23 de enero de 2022
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Posesiones presidenciales

20 de enero de 2021
Por Óscar Alarcón
Por Óscar Alarcón
20 de enero de 2021

Es algo de buena educación, sanas costumbres y estricto protocolo de Estado que en las transmisiones del mando deben estar presentes los presidentes entrante y saliente. Se acostumbra en casi todos los países del mundo, menos en Colombia. Se quejaba el presidente López Michelsen de esa actitud nuestra y consideraba como inusitado ver al presidente entrante saludar al saliente en Palacio, quien se retira con sus ministros y seguidores, y bajando por la escalera principal se cruzan con los que suben que van soñando con el usufructo del poder, vitoreando al recién posesionado.

Lo verdaderamente democrático y aleccionador es verlos al que se va y al que llega transmitiéndole, el uno al otro, las insignias del mando, sin incurrir en ningún desplante. Por eso López expidió un decreto, a finales de su gobierno, estableciendo esa costumbre de buena educación y de protocolo de Estado. Le dio cumplimiento asistiendo al Senado a la posesión de su sucesor Belisario Betancur, pero cuatro años después se regresó a la vieja costumbre.

En la primera posesión de Juan Manuel Santos, por supuesto, no podía faltar en la plaza de Bolívar el presidente eterno como también ocurrió en la de Iván Duque. Ahí no se necesitó decreto ni protocolo de Estado, porque eran los que había dicho Uribe. ¡Que buena educación y qué excelente gesto!

En los EE.UU, como en muchos países, el entrante y el saliente concurren a la ceremonia de posesión y esta vez el “patán” de Trump optó por no asistir. Solo en tres ocasiones anteriores presidentes norteamericanos no han concurrido, como sucederá mañana. No lo hizo John Adams, quien no fue a la posesión de Thomas Jefferson; tampoco su hijo John Quincy Adams (quien también fue presidente), y como su padre, no fue a la posesión de su sucesor, Andrew Jackson, y tampoco lo hizo Ulysses Grant, cuando asumió Andrew Jackson. Trump, será el cuarto.

Pero no el cuarto bate porque le robaron, no la Presidencia, sino las bases.