15 de agosto de 2022
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¡Ley de principios y valores!

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
4 de marzo de 2021
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
4 de marzo de 2021

Comunidad y Desarrollo

Es claro que el gobierno del presidente Duque y la doctora Marta Lucía Ramírez, desde los inicios de su mandato, se han puesto la camiseta de lucha contra la corrupción, sin embargo, hace falta un instrumento básico, que legalice esta lucha y esto solo se logra con la Ley de: Principios y Valores.

La Ley principios y valores, sería el instrumento legal, para iniciar una lucha frontal y sin cuartel contra la corrupción y todos los demás vicios que afectan las administraciones tanto públicas como privadas.  Ante tanta corrupción, se hace indispensable generar conciencia ciudadana, en todos los estamentos de la vida nacional.

La Ley de principios y valores, deberá partir de la iniciativa gubernamental y agotar los trámites de rigor en el Congreso de la República; una vez quede en firme, deberá iniciarse una etapa de concientización ciudadana, para que sea aplicada y puesta en práctica, en todo el País.

Considero, que este sería un instrumento válido para luchar, en forma menos onerosa y de por sí gratuita, contra la corrupción y todos los vicios que afectan las administraciones, tanto  de las empresas públicas, como privada.

Esta sería una lucha día a día, partiendo desde los jardines infantiles, hasta las universidades, con el fin de instar a las nuevas  generaciones, a cumplir con sus deberes dentro del ordenamiento social, laboral, administrativo y jurídico, que atañe a toda persona vinculada al estado de derecho.

Es claro que la corrupción, no da tregua, don corrupto continúa fortaleciéndose y blandiendo su bastón de mando a diestra y siniestra, por todos los estamentos públicos y privados de nuestro País.

Cuando aparece un jugoso contrato público o privado, inmediatamente se le abren las agallas, para convocar a contratistas corruptos, con el fin de hacerle seguimiento y finalmente lograr su adjudicación, para luego hacer la repartija; finalmente la obra queda expuesta a la buena voluntad de un congruo presupuesto, hecho a la medida de los contratistas y funcionarios corruptos.

Desde la óptica de Comunidad y Desarrollo, nombre de mis columnas publicadas por el diario el Espectador a través de 18 años, me da autoridad moral, para pedir al actual gobierno, se implemente la Ley de principios y valores, pilares fundamentales, sobre los cuales debe construirse toda sociedad culta, progresista y organizada.

No podemos seguir asistiendo a los escenarios desoladores de: saqueos, chanchullos, peculados, falsedades, entre otros desafueros, cometidos por los jinetes de la corrupción, tanto en la administración pública como privada, donde sus principales protagonistas se bañan en las aguas limpias y claras, para hacernos creer que no ha pasado nada, cuando están disfrutando del poder de las fortunas mal habidas, proporcionadas por contratos leoninos y de conveniencias corruptas y que son el producto de los impuestos que pagan los ciudadanos honestos, laboriosos e innovadores.

 

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