27 de enero de 2022
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Un “puñetazo” en Cartagena, se torna costoso para la Policía Nacional

30 de diciembre de 2020
Por Fernando Escobar Giraldo
Por Fernando Escobar Giraldo
30 de diciembre de 2020

Un episodio sobre el que la Policía Nacional de Colombia no ha expresado si existe una investigación o no, deja mal vista a esa institución ante organizaciones nacionales e internacionales defensoras de los derechos humanos que, por un incidente ocurrido en Cartagena el pasado 15 de diciembre, están pidiendo una reacción severa a Estados Unidos.

La organización WOLA denunció que ese día, oficiales de policía en Cartagena, departamento de Bolívar, agredieron a Kendrick Sampson, un actor negro estadounidense y activista de Black Lives Matter. Un video del incidente circuló a través de los medios de comunicación social, que mostraba a un oficial uniformado acosando a Kendrick, dándole un puñetazo en la cara y apuntándole con un arma. Los agentes de policía retuvieron entonces los documentos de Kendrick y lo detuvieron en una comisaría de policía durante varias horas.

La organización no da explicaciones de lo que motivó la reacción violenta del policía. Aclaro que se ven dos policías en la escena y tan solo uno se ve agrediendo al norteamericano. En el video, que ha sido visto por más de 60,000 personas, no se observa una provocación del actor quien tras el puñetazo estiró sus manos para ser esposado.

Pero quien si salió en defensa de sus hombres es el General Henry Sanabria, comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena, con una declaración a el diario El Tiempo, en la que dijo: “Él (Kendrick Sampson) estaba en compañía de una persona que ya ha sido sorprendida portando drogas. Pese a que el norteamericano no tenía ningún elemento de posesión ilícita”.

Y agregó que: Los policías indicaron que el otro hombre es expendedor de drogas y cuando los policías iban pasando, el extranjero se tapó el bolso, y pensaron que llevaban drogas. Cuando se devolvieron registraron al otro muchacho y al tratar de registrar al extranjero (Sampson), este se opuso indicando que no se dejaba tocar de la policía”.

Lo cierto del caso es que el 17 de diciembre, WOLA publicó un mensaje en Twitter en el que se abordó este episodio de brutalidad policial. En él se analiza cómo el uso desproporcionado y a veces letal de la fuerza por parte de la policía colombiana, especialmente contra los colombianos negros, es un problema estructural. Según WOLA para dar un primer paso básico en el apoyo a la reforma de la policía en Colombia, y para proteger mejor a los colombianos negros e indígenas, los Estados Unidos deberían establecer una moratoria en la venta de armas antidisturbios hasta que el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) haya sido reemplazado o sometido a una revisión completa.

Tenga o no razón WOLA, lo cierto del caso es que la actuación de un solo individuo, en este caso el policía de Cartagena, afecta el nombre de una institución que lucha por la seguridad y la paz de los colombianos. Y se sacan a relucir otros casos que deben ser investigados y aclarados públicamente y si hay culpables, que sean castigados y no justificados con explicaciones tan pobres como la que se dio sobre este incidente al que hacemos referencia.