28 de enero de 2022
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Marujita Vieira cumple 98 diciembres

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
25 de diciembre de 2020
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
25 de diciembre de 2020

VIVIR EN OLOR DE POESIA

La poeta manizaleña Marujita Vieira White (Manizales, dic. 25 de 1922) es fruto de una mirada furtiva. Empezó a nacer cuando una niña de diez años, su madre Mercedes White Uribe,  se enamoró a primera vista de un apuesto coronel conservador, Joaquín Vieira.

Mi coronel, un godo de amarrar en el dedo gordo, decidió que la Guerra de los Mil Días no era el lugar adecuado para un joven liberal de 14 años, capturado en combate. Vieira le preguntó dónde vivía y fue devolverlo a sus padres. Ya en casa, a través de alguna rendija, al coronel lo vió la niña Mercedes, hermana del guerrero adolescente.

Cuando se conocieron finalmente, siendo Vieira alcalde de Frontino, Antioquia, la niña tenía 17 años. El coronel le llevaba  22 años y una guerra. Se casaron, no comieron perdices pero prolongaron su felicidad a través de sus vástagos Gilberto y Maruja, 12 años menor.

Mamá Mercedes, hija de Rita Uribe, tía del general Rafael Uribe Uribe, y del ingeniero  inglés John Henry White  (Juan Henrique, con hache, en la versión criolla),  inauguró un matriarcado que siempre ha protegido a Marujita, una eterna joven  que fue  exaltada por la “Fundación Mujeres de Éxito” como la ganadora en el renglón cultural  con una propuesta de  compilación temática de su obra  “Los nombres de la Ausencia”, biografías poéticas de talentos que la han marcado durante su andadura vital.

Hace poco regaló 600 libros de su biblioteca personal a la campaña “Enlíbrate” que promueven a dos voces Mincultura y el INPEC. Los que andan escasos de libertad serán los beneficiarios mayores.

Si bien los Vieira han sido negados para levantar plata, Marujita nació millonaria en poesía. En los primeros teterados y lecturas la madre le fue señalando senderos literarios a su hija, hermana del fallecido camarada Gilberto Vieira, eterno Secretario General del Partido Comunista.

A su hermano lo echaron del Instituto Universitario de Manizales por graduar a Jesucristo como el primer comunista. Hacia los 8 años, la niña Maruja entró en la diáspora y emigró con su familia en busca del sueño bogotano.

Como en la conservadora familia Vieira White se practicaba la religión de la tolerancia no es extraño que en su seno haya nacido el que sería el carismático líder del Partido Comunista, quien físicamente tenía más cara de activista del Opus Dei que de revolucionario.

No solo en  mamá White sino en su abuela tuvo a su coronel Aureliano Buendía que enriqueció  la imaginación de la pequeña. La dote de estas dos grandes mujeres incluyó  una capacidad única para el perdón que Maruja considera “fundamental para resolver las situaciones de violencia”.

Así lo entendieron madre y abuela que habían perdonado a Galarza y Carvajal, los asesinos del general Uribe Uribe,  tío abuelo de la poeta. Una matrona paisa, prima suya, Gabriela White de Vélez, madre de la exministra de Educación, Cecilia María Vélez,  fue asesinada en cautiverio. Como los White tienen el palito para perdonar, Cecilia María respondió al sacrificio de su progenitora metiéndola toda por la educación en Bogotá durante el gobierno de Mockus, y luego bajo la batuta del presidente Uribe.

Con su hija Ana Mercedes después de una votación. (De su página de Facebook)

En el madrugador menú cultural de la joven Maruja figuraban visitas al Congreso de la mano de su madre. Allí escuchaba a los grandes oradores. Estuvo en la histórica sesión en la que el senador caucano Francisco J. Chaux demolió con su oratoria a Laureano Gómez quien sufrió un infarto en plena velada parlamentaria.

Para que se vea que la magia en su acepción de poesía ha dominado la vida de Marujita, se enamoró  casi por correspondencia de quien sería su esposo, el poeta José María Vivas Balcázar. Estando en Caracas –una de las ciudades que ha frecuentado esta mujer de ciudades-  escuchó algún verso de Vivas. Se enamoró del autor sin conocerlo, siguiendo el hilo de Ariadna de sus poemas. Y para que el azar –uno de los nombres que los ateos le tienen a Dios- hiciera lo suyo, la pareja que ya se adivinaba, se encontraría después en una velada cultural en Cali.

El resto lo hizo la carpintería del amor que se prolongó en la hija  del matrimonio, Ana Mercedes, su colega, cómplice  y hermana siamesa. Si usted ve a alguna de las dos sola en un sitio, en cuestión de segundos aparecerá la mancorna.

El poeta Vivas, en palabras de su mujer  era “el eslabón perdido entre el hombre y el arcángel”. Vivas madrugó a viajar a la “ignota lontananza” dejando a Maruja  viuda y embarazada de Ana Mercedes. Pero ella decidió que una epístola es suficiente y les dijo no a varios encopetados aspirantes a compartir con ella sueños e insomnios.

Desde los 16 años empezó a escribir en los diarios El Espectador y El Tiempo. ¿Que hay que jalarle a las relaciones públicas? Va pa’esa.

No ha pedido permiso para tomarse las cosas por asalto. Se aburrió de que las mujeres se dejaran marginar. “Las prohibiciones nos las imponemos”, ha dicho.  Entonces se convirtió en una silenciosa pero efectiva activista de los derechos de las féminas. Se la reconoce como una de las luchadoras para que sus colegas de tacón alto accedieran al voto. También fue de las primeras, junto con Elisa Mujica, importada de Bucaramanga, en renunciar a la dictadura del croché y  la cocina para empezar a trabajar en oficios entonces escriturados al “varón domado”.

En un tiempo en que sólo los hombres echaban cháchara en los cafés literarios del centro bogotano (el Automático,  Asturias,  Terraza Pasteur, el de los piedracielistas), la manizaleña nacida un 25 de diciembre, a manera de traído del Niño Dios, decidió en compañía de amigas como Emilia Pardo Umaña, Cecilia Fonseca, la artista venezolana Sofía Imber, que la cultura y la tertulia eran demasiado serias para dejársela solo a los hombres. Y sus voces se hicieron escuchar en escenarios masculinos donde la contraparte eran personajes de la talla de León de Greiff, Nieto Caballero, Enrique Liévano…! (Estas líneas han sido sometidas a latonería y pintura).