28 de enero de 2022
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El Rey Midas

24 de diciembre de 2020
Por Juan Alvaro Montoya
Por Juan Alvaro Montoya
24 de diciembre de 2020

El nombre de Elon Musk poco decía para nosotros hace un par de años. Una década atrás no pasaba de ser uno de los excéntricos jóvenes fundadores de PayPal, la popular plataforma de pagos. Hoy es la segunda persona más rica del planeta con un patrimonio neto de 153 mil millones de dólares, después de multiplicarlo por 7 en solo un año. Este mágico logro es producto de la combinación de talento y surte que ha descrestado las cábalas de los más optimistas.

La historia de Elon tiene visos de fantasía y mucho de superación. De origen sudafricano, en sus primeros años escolares sufrió de “bullying, lo cual le enseñó el valor de la defensa personal en el plano físico y moral.  A partir de entonces se preparó física e intelectualmente para combatir las dificultades. Aprendió karate, judo y defensa personal y simultáneamente estudió programación desarrollando su primer producto digital a los 10 años, que posteriormente fue vendido por 500 dólares.

Pero las mareas son parte de la vida. A sus 17 años optó por emigrar a Canadá para evadirse del servicio militar obligatorio del ejército de su país. Al llegar convivió con su madre y sus hermanos en un pequeño apartamento dotado de una gruesa alfombra que servía como cama en las frías noches canadienses. Sin ninguna alternativa financiera para pagar sus estudios, descubrió que el único camino de progreso sería a través de programas públicos de becas, beneficiándose con un cupo para estudiar economía y física en la Universidad de Pensilvania. Gracias a una pasantía en una empresa de uno de sus maestros, se involucró en el campo de las soluciones energéticas que mas adelante le servirían como base para fundar Tesla.

Del cerebro de Elon Musk se han gestado sistemas tan populares como x.com (el primer banco virtual que existió) y PayPal, la plataforma de pagos electrónicos más popular del mundo. Pero otros hijos suyos merecen una especial referencia dado que, aunque menos conocidos, tienen un potencial único para moldear el futuro.

Solar City, fundada en 2006 es una compañía especializada en energía solar. Mientras en aquel año el barril de crudo se transaba por 80 dólares en un frenesí incontrolable por los combustibles fósiles, Musk cambió de rumbo y apostó por las energías renovables creciendo su valor en la compañía en 14 veces en solo 5 años.

SpaceX nació en 2002 con una clara idea. Reutilizar los cohetes de las misiones espaciales. Con miles de millones en juego, la apuesta de Musk era visionaria y arriesgada y contrariaba todo lo que tradicionalmente se había planteado en la carrera espacial. A la fecha se ha convertido en el primer contratista de la NASA y su mayor aliado pues viene cosechando mayor número de misiones exitosas que la agencia oficial estadounidense. Pero la iniciativa tiene valores intrínsecos. La investigación constante con cohetes “Falcon”, le permite a la firma posicionarse como un firme candidato para los contratos de defensa en el desarrollo de misiles intercontinentales de capacidades químicas o atómicas, haciendo brillar el futuro para las finanzas de la compañía.

Nauralink nació como una sociedad de neuro tecnología especializada en enlaces digitales en el cerebro humano. Aunque apenas se encuentra en etapa embrionaria desarrolla grandes avances en el campo de la medicina en tratamientos contra el Alzheimer o el Parkinson. Sin embargo, de lograr una simbiosis perfecta entre el cerebro humano y una computadora, su futuro no tendrá límites pues dotaría de capacidades inimaginables a quienes estén dispuestos a pagar por ello.

Finalmente Tesla, la joya de la corona. Establecida en 2003 se ha posicionado como el fabricante de automóviles con más proyección al ubicar en el mercado autos 100% eléctricos al precio de los coches convencionales. Y es este el punto donde ha hecho su fortuna. En 2010 la marca cotizaba sobre los 3 dólares por acción en la bolsa americana, hoy su valor ronda los 650 dólares lo cual representa un aumento en el valor de la compañía del 21.567% durante este lapso, es decir mas de un 2.000% anual o un 180% mensual.

A sus 49 años este empresario sudafricano ha marcado récords. Con más de 150 mil millones de dólares, posee la segunda fortuna más grande del mundo y sus diferentes emprendimientos prometen cambiar el futuro como lo conocemos. Estamos ante el surgimiento de un nuevo rey midas que no solo convierte en oro todo que toca, sino que cambia su entorno con ideas de las que antes todos huían. Nada mal para un físico sudafricano.

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