18 de enero de 2022
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Transporte público, barrera para usuarios en situación de discapacidad

4 de enero de 2021
4 de enero de 2021

En la localidad Engativá de Bogotá los obstáculos para el acceso a buses de servicio urbano, la infraestructura y el comportamiento de la sociedad incomoda tanto a las personas en esta condición –beneficiarias de los servicios de la Secretaría Distrital de Integración Social– como a sus cuidadores.

Según lo evidencia una encuesta a más de 1.000 usuarios del transporte público de esta localidad, la Unidad de Planeamiento Zonal (UPZ) 74 –que es la que les corresponde– es una de las que presenta menos accesibilidad debido a la falta de ofertas de unidades operativas de transporte público para esta población.

En consecuencia, a las personas en situación de discapacidad les quedan tiempos de desplazamientos muy prolongados, que ante estas limitantes prefieren transportarse por sus propios medios, generalmente caminando.

Así queda expuesto en la investigación de Dayanna Lizeth Carvajal Rozo, magíster en Ingeniería Civil – Transporte de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en la cual se conocen y analizan las experiencias de los beneficiarios de los servicios sociales de la Secretaría de Integración cuando se dirigen a las unidades operativas de atención, identificando los principales factores que representan barreras que afectan su acceso.

El estudio utiliza metodologías cualitativas y cuantitativas, y mediante entrevistas, los encuestados aseguran que aunque existe toda una política y herramientas para que las personas tengan más facilidad de acceso, todavía no se logra prestar plenamente este servicio.

Por ejemplo, al esperar su medio de transporte –que por lo general son buses alimentadores– aunque estos cuentan con acceso para esta población, no los recogen o se detienen en lugares distintos cuando ven que uno de estos usuarios los espera, factor que aumenta el tiempo de desplazamiento.

“La mayoría de estas personas son muy vulnerables económicamente, por lo que no les importa la distancia que tengan que recorrer e intentan que sus viajes no tengan costo, por lo cual utilizan el servicio de alimentadores de la localidad hasta llegar a su destino. Sin embargo les incomodan las barreras para el acceso a este transporte, su infraestructura y el comportamiento de las personas, lo que realmente les hace más difícil su situación”, aclara la investigadora.

Agrega que “cuando regresan a sus hogares prefieren utilizar taxi, pues estos les facilitan el transporte de mercados o las ayudas que reciben en los centros de atención, pero a su vez les genera altos costos”.

Más cultura y empatía

Pese a que se ha avanzado en la implementación de políticas públicas como herramientas de protección y garantía de los derechos de la población en situación de discapacidad, algunas estrategias y planes para su implementación no están funcionando por completo.

Según la investigadora, “quizá una de las mayores brechas se encuentra en el componente social, pues los conductores de este servicio público necesitan mayor capacitación para entender la importancia del tiempo de transporte para la población, que a su vez significa calidad de vida”.

“También se requiere que la Secretaría Distrital de Movilidad, como garante de los derechos, aporte en las soluciones de movilidad para estas personas, mediante la capacitación tanto a su personal de operación como a la comunidad usuaria en general”, subraya.

Otra de las alternativas planteadas por la experta es que se genere un sistema de transporte exclusivo para las personas en esta situación, que realice recorridos únicos eliminando ese factor de barrera.

Agencia de Noticias UN – Unimedios