30 de noviembre de 2021
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El reto de Colombia frente al gobierno de Joe Biden

20 de enero de 2021
Por Fernando Escobar Giraldo
Por Fernando Escobar Giraldo
20 de enero de 2021

Escribo esta columna horas antes de que Joe Biden asuma el poder como presidente de Estados Unidos, en la más atípica ceremonia de traspaso de mando, jamás ocurrida en este país, debido a varios factores que van desde la ausencia del cascarrabias que deja indecorosamente La Casa Blanca, hasta las fieras amenazas de sus seguidores de ponerle un manto negro a la democracia como ocurrió el 6 de enero con la indignante toma del Capitolio.

Atípica también porque justamente un día antes de la posesión, el país entero observaba con frustración que la cifra de muertos por causa del COVID-19 pasó de los 400,000.

Las banderas, que hacen un curioso contraste con los fusiles de los soldados encargados de vigilar el proceso de cambio de mando, están allí como homenaje póstumo a las víctimas de la pandemia.

El presidente Biden y su equipo, reciben un país lleno de problemas. El mayor, indudablemente, es el de la división que va hasta los extremos de la violencia armada, la insensibilidad social y el descalabro político.

Nuestro país, Colombia, no podrá esperar mucho del nuevo gobierno, al menos en los primeros meses. Eso porque existen otros asuntos de extrema prioridad que se deben resolver y además, porque nuestro gobierno quedó mal parado apoyando, como lo hizo, al señor Trump.

El día del ataque al Capitolio, el conocido presentador de CNN en Washington, Jake Tapper, comentó: “Esto es surrealista, me siento como si estuviera hablando con un corresponsal reportando desde… Bogotá«

Al parecer, según nuestro Embajador, Francisco Santos Calderón, el periodista hacía referencia a la toma del Congreso colombiano en 1985 que tuvo un horrendo desenlace. Cuando eso ocurrió, Tapper tenía 16 años. No sé si realmente Santos tenga razón al creer que esa fue la comparación.

En fin eso no da lugar a debate. El Embajador aprovechó ese hecho para tratar de limar asperezas con un mensaje sencillo, a través de la misma CNN, delicadamente redactado para no cometer imprudencias. Está escrito en Inglés pero me permití traducir algunos apartes, sin alterar la esencia. Dijo Francisco Santos:  «Colombia sabe lo preciosa que es la democracia. Así como los Estados Unidos nos han apoyado, nosotros los apoyamos a ustedes»

Y agrega: «Colombia es la segunda democracia más antigua del hemisferio occidental después de los Estados Unidos. Mientras veíamos los acontecimientos del miércoles, los colombianos sintieron la incredulidad que muchos americanos deben haber experimentado al ver la casa del pueblo siendo asaltada. Nuestro presidente Iván Duque emitió una declaración el 6 de enero rechazando la violencia y expresando la solidaridad de Colombia con nuestros amigos americanos». 

Hay dos distinciones importantes que me gustaría hacer. Las personas que tomaron el Capitolio de los Estados Unidos esta semana no eran un grupo guerrillero armado como los que atacaron nuestras instituciones democráticas hace más de 35 años. Y aunque, trágicamente, se perdieron vidas en el asalto al Capitolio de los EE.UU. esta semana, estamos agradecidos de que el número de muertos no alcanzó la escala que sufrimos en 1985.

Hoy en día, Colombia es una nación en paz, gracias en gran parte a nuestros amigos americanos. Si no hubieran tenido fe en su socio democrático durante todos estos años y no hubieran trabajado codo a codo con nosotros en iniciativas de política exterior como el Plan Colombia, puede que no fuéramos la nación vibrante, próspera y con visión de futuro que somos hoy, una nación que es aliada de Estados Unidos en la seguridad regional y mundial, un socio económico y un amigo con valores compartidos que comienzan con nuestro compromiso con la democracia.

Usted lector, saque sus propias conclusiones. Lo cierto del caso es que el Embajador y otros representantes del gobierno del presidente Duque tendrán que desplegar habilidades para que esa relación a la que hace referencia Santos no se convierta en una inercia en la que Colombia llevaría las de perder. Biden conoce nuestro país. Lo visitó en el 2013 para discutir temas como:  “El papel de Washington en el proceso de paz, la justicia por los abusos militares, tratado de libre comercio”, entre otros.

Y es además afortunado, que el nuevo presidente norteamericano, en algunas ocasiones, ha señalado a Colombia como la «piedra angular» de la política exterior estadounidense hacia América Latina y el Caribe.

 

Antes de que se hiciera público el apoyo del gobierno de Colombia al mandatario saliente, y de que líderes en Miami le dijeran al propio Trump que Colombia entera estaba con él, Biden había dicho, durante su campaña, que, si era elegido presidente, la restauración de la alianza entre Estados Unidos y Colombia estará entre sus principales prioridades de política exterior. Esperamos que el rencor no cobije ni al presidente ni a sus asesores y colaboradores demócratas. Y que esa premisa se convierta en realidad