la Estampillita. El proyecto de vía alterna al Magdalena, visionario…. Es decir, se trata de personalidad creadora, con liderazgo reconocido en la ingeniería y en la vida cívica de la ciudad. Innegable. Con vivo entusiasmo celebramos ahora sus cien años de vida, gestora y laboriosa.

Pero en el caso del aeropuerto “La Nubia” se han exagerado, quizá por otros, sus propias apreciaciones. Ingenió y modeló la alternativa del “Aeropuerto de Palestina”, así llamado al principio, “Aerocafé” ahora. Y lo pensó estudiando normativa internacional, los enclaves geográficos y las características de aviones en aproximación, aterrizaje y despegue, con cifras previsibles en la movilización de carga y pasajeros. Al principio amigos de ese proyecto decían que era la oportunidad para nuestra región de ser productora, por ejemplo, de zapatos y flores de amplia exportación, sin soporte en estudio alguno. En tiempos recientes se habla más del turismo.1

Socialmente la defensa del aeropuerto en Palestina se ha vuelto obsesiva. En reuniones suele uno escuchar que los cierres de la Nubia en invierno muestran supuestamente la inutilidad y refuerzan las bondades del que se espera, pero no se tienen estudios comparativos, prolongados en el tiempo, para apreciar la nubosidad en ambos sitios. Hasta un Presidente llegaba tarde a sus compromisos en la ciudad, por el cierre del aeropuerto en funcionamiento, con la consiguiente mención pública de la anhelada oportunidad en Palestina, lo que le generaba aplausos incontenibles. Populistas que somos.

A comienzos de los años setenta hicimos estudio en la UN sobre la situación aeroportuaria de Manizales, por iniciativa y entusiasmo del por entonces Senador de la República, doctor Guillermo Ocampo-Avendaño (a quien le debemos también la iniciativa de la “Avenida del Río”), del cual se desprendió la sugerencia y construcción de nueva pista que al reorientarse, con un poco de más longitud, mejoró condiciones de seguridad; obra realizada en el primer gobierno de Doña Pilar Villegas de Hoyos.

Conozco opiniones de pilotos muy expertos que valoran las condiciones integrales de servicio en La Nubia. Y opiniones de extranjeros que nos visitan, igualmente asombrados por las condiciones de cercanía y la apreciación en el funcionamiento y de los entornos. Pero desde los años setenta se ha creado club informal de enemistosos, incluso se llegó por aquellos tiempos a tomar decisiones urbanizando con peligro zonas adyacentes, con la pretensión de extender el proceso a todo ese lugar. Acción que en mal momento emprendió el llamado ICT. Asimismo, ha habido una “estratégica” concepción, con la idea de generar allí un “parque del conocimiento”, en alianza de sectores académicos, públicos y privados, que amplíe lo que con sindéresis viene desarrollándose en el “Campus-la-Nubia” de la UN. Pero al gobierno departamental actual se le ocurrió la mala idea de contratar estudio para urbanizar ese lugar.

La obsesión anti-Nubia ha llegado hasta no tolerarse apreciaciones discrepantes, lo que ha llevado a algunos a guardar silencio defensivo. Vocero público, con personería empresarial, se atrevió en columnas de prensa a decir lo suyo, y sobre su cabeza cayeron rayos y centellas, y fue a dar a otra ciudad como residencia y trabajo. También hubo la oferta de mejorar condiciones técnicas para ampliar operación desde las 5 am hasta las 7 u 8 pm, por iniciativa y gestión de alto funcionario de nosotros en la Aeronáutica Civil, pero tuvo obstáculos locales, y ese querido y destacado ingeniero, por demás alumno mío, murió,… por otra dolencia.

Tampoco hemos examinado lo ocurrido en Medellín, cuando con ese desbordante espíritu emprendedor del paisa se construyó el aeropuerto en Rionegro, con el deseo de abandonar, y colonizar de otra manera, el Olaya-Herrera, antiguo de aquella ciudad. Pero se impuso la opinión ciudadana y este se reactivó con impresionante respuesta de los usuarios, individuales e institucionales. El caso nuestro sería similar, con el buen deseo que la gente reclame la continuidad de “La Nubia”.

