25 de enero de 2022
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Aguinaldo de vergüenza

4 de enero de 2021
Por Alberto Zuluaga Trujillo
Por Alberto Zuluaga Trujillo
4 de enero de 2021

No pudo caer peor ante el país  el aumento del salario de los congresistas, cuyo aumento porcentual es irritante frente  al infame decretado por el mismo Gobierno para el salario mínimo que, según Fedesarrollo, representa aproximadamente el 86.2 por ciento del salario mediano y el 57.3 por ciento del promedio de los salarios existentes. Con el decreto 1779 del 24 de diciembre de 2020 el presidente Duque subió el salario de los congresistas en 5.12 por ciento, mientras el decreto 1785 del 29 del mismo mes, cinco días después, fijó el salario mínimo de los trabajadores  con un  3.5 de incremento. Vale la pena resaltar, que a los dos días del alza de los congresistas, o sea, el 26 de diciembre, la Presidencia informó a través de un Twitter  que el decreto del aumento del salario mínimo estaba definido en 6 por ciento al igual  que el  auxilio de transporte, acercando el total a $980.000. Desde el barrio El Pozón de Cartagena, el propio presidente Duque, en noticia ampliamente difundida por los distintos medios nacionales, comunicó al país su decisión, adobada además con el comunicado del ministerio del Trabajo que anunciaba que, el porcentaje de aumento del salario mínimo, sería mayor que el de los congresistas, para finalmente firmar el decreto con un aumento del 3.5 por ciento. ¿Cómo decir una cosa y hacer otra? Esta es la Colombia de cara al 2021, manipulada y engañada como siempre lo ha sido y como muy seguramente lo continuará siendo. Un aumento del 5.12 a los congresistas significa un incremento en sus salarios de un millón seiscientos setenta y seis mil pesos, contrastando con el incremento en el salario de los trabajadores de 30 mil setecientos veintitrés pesos, más 3 mil seiscientos de transporte. El solo aumento de los congresistas está muy por encima del total del salario mínimo. A más de una vergüenza, es una afrenta mayúscula al pueblo  colombiano. Pero lo más doloroso es que el mismo pueblo reelige a la corrupta clase política que la asfixia y la envilece, a cambio de un tamal o una hoja de zinc. El anuncio del Presidente Eterno de que su bancada no recibirá el aumento, es de un populismo inaceptable, pues la pagaduría del Congreso deberá expedir los cheques completos y ya cada quién verá que hace con su pago. Cada vez que es presentada la reducción directa por ley, el congelamiento del salario o la renuncia a los gastos de representación (14 millones de pesos)  que siguen cobrando pese a no haber sesiones presenciales por la pandemia, surgen “creativas” formas de hundir las propuestas. El orden del día en ambas Cámaras es fijado por los presidentes que son de la coalición gobernante, los cuales la agendan para el último punto con el fin de ahogarla. Pero algo que las gentes desconocen. El reajuste a los congresistas se diferencia al del salario mínimo, en que mientras el de los trabajadores es para todo el año 2021, el de los abnegados padres de la Patria es un reajuste ordenado por la ley para la actual vigencia, pagado con nuestros impuestos, significando que, aparte de  los 34 millones 417 mil pesos  que recibirán mes tras mes durante el 2021, a más de carros blindados, gasolina y asistentes,  cada congresista recibió un retroactivo contado desde el primero de enero al 31 de diciembre de 20 millones 112 mil pesos,  sumando salario de diciembre, primas y retroactivo, más de 100 millones de pesos para celebrar la navidad. ¿Se requiere o no una Constituyente?

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