9 de mayo de 2021
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Alma, tipo, concordancia, quien

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
23 de marzo de 2021
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
23 de marzo de 2021

Quisquillas de alguna importancia 

Lo más preocupante de esto es que esos ‘comodines’ se están convirtiendo en sepultureros de sus sinónimos. 

En pocas palabras, la ‘materia’ es compuesta, es decir, ‘se compone de partes’, por lo cual se puede descomponer, corromper y perecer. El ‘espíritu’, en cambio, es simple, a saber, ‘no se compone de partes’, por lo que ni se descompone, ni se corrompe, ni perece. El ‘alma’, principio de vida de los seres humanos, es un ‘espíritu’, incorruptible e imperecedera por ello. De acuerdo con estas nociones, es absurda la siguiente afirmación: “…mientras el cura eleva una oración por el alma difunta” (El Tiempo, Diana Pardo, 11/3/2021). ‘Alma difunta’, expresión que nunca antes había leído ni oído, y que no la dice ni un materialista, porque no cree en el espíritu, es un contrasentido. Es posible que la columnista no releyó lo escrito, pues tal vez quiso decir que “el sacerdote eleva una oración por el alma del difunto”. Así, sí. Para concluir, y para contento de todos, esta sentencia de Sócrates, que el gran Lope de Vega cita en su obra “El triunfo de la fe en el reino del Japón” (Persecución de Cochinotzu): “Si el alma no muere, mayores bienes me están guardados; y si muere, ninguna cosa sentiré después de muerto”. ***

Si en mí no se cumple el dicho que reza “la memoria es la facultad que todo lo olvida”, me parece que fue un editorialista de El Tiempo el que introdujo y propagó la locución ‘más allá de’ –que dice mucho y no dice nada–, y que actualmente hasta los comentaristas de fútbol emplean. Hoy no hablaré de este vicio de redacción, sino de otro, de redacción también, que entraña pobreza de vocabulario, y que está haciendo carrera. Aludo a la palabra ‘tipo’ (del latín ‘typus-i’ – ‘imagen, figura, estatua; carácter, fase’), que algunos escritores han convertido en comodín, los de ‘sucesos’, para referirse a un ‘individuo’, y los de opinión, para usarlo en lugar de ‘clase, índole, naturaleza’, o innecesariamente. Los siguientes botones de muestra: “todo tipo de agresiones”; “este tipo de registros”; “este tipo de conductas” (El Tiempo, editorial, 11/3/2021). Y esto, en los primeros veinte renglones. Como en el caso de otro ‘comodín – ‘tema’–, son incontables las veces en las que se puede suprimir sin alterar la idea del redactor, por ejemplo, en el segundo de los tres ‘botones’ de muestra, que dice así: “Muchos graban lo que acontece con sus celulares, a sabiendas de que este tipo de registros circularán rápidamente por las redes sociales”, oración mejor redactada de esta manera: “Muchos graban con sus celulares lo que acontece, a sabiendas de que estos registros…”. Lo más preocupante de esto es que esos ‘comodines’ se están convirtiendo en sepultureros de sus sinónimos. ***

En la sección de LA PATRIA, ‘Controversia’, el senador Iván Marulanda afirmó: “Es un error garrafal esas fumigaciones…” (10/4/2021). La figura de construcción ‘hipérbaton’ no afecta la concordancia del sujeto con el verbo de su predicado. En esta oración, el sujeto es ‘esas fumigaciones’ –plural–, y ‘ser’, el verbo, que debe construirse también en plural, ‘son’, así, sin hipérbaton: “Esas fumigaciones son un error garrafal”. Es la lógica de la gramática. ***

“No hay cosa / tan segura y poderosa / por quien la muerte no pase”, dice Lope en su obra “Los Prados de León”, II –XIX. En su época, el pronombre relativo ‘que’ era invariable en número y se usaba para remplazar personas y cosas. Hoy es variable en número –‘quien, quienes’– y se emplea sólo para referirse a personas. Según esta norma, está mal empleado en la siguiente oración: “En toda esta historia quien, verdaderamente se está haciendo el harakiri, es la justicia colombiana y de paso, está “volviendo trizas” la institucionalidad de la nación y a Colombia entera” (Eje 21, Eligio Palacio Roldán, 14/3/2021). En ésta, debió ser reemplazada por ‘la que’, así: “En toda esta historia, la que verdaderamente se está haciendo el haraquiri es la justicia colombiana…”.

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