15 de agosto de 2022
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Polarización

12 de febrero de 2021
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
12 de febrero de 2021
Preocupa: Si! Definitivamente preocupa el hecho de que para algunos, lo que significa polarización, es una calamidad, cuando lo que debe preocupar es que no existan diferencias de ideas y de tendencias y que las mismas no se puedan expresar. Pero, mientras exista libertad para manifestar esas diferencias, tranquiliza saber que vivimos en democracia y con libertades.

Cosa bien diferente lo que se vive y se ve en algunos regímenes en los que, pensar diferente; expresarse en contra de algo o en apoyo de algo, genera reacciones desde los órganos del poder que llevan a la cárcel a quién no somete su pensamiento y sus palabras a lo que el régimen espera. Desde luego que, esas expresiones y ese pensamiento, deben ser expresados de manera respetuosa y sin que los mismos lleven a general caos o ultrajar a los ciudadanos.  También es claro que la línea entre libertinaje y esa libertad, es difusa, delicada y debe ser guardada por ambas partes celosamente y sin abusos.

Y vemos lo que en nuestro país se tiene, y nos asusta y, lo peor, es que quienes más alharaca hacen por lo que llaman polarización, a cada intervención suya, sólo profundizan más el distanciamiento con los que se manifiestan en forma diferente y no se ajusten a sus pensamientos o intereses.  Y, como haciendo lo mismo se piensa renovar, el resultado no será diferente.  Por eso, ahora le nace otra pata al gato, y los que buscan hacer un nuevo movimiento que llaman de centro izquierda, recurren a señalar a los de derecha por ser de derecha y a los de izquierda por ser de izquierda, sin que medie argumento alguno para que tal señalamiento sea comprensible a las masas que quieren conquistar.

Falta, en quienes buscan lanzarse a la Presidencia de la República, el concretar ideas que puedan presentarse para configurar una alternativa de poder que, sin signar a unos u a otros con cualquier calificativo, permita se le mire y valore por las soluciones que propone para los diferentes problemas nacionales. Hasta el momento, los redentores de la nueva política aun fijan sus pensamientos en compararse con el de aquí o con el de allá. Con los extremos: sea con Uribe o sea con Petro, como si con pararse en las cenizas de las ideas de aquellos su presencia resalte, sobresalga o simplemente sea notoria.  Otros, de otros sectores, aparecen como agazapados, escondidos, temerosos, quizás llenos de ideas, pero con temor a exponer lo suyo sin lograr estructurar un programa que sea coherente y no una colcha de retazos sin proyección de nación ni cubrimiento amplio.

El hoy es claro en lo que tenemos para el futuro. Cada extremo, y hasta el llamado centro, sólo alcanzan a mirar al otro y nada más. Los suyo es lo mismo sin cambios que permitan vislumbrar propuestas y soluciones. Siempre fundamentados en lo que ayer obtuvieron, porque el temor obligaba a ello, o porque lo anunciado movía a represalia y a desquite. Pero, aún hoy, de contenido en el campo de las soluciones poco más. Casi 4 años más tarde todo se mueve sobre lo mismo.

Es hora, entonces, de que quienes hoy se encuentran con interés en ser alternativa de gobierno se sienten a pensar, configuren equipos que les ayuden en eso; concreten sus ideas; hagan un plan estructurado y serio que permita ser expuesto a los ciudadanos, y se lancen al ruedo.  Sabemos que hay gente de valía en todos los partidos políticos, en todas las corrientes con cauda, filosofía y tradición.  El país quiere oírlos y la democracia los espera para que la dinamicen, la hagan crecer y le den grandeza.

Manizales, febrero 10 del Segundo Año de la Peste.