27 de enero de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Senador dice que la FARC reconocerá ante la JEP otros asesinatos

11 de diciembre de 2020
11 de diciembre de 2020

Bogotá, 11 dic (EFE).- El senador Julián Gallo, conocido como «Carlos Antonio Lozada», aseguró este jueves que la exguerrilla de las FARC reconocerá ante la Jurisdicción Especial para la Paz de Colombia (JEP) su responsabilidad en el asesinato de otros líderes regionales aparte de los que ya han asumido.

Así lo aseguró durante una diligencia en la que Gallo, exjefe de la antigua guerrilla, se presentó ante la JEP por el asesinato del político Álvaro Gómez Hurtado, perpetrado en 1995, y que las FARC guerrilla se atribuye.

Gallo también fue citado por la JEP por el asesinato de los exguerrilleros Hernando Pizarro León-Gómez (1995) y José Fedor Rey, conocido como «Javier Delgado» (2002); del exconsejero de Paz Jesús Antonio Bejarano (1999), del exministro de Defensa Fernando Landazábal Reyes (1998) y del exrepresentante a la Cámara Pablo Emilio Guarín (1987).

«Nosotros estamos haciendo reconocimiento de estos seis casos y claramente tenemos la decisión de dar a conocer otros casos de liderazgos regionales», dijo Gallo en la diligencia que se extendió por más de ocho horas.

MÁS APORTES PARA LOGRAR VERDAD

El exjefe guerrillero agregó que «seguramente en su momento quienes hicimos parte de la dirección FARC entregaremos a la Jurisdicción esos casos que se están documentado» sin ahondar en detalles como nombres de víctimas y lugares en los que ocurrieron esas acciones.

Aseguró que la FARC sigue empeñada en aportar a la verdad y recordó que en ese sentido también dieron a conocer, a comienzos de noviembre pasado, que fueron los autores de atentados contra la vida del exvicepresidente colombiano Germán Vargas Lleras.

El citado dirigente político fue vicepresidente de Juan Manuel Santos entre 2014 y 2017, y candidato presidencial en 2010 y 2018 por el partido de derecha Cambio Radical.

El político fue víctima de dos ataques terroristas, uno el 13 de diciembre de 2002 con un libro-bomba que le amputó varios dedos de la mano izquierda y otro el 10 de octubre de 2005 con un carro bomba del que salió ileso.

AUTORES MATERIALES ESTÁN MUERTOS

Gallo recordó que los seis asesinatos en los que las FARC han reconocido su responsabilidad fueron cometidos por guerrilleros de células urbanas y que no tuvieron apoyo de ninguna otra organización.

También aseguró que los homicidios fueron ordenados por el Secretariado de las FARC y él recibió la orden de Jorge Briceño, alias «Mono Jojoy», entonces jefe del ala militar de la guerrilla.

En el caso puntual de Gómez Hurtado, el crimen fue perpetrado por cuatro hombres de la Red Urbana Antonio Nariño, estructura que dirigió Gallo cuando era guerrillero.

El atentado que mató a Gómez Hurtado, de 76 años, y a su escolta José del Cristo Huertas Hastamorir ocurrió el 2 de noviembre de 1995 cuando el político salía en su automóvil de la Universidad Sergio Arboleda en Bogotá.

Gómez Hurtado, hijo del expresidente conservador Laureano Gómez y su heredero político, fue tres veces candidato presidencial (1974, 1986 y 1990), pero el pasado radical de su padre, considerado uno de los responsables de la violencia partidista de mediados del siglo XX, le cerró el paso en las urnas pese a ser uno de los pensadores más brillantes de su tiempo en Colombia.

De las cuatro personas que participaron en ese asesinato tres murieron en diferentes operaciones de la Policía y la cuarta, a quien Gallo identificó con el alias de «Sebastián», desertó después del crimen y «no sabemos nada de él, no tenemos conocimiento de cuál pueda ser su situación actual».

OBJETIVOS DE LA GUERRILLA

El exjefe guerrillero insistió en que las FARC consideraban al político como uno de los responsables de haber desatado el conflicto armado porque con sus discursos en el Senado siempre atacó a la guerrilla.

Al referirse al asesinato del general Landazábal, Gallo dijo que los jefes de las FARC lo consideraban un objetivo por «haber conducido importantes operaciones contrainsurgencia».

En el caso de Bejarano, la guerrilla consideraba que había recibido órdenes del Gobierno para «entorpecer» acuerdos cuando fue vocero en diálogos de paz.

Por último, dijo que no tenía mayor información sobre el caso de Guarín porque quienes lo asesinaron eran guerrilleros que no estaban bajo su mando. EFE