30 de noviembre de 2021
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El legado racista de Donald Trump

13 de enero de 2021
Por Fernando Escobar Giraldo
Por Fernando Escobar Giraldo
13 de enero de 2021

La tentación es grande para escribir sobre el reciente atentado contra la democracia en Estados Unidos pues existe mucha tela de donde cortar sobre el tema. Pero mucho se ha hablado sobre lo mismo y mas bien me quiero concentrar en el daño que este señor, Donald Trump, ha hecho a la democracia en el país considerado más poderoso del mundo. Daño que no se acaba con su salida del poder, y del cual no es el único responsable. Aun recuerdo la campaña de hace 4 años cuando aspirantes a la presidencia como Marco Rubio y Ted Cruz, para mencionar solo a un par de latinos republicanos desubicados, despotricaban contra Donald Trump y luego, se convirtieron en arrodillados aliados del mentiroso fanfarrón, defendiendo sus payasadas, acrecentando el odio y más aun, como en el caso de Cruz, uniéndose a la incitación a la insurrección. Y con ellos hay muchos otros, quienes mas por intereses personales y partidistas, que por creer en Trump, se unieron a su absurda manera de gobernar.

En 1964 se firmó la Ley de Derechos Civiles que oficialmente abolió la segregación racial en este país. Pero estamos lejos de que en verdad haya terminado. Se han alcanzado muchas cosas, pero ahora, tras los 4 años de gobierno de Trump, se nota un retroceso.

El país queda profundamente dividido. Ningún presidente en la historia ha pronunciado frases como las de Trump a sus partidarios: «¡Estás en peligro! Estás en peligro de los musulmanes que son terroristas en secreto… deberíamos prohibir a todos los musulmanes».

También dijo: «Estás en peligro por los inmigrantes y refugiados que cruzan la frontera sur… Necesitamos construir un muro. México está exportando delincuentes hacia nuestro país”. Y atacó a los judíos por votar a favor del partido demócrata.

En el 2017, dijo que los inmigrantes haitianos «tienen sida» y los africanos que visiten EE. UU. jamás volverían a sus “chozas”. El año pasado calificó a esos lugares de origen como «países de mierda» y sostuvo que EE. UU. debería recibir en su lugar a inmigrantes de Noruega.

Con esos mensajes de odio racial, se pone en primer plano un  nivel de supremacía blanca y violencia supremacista blanca que este país no ha visto en décadas.

Tristemente, muchos líderes republicanos han apoyado esa retórica sin medir las consecuencias. Murieron cinco personas, pero, milagrosamente, gracias a una juiciosa actuación de las autoridades, no ocurrió una matanza durante la toma del Capitolio, pero sí se clavó una puñalada a la democracia y eso es imborrable.

Gracias a las políticas de Trump, durante su gobierno agentes de inmigración se convirtieron en intérpretes de las leyes, según sus creencias y conveniencia. Gracias a Trump, miles de policías en todo el país, han cometido atropellos contra miembros de las minorías, lo que, en algunos casos, ha generado revueltas populares con terribles consecuencias. Esto no se acabará de la noche a la mañana.

El presidente se rodeó de personas que han practicado esta estrategia durante mucho tiempo: Roger Ailes, el fundador de Fox News, Paul Manafort, quien comenzó con este tipo de política racista en el sur, su abogado Rudy Giuliani y muchos otros.

Y dentro de ese legado de divisiones quedan en el camino millares de latinos en Estados Unidos quienes se negaron a comprender el mal causado por su líder, simplemente porque el partido les indicaba que era el hombre a seguir. Esos enfrentamientos entre latinos, entre negros o de negros, musulmanes y latinos con blancos, continuarán y no será por corto tiempo. Muchos no aceptan que cayeron en una trampa de Donald Trump, utilizando el racismo para favorecer a los ricos como él. Todavía lo defienden y lo justifican ciegamente.

Curioso, pero también quedan en el camino gobiernos extranjeros, como el nuestro, el de Colombia, que irregularmente, irrespetuosamente, ingenuamente, de manera desatinada, tomaron partido en las elecciones norteamericanas, lo que significa no solo una intromisión en asuntos allende de las fronteras, en otras naciones, sino una manera absurda de hacer política internacional. No será fácil mantener una buena relación con el gobierno del presidente Biden. Eso no es secreto. Y otra vez ¿qué explicaciones da al país el presidente Duque?. Por culpa suya todos los colombianos pagan los platos rotos.

Trump es responsable indirecto de muchos crímenes de odio. Me viene a la mente el del hombre que mató a 22 personas e hirió a 26 en una tienda Walmart de El Paso, Texas. Dijo que lo hacía contra “los invasores hispanos”.

Su legado está claro, se define en dos palabras: “Odio racial”, en un país con muchos insensatos que además se tornan peligrosos. En un país con el mayor número de armas de fuego en poder de civiles en la historia. En un país donde las masacres o asesinatos múltiples han sido repetitivos y cometidos por individuos, en su mayoría, nacidos aquí. En un país azotado actualmente por una enorme crisis debido a una pandemia. En un país que, siendo extraordinario, tiene una triste historia de división y odio racial.