21 de enero de 2022
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Funcional, lenguaje incluyente, haber, a

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
8 de diciembre de 2020
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
8 de diciembre de 2020

Quisquillas de alguna importancia

Aunque, estirando mucho su significado, el término ‘funcional’ podría caber en ese contexto, no me parece el indicado. 

A veces, para leer algunas frases, hay que esforzarse un poco, y un poco más para entenderlas, como ésta: “…y la sobrerrepresentación de los incidentes de violencia y destrucción es funcional a ese propósito” (El Tiempo, Sandra Borda, G., 24/11/2020). Tropecé con esa dificultad en las últimas palabras, porque ‘funcional a’ las hace enrevesadas.  Si hubiese escrito ‘sirve a ese propósito’, el escollo habría desaparecido. ‘Funcional’, además de ‘designar lo relativo a la función o a las funciones’,  califica “una cosa diseñada u organizada atendiendo, sobre todo, a la facilidad, utilidad y comodidad de su empleo”, por ejemplo, ‘una nevera funcional’. Califica también “obras y técnicas eficazmente adecuadas a sus fines”, verbigracia, ‘el sistema funcional de calefacción de los países del norte’. Y tiene otras acepciones que no vienen al caso. Aunque, estirando mucho su significado, el término ‘funcional’ podría caber en ese contexto, no me parece el indicado. Nota: El ‘propósito’ de que habla la periodista es “deslegitimar y criminalizar la protesta social”. Y los ‘incidentes’, la destrucción total de sucursales bancarias y de cajeros automáticos; la devastación de los Comandos de Atención Inmediata (CAI), de los buses urbanos y de las estaciones de Transmilenio; el pillaje callejero, etc., todo esto, con pérdidas multimillonarias, de las que nadie se hace responsable. ¿Cómo diablos se ‘sobrerrepresenta’ todo eso? ***

La gramática castellana comete ‘violencia de género’ y la cometemos los que combatimos el farragoso y estomagante ‘lenguaje incluyente’. De este ‘delito’ nos acusa la columnista de El Tiempo Florence Thomas así: “Estas violencias que se empeñan en no nombrarnos, que critican el lenguaje incluyente bajo pretexto de que esto afea nuestro bello idioma castellano” (25/11/2020). ¿Que no las nombramos cuando decimos, por ejemplo, ‘los colombianos’ en lugar de ‘los colombianos y las colombianas’? La gramática enseña que hay sustantivos que en algunas oraciones son de ‘género no marcado’ –género gramatical, por supuesto–, verbigracia, ‘adultos, niños, nietos’, que incluyen ‘adultas, niñas y nietas’. Cuando decimos ‘los colombianos’ aludimos incluso a Teodora Bolívar y a Victoria Sandino. Y hay también sustantivos de género gramatical femenino que incluyen a mujeres y hombres, como ‘persona’: si decimos ‘las personas eruditas’, no excluimos a ‘los eruditos’. Y tenemos sustantivos terminados en ‘a’, como ‘ciclista, anacoreta, autodidacta’ y mil más que cobijan a todos los que practican ese deporte, a todos los que se dedican a esa vida sacrificada y a todos los que se educan por sí mismos. Finalmente, no cree ella que su fastidioso ‘lenguaje incluyente’ afee el castellano. Lea, no más, este ejemplo, tomado de una de las frases de este párrafo, escrito como ella pretende: “…que cobijan a todos y todas los y las que practican ese deporte, a todos y todas los y las que se dedican a esa vida sacrificada y a todos y todas los y las que se educan por sí mismos y por sí mismas”. ¿Farragoso, no? E inútil, nocivo y traicionero. Y muy feo, feísimo. Es que esto es gramática, señora, no anatomía. Dejémonos de tonterías y hablemos y escribamos castellano. ***

Leo el ‘Oasis’ del padre Gallo por oficio. Cuando leí en el del 26 de noviembre “Hay temporadas de huracanes más prolongadas y habrán más…”, pensé que se trataba de un error de digitación, pero, dos renglones más adelante, me di de bruces con esto: “…habrán tormentas extremadamente destructivas”. Una sola vez, el error puede ser por descuido; dos veces, por ignorancia, inexplicable en alguien que seguramente estudió castellano a la antigua. “Y habrá más…”, “…habrá tormentas…”, padre. ***

 Titular de LA PATRIA: “Taxistas rechazan de nuevo a las plataformas de transporte” (Balance, 26/11/2020). En esta oración gramatical se sabe perfectamente cuál es el complemento directo, por lo que sobra la preposición ‘a’, es decir, no hay que ‘determinarlo’ con ella.

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