28 de enero de 2022
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Y sigue la gran utopía

14 de enero de 2021
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
14 de enero de 2021
No hay que ir a ningún gurú para ratificar que los mayores defensores de los extremos son quienes suelen destacar sólo los errores y la barbarie de sus opuestos igualmente extremos.

No es raro, entonces, encontrar los mayores y más extraños comentarios sobre lo sucedido en Estados Unidos que en las declaraciones y escritos de sus similares o de sus opuestos en nuestro país. Los demás, quienes clamamos por que la Utopía del Respeto sea una realidad, miramos atónitos el cómo, en la llamada democracia más estable del planeta, se hayan sucedido los hechos habidos y, paralelamente, que quienes ente nosotros más destacan tales hechos son, particularmente, quienes más dispuestos están a repetirlo entre nosotros o quienes proclaman como actos propios de la democracia el desconocer el triunfo de otros en unas elecciones.

Entre quienes se echan bendiciones por lo ocurrido en el país del norte, y declaran como eventos “fachistas” lo habido, se encuentra quien entre nosotros y no habiéndose sucedido un día del gobierno de aquel que resultó vencedor en las elecciones presidenciales, ya estaba anunciando que le habían robado las elecciones y que   haría todo lo que fuera necesario para impedirle gobernar, y amenazar con sacar a sus gentes a las calles y hacer imposible un desarrollo ordenado de sus programas. A este tipo de actitudes, en mucho similares a lo que el mismo calificó como fascismo en el Norte, a ese sujeto le pareció que era una forma de ejercer la democracia.

Y es que a este tipo de cosas es a lo que se refiere la Utopía del Respeto, que no es otra cosa que a la aceptación de lo que en las urnas se manifieste. A aceptar que hay otros que ganaron el favor popular y a no hacer, de cualquier decir una verdad para lanzar improperios o para hacer de las ideas proyectiles mortales lanzados sobre sus oponentes en ideas o programas. La actitud de un demócrata dentro de lo que he dado en llamar la Utopia del Respeto, es la de proceder a realizar una permanente fiscalización y control político del gobierno ganador, y a la par dar ideas sobre lo que está en desarrollo, mostrando lo que, como contrapropuesta, haría. De esa manera estará mostrando que se es una alternativa cierta, verdadera y mejor que lo que ahora se tiene.

Pero nuestro infortunio está en que esa es simplemente una Utopía, un algo irrealizable e incomprensible para quienes tienen una idea que no admite cosa diferente a paralizar, a dañar y a calificar a su opuesto como fascista. Y otro tanto se dibuja desde el lado opuesto, en donde ciertos vocablos están proscritos por el sólo hecho de que lo que bajo ese nombre o designación sea ha logrado en el entorno, y en otros lugares del planeta, en los que radicales de pelambre similar a lo que critican, han destruido y aún destruyen. Desde luego evitan valorar lo que desde ese sistema es rescatable.

Queda entonces enrutar la Utopía del Respeto como la gran fuerza ciudadana que busque llevar a los lugares de gobierno, desarrollo de políticas y de control, a ciudadanos que se destaquen por su proceder correcto. Ciudadanos que tengan claro que los principios no se negocian, no se cambian ni se tranzan. Ciudadanos que tengan claro que los amiguismos no son admisibles en el Estado. Que las componendas deben ser erradicadas y los gobiernos deban entender que de los amigos se reciben las observaciones y las verdades, por dolorosas que sean, para que las cosas no se desvíen del deber ser.

Es hora también de que los adalides de oposición, del hoy o del mañana, tomen para sí la misión que han recibido de las mismas urnas. Misión que es innegociable, que es seria, que es de gran valor para el bienestar de todos. Misión que deben ejecutar sin lugar a concesiones. Misión de altura, de construcción y nunca de destrucción. Que esa oposición busque ser más por lo que sus miembros hacen, construyen y plantean, que por el simple hecho de no ser o no pensar igual a aquellos.

Aún es posible construir la Utopía del Respeto, en donde todos podamos decir y hacer: Pienso diferente a ti, pero daré todo porque tus ideas no perezcan, ya que de ellas se nutre mi propio pensamiento.

 SANTA MARTA, ENERO 13 DE 2021.