25 de enero de 2022
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El origen de la Navidad es un rompecabezas histórico

25 de diciembre de 2020
25 de diciembre de 2020

La celebración actual sería el resultado de la mezcla de varios procesos de aculturación. El más importante es la transformación que hace el cristianismo de la Saturnalia, una fiesta romana en honor al dios Saturno y asociada con el solsticio de invierno del 25 de diciembre.

Según el profesor Javier León Duitama, historiador de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), cuando Jesucristo muere les encomienda a sus discípulos que prediquen el evangelio; así, su llegada a Roma –corazón del imperio romano– se da gracias a san Pedro, luego empieza una lenta expansión de la religión y la profunda influencia de los dioses romanos en la cotidianidad termina marcando también las fechas de las celebraciones cristianas.

Las fechas estaban determinadas por los dioses, por eso el nombre de los días de la semana: lunes por la diosa Luna, martes por Marte, miércoles por Mercurio, jueves por Juno y viernes por Venus. Igual con los meses del año, enero dedicado al dios Jano, marzo a Marte, abril a Afrodita, junio a Juno. Originalmente diciembre hacía referencia al mes 10, pero por la inclusión de julio y octubre por los emperadores romanos Julio César y Octavio Augusto, respectivamente, este mes pasó a ser el 12.

“Las celebraciones romanas tenían que ver con los cambios de estaciones, así en marzo, con la llegada de la primavera, se celebraba a Marte, y en diciembre la Saturnalia porque los días empezaban a ser más largos que las noches gracias al solsticio y se celebraba a Saturno. En el año 274 d. C. el emperador Aureliano crea una fiesta el 24 de diciembre llamada Deus sol invictus, dedicada al dios Mitra, o Sol, en la que se celebraba la luz sobre la oscuridad”, expone el profesor León.

Agrega que “la importancia de la Saturnalia es que los amos liberaban a los esclavos de forma temporal o permanente, y se celebraba la prosperidad y abundancia, por lo que se hacían grandes cenas con bebida, convirtiéndose en una fiesta arraigada en los romanos. Sin embargo, el cristianismo se niega a celebrar fiestas en honor a esos dioses y celebra las suyas, aunque no se tenían fechas específicas”.

En el año 350 d. C. el papa Julio I pidió que la Navidad se celebrara el 25 de diciembre, y en el 354 el papa Liberio decreta que así fuera. Con el emperador Teodosio, en el año 380, el cristianismo se convierte en la religión oficial del imperio y todos los dioses romanos se eliminan o se reemplazan. Si antes era Zeus ahora es Jesucristo, si antes era Poseidón ahora era san Pablo. Dos años después aparece la Biblia como el libro oficial y se oficializan ciertas fiestas, como la Navidad.

La aculturación

“Como el cristianismo no logra eliminar la celebración de la Saturnalia, empieza a cambiarle el significado pagano; la razón más probable de que la Navidad se celebre el 25 de diciembre es por cuestiones políticas, por la imposición sobre la religión romana y no por el hecho de que Jesucristo haya nacido ese día”, señala el investigador León.

“Algunas estrategias de la religión cristiana para aculturar fue el adviento, cuatro semanas para preparar a la gente en que se celebraría la Navidad y no la Saturnalia. Se establece la nochebuena, cuando se reparte comida, dulces, se canta y reza para la venida de cristo”, explica el historiador.

San Nicolás

Un tercer elemento se suma a la celebración y es san Nicolás, o Papá Noel. En realidad este santo nació en Asia Menor, específicamente en Patara, lo que hoy es la provincia turca de Antalya. Tras la muerte de sus padres Nicolás se dedicó a la vida religiosa, fue ordenado obispo de Myra, en Turquía, y durante la nochebuena les repartía a los niños juguetes hechos por él. En el siglo XVIII se empiezan a dar regalos a los niños de forma generalizada por la popularidad de san Nicolás en Europa. La narración actual de que vive en el Polo Norte, que tiene renos o su figura, es obra del capitalismo estadounidense.

Árbol de Navidad

El historiador León señala que cuando empezaba el solsticio de invierno los romanos llevaban a sus hogares ramas de plantas perennes –o que duran mucho tiempo– como símbolo de que la naturaleza estaba viva, y se cree que para quitar esa tradición san Bonifacio plantó un pino y puso manzanas para simbolizar el cristianismo; los alemanes lo empezaron a recrear, y a Colombia podría haber llegado por el estadista Tomás Cipriano de Mosquera.