28 de enero de 2022
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Silvio Villegas. Juventud es porvenir político

*Escenógrafa colombiana residente en Buenos Aires, Argentina, graduada en la Universidad de Palermo como Diseñadora de Espectáculos
12 de enero de 2021
Por Vanessa Lya Giraldo Orozco*
Por Vanessa Lya Giraldo Orozco*
*Escenógrafa colombiana residente en Buenos Aires, Argentina, graduada en la Universidad de Palermo como Diseñadora de Espectáculos
12 de enero de 2021

En el diario La Patria, periódico de Manizales, Caldas, apareció el 10 de diciembre de 1936 un artículo publicado por su director, Silvio Villegas, en el cual hace referencia pública a la carta enviada al periódico por el doctor Aquilino Villegas solicitando éste la expulsión de las columnas de La Patria a los jóvenes derechistas, amenazando incluso con abstenerse de colaborar con sus escritos en el diario. Explica el director del periódico la imposibilidad de atender la solicitud, exponiendo “con infinito sentimiento de nuestra parte, no sólo en nuestra calidad de hombre de partido, sino muy principalmente en nuestra condición de periodistas”.

Era Aquilino Villegas un abogado prestigioso y escritor sobresaliente, figura del conservatismo y asiduo columnista del periódico manizaleño, primer ministro de Estado nacido en Caldas, probablemente el más destacado caldense de su época.

Es bueno considerar aquí la circunstancia de ser La Patria un periódico reconocido nacionalmente como vocero de las ideas conservadoras y su director un político de mucha figuración en el partido. Silvio Villegas, junto a otros intelectuales conservadores, había fundado el movimiento Los Leopardos, organización surgida en el ambiente universitario en los primeros años de la década 1920-1930, jóvenes conservadores cansados de la hegemonía de su propio partido por casi 50 años, sintieron la necesidad de renovar la vida literaria y política del país.

Por lo anterior el periodismo y la política iban de la mano en este caso, incluso puede pensarse que pudo más la consideración política, para no expulsar a los jóvenes derechistas del diario, que los mismos principios periodísticos relacionados con la libertad de expresión. Su pretensión era difundir  unas opiniones que en el fondo eran las suyas pero puestas en la boca de los universitarios, ideas que  él defendía ya que  llegó a ser considerado como el más delirante ejemplar de la derecha colombiana en el siglo XX, demostrado esto por su vehemente defensa de Hitler y Musolini, como se verá más adelante, y la publicación de un libro con el título de este artículo, No hay enemigos a la derecha, donde reafirma su ideología de ultraderecha, defendiendo el fascismo y el nacionalsocialismo causantes del mayor desangre de la humanidad durante  la segunda guerra mundial.

En política se conoce como ultraderecha o extrema derecha a las personas o grupos que apoyan las posiciones de la derecha política, y defienden la forma violenta para imponerlas, llegando a hacer uso de la guerra o la violencia para alcanzar su implantación, métodos muy utilizados en la defensa a ultranza de ideologías conservadoras, monárquicas o nacionalistas. Este tipo de ideología era la dominante entre los universitarios conservadores de la época y a los cuales se alude en este artículo.

La hegemonía conservadora había concluido hacía ya seis años, pasó el gobierno liberal de Olaya Herrera, 1930-1934, continuó el de Alfonso López Pumarejo, 1934-1938, con el repudio total del conservatismo, el cual no se presentó a elecciones en 1934.

Para  la época que estamos analizando en este artículo, 10 de diciembre de 1936,  la exclusión  de los conservadores de todos los cargos públicos, a excepción de los de elección popular, había llevado a este partido a la creencia de que solo con métodos violentos podía acceder al poder, ello obviamente repercutió en los jóvenes que se preparaban en la universidad y no veían claro su futuro, desconfiando de la democracia para acceder al poder y ejercer la profesión para la cual se estaban formando, lo que  lleva a la pasión y el desenfreno junto a la ingenuidad, propiedades éstas de los jóvenes, matriculándose en experiencias más radicales con las cuales creen poder derrocar al gobernante liberal, con brigadas de choque, consistente en bandas ideológicas de ultraderecha para enfrentar las fuerzas del gobierno en lugar de las aspiraciones democráticas, las que habían perdido toda esperanza por considerar que eran manipuladas por el liberalismo que ejerce el poder total.