Hay, de igual modo, menciono situación compleja con el deseo de recordar. La decisión 2

de sitio para la propuesta de nuevo aeropuerto en Palestina, de ambición regional, no mereció la construcción de acuerdo con las otras partes de la supuesta región de influencia (antiguo Caldas, y nortes del Valle y Tolima), sino que fue una decisión en solitario de la dirigencia de Manizales. Deseable que con el tiempo la razón solidaria aflore y las ciudades hermanas, más próximas, se integren como efecto principal de la conurbación que se trabaja desde el “Plan 70” (Plan de Desarrollo de Manizales, formulado a comienzos de los años setenta, por el Centro de Investigaciones para el Desarrollo, CID, de la Universidad Nacional de Colombia).

En síntesis, la cuestión es la siguiente:

  1. Manizales no tiene potencial de pasajeros para sostener la operación de un aeropuerto internacional, como el que se propone en Palestina. Ni pensar que atraerá pasajeros de Pereira y Armenia, con aeropuertos de mayor alcance y con proyectos reales de mejoramiento, además del justo “celo” regional.
  2. Si se trata de estimar esa “idea” como un “proyecto regional”, debió haberse concertado con la región su localización, con base en estudios técnicos rigurosos. El “Plan 70”, al que se le volteó la espalda tan pronto se produjo, concebía la idea de aeropuerto regional en el “Aeropuerto de Santa Ana”, en Cartago. Ahora tenemos ampliado y remozado el aeropuerto de Pereira, con vuelos internacionales en continuidad, también en horas nocturnas.
  3. El aeropuerto “La Nubia” sigue siendo la mejor opción para Manizales, como aeropuerto de cabotaje, que es lo único que necesita la ciudad. Los cierres por cuestiones climáticas pueden disminuirse con radioayudas e iluminación de pista. La obsesión no deja que la racionalidad técnica tenga debido lugar. El gobierno departamental anterior manifestó, en página del diario “La Patria”, la conveniencia en dotar al aeropuerto de ayudas suficientes que permitiesen operación, por ejemplo, de 5 am hasta las 7 u 8 pm. Pero al día siguiente se volteó la página.
  4. La operación de “La Nubia” es suficiente y conveniente con los “Twin- Otter” (con característica STOL, de requerir pistas cortas para despegue y aterrizaje), por capacidad y mayor frecuencia en vuelos. Los “ATR- TurboProp”, de Avianca, con mayor capacidad en número de pasajeros ha conducido a ese “jueguito” de suspender vuelos por no tener pasajeros suficientes que los hagan sostenibles en lo económico, y suelen argumentar “cierres de La Nubia”, pero fusionan vuelos, o van a Pereira por mayor disponibilidad de usuarios en vuelos siguientes nacionales. También está la situación que Avianca subió la norma de techo de nubes para “mayor seguridad” de esas aeronaves, con consecuencias complementarias en el mismo sentido. Y para completar está el mucho mayor costo de los vuelos desde Manizales, respecto a los costos desde Pereira. Y nadie dice ni hace nada, nada.

En fin, quiero reclamar la piedad pública al dejárseme decir esto, y que yo pueda seguir caminando por las calles de mi ciudad, departiendo con sus gentes gratas, sin que sobre mi cabeza despoblada, o mi frágil humanidad, caiga cosa alguna distinta a la lluvia o la niebla. Y con admiración por el gran gestor que sigue siendo Gustavo Robledo-Isaza.

3

Pero hay que pensar en sostener el funcionamiento de “La Nubia”, mejorándolo en dotación de instrumentos y en el ambiente general, con el reconocimiento y la dignidad histórica que se merece, sin detrimento de otra opción regional más ambiciosa, concertada con estudios rigurosos.

Manizales, en Aleph, marzo del 2021 (fragmento de este escrito se publicó en mi columna “Desde Aleph”, el domingo 14.III.2021; p. 22)

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