26 de julio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Una espera interminable

25 de enero de 2021
Por Mario De la Calle Lombana
Por Mario De la Calle Lombana
25 de enero de 2021

Son muchísimas las obras de infraestructura que todavía le hacen falta a nuestro departamento de Caldas. Pasan y pasan los años, y el avance de tales obras apenas sí se nota. Las comunidades se desesperan por lograr mayor conectividad y mayor competitividad, pero la frustración parecería ser la única repuesta que reciben.

Por eso resultó tan positiva y esperanzadora la buena noticia con la que nos despertó EJE 21 el 19 de diciembre pasado, bajo el siguiente titular: «Pavimentación de la vía Chichina-Marsella está en la etapa final». ¡Por fin! Según el escrito, la Gobernación de Caldas va a entregar a los usuarios el tramo Chinchiná-Marsella, un proyecto que hace parte del Plan Vial y que conecta a Caldas con Risaralda. ¡Qué bien! Existe un plan vial, y está avanzando. Quizás hace falta mayor información sobre su contenido y desarrollo.

Esa gran noticia me trajo a la memoria la que considero es la vía más olvidada de Caldas. También une (o más bien separa) a Risaralda con Caldas en otra sección de la sinuosa frontera, y nunca se oye hablar de ella, ni para bien ni para mal. Una vía cuyo descuido, quién lo creyera, le causará a Manizales y a Caldas una gran pérdida de competitividad absolutamente lamentable, que las autoridades caldenses nunca percibieron y nunca remediaron. ¡Imperdonable!

Se trata de un cortísimo tramo de solo 15 kilómetros entre el municipio risaraldense de Apía y el caldense de Viterbo. Cuando se segregó Risaralda, esa carreterita ya existía. Nunca fue pavimentada ni mejorada. Esos quince kilómetros de trocha dieron al traste con una gran campaña que habían emprendido los dirigentes de Manizales, bajo el liderazgo de la Sociedad de Mejoras Públicas de la ciudad: «Colombia por Caldas al mar». La idea era prolongar la vía que de Bogotá conducía a Manizales por el Páramo de Letras y abrirle camino por La Manuela y Viterbo, creando un importante corredor al tráfico de Bogotá hacia el Pacífico, hacia la futura carretera panamericana con la que se pensaba unir a las Américas, y hacia algún futuro puerto marítimo en la costa chocoana. Aunque, por razones ambientales, el puerto chocoano parece descartado y tampoco se le ven muchas posibilidades a la ruptura del tapón del Darién, lo cierto es que el desarrollo del Chocó era una meta suficiente para que esa vía prosperara. Y en parte se ha hecho. Es el trayecto inicial hasta la Divisa de la doble calzada de Manizales a Chinchiná, complementado de allí en adelante con las obras de la Conexión Pacifico 3, por La Manuela y Tres Puertas hasta Asia y Viterbo. La vía alcanzó a ser incluida en las guías turísticas de la época. Existía una publicación anual llamada South american handbook en cuya edición Nº 72, correspondiente a 1996, se leía lo siguiente, al final de la sección dedicada al Chocó y referente a su capital, Quibdó: «Buses y carreteras: Transportes Ochoa a Medellín vía El Calmen y Bolívar. Transportes Arauca (SIC: léase Empresa Arauca), a Manizales vía Tadó-Pueblo Rico. Flota Occidental por la misma ruta a Pereira. Buses ocasionales a Cali, o la posibilidad de cambio en La Virginia. Bus a Bogotá.

Servicio local a Santa Cecilia y Tadó. La carretera a Manizales recorre 60 kilómetros hacia el sur hasta Istmina sobre el Río San Juan y a Las Ánimas, donde tuerce hacia el este para cruzar el san Juan en Yuta (ferry). Unos pocos kilómetros más adelante está Tadó, con una iglesia de fachada plateada».

Este gran proyecto fue víctima de diferentes circunstancias, entre ellas la creación del nuevo departamento. El distrito de carreteras nacionales número 5, que era responsable de las vías de todo Caldas, fue dividido para crear un nuevo distrito, el 24, que se encargara de las de Risaralda. A este nuevo distrito, que después de convirtió en la Territorial Risaralda de Invías, se le asignaron las carreteras del occidente caldense. Cumplió bien su misión: promover el mejoramiento del tramo que era importante para el desarrollo de su región y el aumento de su competitividad, que era la vía de 30 kilómetros entre Apía y La Virginia, la que fue rectificada y pavimentada. La otra, de solo 15 kilómetros, de Apía a Viterbo, no era del interés de Risaralda. Y las autoridades de Caldas no tomaron ninguna iniciativa para defenderla, entre otras cosas porque estaba bajo la jurisdicción del distrito 24. El distrito 5, que era el de Caldas, no tenía posibilidad de intervenir de manera directa en ese corto trayecto. Pero nuestros dirigentes sí tenían la obligación de darse cuenta del costo que tenía para Caldas, y en especial para Viterbo, ese abandono. Esta circunstancia cambió la historia. Mi buen amigo y compañero de bachillerato Nelson Hincapié, quien fuera concejal de Viterbo en el período pasado, me comentaba que, entre Apía y Viterbo, la carretera «está igualitica a como la hicieron en 1948 o 1949». Y agregaba que recorrer esos escasos 15 kilómetros toma hoy entre 45 y 50 minutos. Eso es inconcebible. Y obviamente, puesto a escoger, al tráfico del Chocó que llegaba a Apía, y que debería tener la opción de salir por Viterbo hacia el oriente, o hacerlo por La Virginia hacia el sur, ya no le quedaba alternativa: entre la moderna carretera amplia y pavimentada, o el pésimo camino destapado hacia el Viterbo, la selección era obvia. Ahí murió la idea de carretera panamericana que teníamos en Manizales. Del imaginario de los viajeros desapareció la idea de una vía entre Manizales y el Chocó por Viterbo, y la posibilidad para nuestro departamento de compartir con Risaralda la posibilidad de participar en el desarrollo posterior que todavía está pendiente para el Chocó, pero que tarde o temprano será una realidad, dado el inmenso potencial de progreso que las grandes riquezas naturales de esa región le garantizan para el futuro. Y tal vez todavía se podría rescatar en nuestro favor parte de ese impulso, si se pavimentan esos 15 kilómetros, de tal manera que el trayecto Apía-Viterbo-Manizales vuelva a ser una opción viable. Es hora de emprender una gran campaña para lograrlo. Caldas todavía puede actuar.