A esos jóvenes derechistas que acudían a las columnas periodísticas para difundir sus proclamas era a los que temía el dirigente conservador. Aquilino Villegas por su peligroso efecto en la población, recibiendo como respuesta de Silvio Villegas: “En el partido conservador de Colombia, como en todos los partidos del mundo, existen hoy dos corrientes políticas, que no solo no se excluyen, sino que se complementan: hay una tendencia democrática, que desea actuar civilmente y otra que ya no cree en los métodos democráticos. En la primera figuran algunos de los antiguos conductores del partido; en la última sus nuevas brigadas de choque.” Si las brigadas de choque se oponen a la tendencia democrática muy claro se demuestra que quieren actuar a través de métodos violentos y bien sabemos que la violencia crea más violencia, convirtiendo el escenario en una hoguera de nunca acabar. El mismo Silvio Villegas reconoce que “doctrinariamente está matriculado en el conservatismo republicano y civilista” pero que ha perdido la fe en “la posibilidad de actuar democráticamente en el actual momento histórico”. Está entonces compartiendo la manera de encarar la situación y por ende permite la publicación de los jóvenes. Cuando Silvio Villegas define la política como el arte de incorporar toda la cantidad de ideal en la vida de un pueblo olvida que los ideales pueden ser dañinos cuando infunden violencia y sectarismo pero que por ello mismo no lo ven así quienes pueden beneficiarse para sus intereses políticos. No importa que la coyuntura histórica justifique todos los medios, es decir que para poder derrotar al liberalismo fuera bienvenido todo el sectarismo radical conservador exponiendo a la muerte a miles de compatriotas por el prurito de hacerle amarga la gobernabilidad al partido dominante. Habla de que al conservatismo lo están masacrando en las plazas públicas y “Nosotros no podemos aspirar a llevar nuevamente a un electorado inerme a las urnas para que reciba las mortales garantías del gobierno.” Con esto está desconociendo toda esperanza en la participación electoral, creando en la gente de su partido la incertidumbre política, dejando como única alternativa la confrontación armada. Con razón hemos vivido tanto tiempo en violencia política.

Menciona a Laureano Gómez, característico dirigente conservador, el máximo oponente del liberalismo, quien fue considerado el monstruo por su radical oposición a los gobernantes liberales, indicando que, aunque el libro Cuadrilátero escrito por Gómez es una crítica a las dictaduras de izquierda y derecha tiene (Laureano) que aceptar finalmente que debido a las circunstancias actuales del país la táctica insurreccional es la única salida. Si no menciona a este gran ícono de la derecha en su artículo, y su posición política, hubieran carecido de respaldo histórico.

Amenaza latente en las palabras de Silvio Villegas al indicar que el único partido conservador hoy en el mundo con estructura civilista es el colombiano, en el cual los conductores han podido dominar las tentativas derechistas en sus masas y en su juventud, sin poder garantizar que esto siga así. La desesperación por el desconocimiento de sus derechos elementales fácilmente conduce a las manos de los más violentos. El problema derechista es respuesta de la denegación de justicia. Habla de los partidos conservadores de Europa convertidos en fuerzas derechistas: nacionalismo socialista en Alemania, fascismo en Italia e integralismo en Portugal.

Crítica mordaz al gobierno liberal de Alfonso López Pumarejo no sólo por la nostalgia del poder perdido, por parte del conservatismo y por los permanentes enfrentamientos políticos en pueblos y veredas. Los conservadores se consideraban huérfanos del poder, el hecho de que el liberal raso y las autoridades provinciales cometieran múltiples atropellos contra ellos, sin que el gobierno central encontrará soluciones, hizo decir a Silvio Villegas: “donde quiera que fracasa la acción civil, empieza la acción militar”. De la oposición al gobierno liberal, pasa Silvio Villegas, al panorama internacional manifestando que el fascismo no progresa sino donde hay amenaza comunista. “Contra la violencia terrorista de los partidos internacionales no puede combatir eficazmente sino la contra-revolución del orden”, justificando todas las actuaciones de Hitler y Mussolini, salvándolos de todo reproche porque simplemente estaban contra el comunismo. Y ese miedo de los conservadores hacía más crítica la oposición a López a quien tildaban de comunista por todas las reformas sociales que emprendió durante su gobierno y el apoyo a los obreros en la consecución de sus conquistas laborales, auspiciando el sindicalismo, los derechos sociales y el apoyo para la creación de la central de trabajadores. Las diferencias ante la posición frente al clero y muchas otras contradicciones volvieron a surgir para generalizar que el liberalismo se estaba entregando al comunismo internacional. Por ello no se le escapa el dictador Francisco Franco en España a quien expone como el salvador de la derecha civilizada contra los avances del comunismo.

¿La contra-revolución del orden será el gobierno conservador contra el comunista? Ahí radica la necesidad de la caída del liberalismo para que el conservatismo, que sí tiene una posición clara contra el comunismo, impida la expansión de éste. Por ello Silvio Villegas dice: “Hitler no solamente salvó a Alemania sino toda la civilización occidental. El fascismo y el nacionalsocialismo constituyen hoy los contrafuertes de la cultura europea contra la barbarie asiática.” Quiere dar a los movimientos fascistas la apariencia de ser los salvadores del orden, la libertad y el progreso, sobre todo, por ser los únicos capaces de enfrentar el peligro soviético. Y nosotros podemos preguntarnos ¿cuál sería su posición al cabo de varios años cuando este dictador casi acaba con la humanidad?

“Un gobierno o un régimen que no se interesa en conquistar las simpatías de la juventud y especialmente de la juventud intelectual, está perdido. Si no tiene éxito en atraerse ese sector, quiere decir que se debilita periódicamente” (Jacques Bainville). Esta sentencia es acogida por Silvio Villegas para argumentar a favor de la continuidad de los escritores de la juventud de derecha conservadora en La Patria. Considera que ese es su único servicio al partido conservador y del cual se siente plenamente orgulloso: “haber contribuido a la formación de sus nuevas juventudes, abriéndoles ampliamente las puertas de los periódicos que hemos dirigido en diversas épocas, y estimulándolos sin ningún género de egoísmo.”

La frase de Jacques Bainville se refiere a la juventud intelectual, no dice a la de derecha, por lo cual cualquiera puede usarla sin que por ello quiera justificar que “NO HAY ENEMIGOS A LA DERECHA”

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