22 de enero de 2022
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Empleo, salarios, recomendaciones

29 de diciembre de 2020
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
29 de diciembre de 2020

Resulta muy interesante observar que los “genios” que en nuestro país opinan y dan recomendaciones acerca de la creación de empleo, salarios y desarrollo empresarial, son personas que en su vida han creado un empleo o han hecho empresa con cargo a su propio bolsillo. Usualmente, son asesores que en su vida han sido llamados a “opinar” sobre lo que para una empresa es o no conveniente, o llamados por entidades del gobierno nacional o por organizaciones internacionales A estos se suman los dirigentes de sindicatos, la mayoría de ellos verdaderos parásitos de la clase trabajadora

Ellos, como es natural a su oficio, “miran los toros desde la barrera”, usualmente ex post facto, valga decir, cuando los hechos se han consumado, y del resultado de los tales hechos sacan conclusiones y explican el cómo, de haberse realizado una operación diferente, el producto que se habría obtenido, daría otro resultado, desde luego, en el marco hipotético.

Ahora, cuando la pandemia ha golpeado la economía y se requiere imprimir una nueva dinámica a la generación de empleos, reactivar las empresas, sacar la cabeza del mar de las dificultades, quienes nada han hecho en su vida desde su propio patrimonio para crear el empleo, salen a manifestar generosamente sus recomendaciones en esos campos. Quizás para todos será mejor llamar a quienes se han quemado las pestañas haciendo empresa para oír sus recomendaciones, con lo que, quienes se encuentran en el manejo de los problemas del momento, tengan más opciones sobre su futuro, a la par que, quienes estén en el trance de meterse a hacer empresa, tengan miradas más objetivas sobre lo que en el camino deberán afrontar.

Quienes hemos recorrido el camino de hacer empresa, de afrontar las dificultades de la producción, los obstáculos de los mercados, la formación y entrenamiento de los operarios, los controles de calidad para ofrecer productos uniformemente confiables, las dificultades de la adquisición de materias primas, el cuidado en el uso del dinero tanto para tomar crédito como para otorgarlo, sabemos que la teoría dista en mucho de la realidad que a diario debe afrontar el empresario. El observar desde una cátedra universitaria, o el determinar políticas desde un despacho ministerial o cualquiera otro gubernamental, o desde la dirigencia sindical, nada tiene que ver con el medio empresarial, llámese desarrollo, producción o comercialización.

Por las razones anotadas, más le sirve al país el consejo, la recomendación de un empresario de verdad, que los estimativos de los genios de uno u otro lado que hoy salen a dictar cátedra y a señalar derroteros para la nueva etapa que el país tiene que emprender para restablecer la economía, las empresas y el empleo. Esto, sin olvidar que en la etapa por venir, todos, absolutamente todos, tendremos que poner en materia impositiva para darle músculo al Estado, de tal manera que este pueda desarrollar un ambicioso programa de obras públicas que amplíe el espectro del empleo y de esa manera el rescate de quienes carecen de todo sea posible en el corto y mediano plazo.

Santa Marta, diciembre 27 del Año de la Peste.