9 de agosto de 2022
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Todo puede suceder

4 de noviembre de 2020
Por Augusto León Restrepo
Por Augusto León Restrepo
4 de noviembre de 2020

Antes de sentarme a escribir esta columna me miré en el espejo y me vi descansado, sin ojeras, lo que me indicó que dormí bien. Quiero decir que, para mi edad, no me desvelé, ni tuve pesadillas. No me quitó el sueño nada de lo que sucedía en los Estados Unidos, en relación con la elección de su presidente, porque, digámoslo de una vez, los candidatos y quienes los siguen se comportaron como exponentes de lo que no debe ser la política, como actores de unas campañas y de unas actitudes más propias de una república bananera y no de la que siempre nos han vendido como el ejemplo de democracia más madura del hemisferio.

No sé ni pretendo dar cifras aproximadas de los colombianos que siguen a pie juntillas el desarrollo de la política norteamericana. Es posible que sean varios miles; pero de ellos, no tantos como para creer que tengan la suficiente información y cultura políticas para entender lo sucedido en el intrincado proceso sufragista de los norteamericanos, en el que, ha sucedido que algunas veces, gane la presidencia quien ha perdido las elecciones. O, dicho en otras palabras, se da lo que el filósofo colombiano Maturana dijo y nos pareció un disparate: perder es ganar un poco. Y da un mentís a lo que ha predicado un politólogo colombiano muy exitoso, Álvaro Uribe Vélez, refiriéndose a las elecciones de toda clase, desde la que señala al presidente del congreso o de las juntas de los edificios, hasta las que consagran al primer mandatario, al gobernante de todos los colombianos: «esto es con voticos, mijitos».

En Estados Unidos de Norteamérica no solo es con voticos. Si no hay claridad suficiente, si los resultados son sospechosos, si alguno de los dos contrincantes, o por qué no los dos, desconocen los resultados de los comicios, quien, o quienes institucionalizan a un ganador, son los integrantes de un Tribunal Supremo, como se hadado algunas veces en la historia de los Estados Unidos. A la hora de ahora, parece que se va a acudir a esta instancia. Y quien la ha anunciado, como para no creerlo, es quien se declaró al amanecer ganador: el señor Trump, Donald Trump. Como para acabar de enredar lo que ya está enredado de por sí. Un presunto ganador que va a demandar las elecciones que ganó, por fraude. Y eso, que según los que saben del asunto, hacer fraude en el régimen electoral gringo, es casi que imposible. Está blindado. Por su parte el candidato Joe Biden, no ha mencionado la palabra fraude, para justificar su presunta derrota. Quiere decir, que reconocerá la victoria de su contrincante Trump si los resultados numéricos, dijéramos, a boca de urna, le dan mayoría decisiva para que se quede, el esposo de la bella inmigrante Melanija Knavs, conocida como Melania Trump, con el premio gordo de la presidencia del estado más poderoso del mundo.

Sea como sea, por lo único que siento un fresquito, es porque Estados Unidos se parece más a Colombia, que a cualquier otro país del mundo: qué campañas políticas tan sucias, tan faltas de ética y estética; qué falta de renovación de líderes tan impresionante; qué mediocridad en las propuestas; qué ingenuidad y qué emotividad tan dañina, al considerarse por las bodegas respectivas, como se llaman ahora a las fábricas de noticias falsas, de calumnias y de propaganda negra, aupadas por los políticos en contienda, que de lo que se trataba era del triunfo del fascismo o del castrochavismo, por favor; qué prevenciones en las calles de Washington, Nueva York y otras ciudades contra la barbarie y el bandolerismo, como que si estuvieran en San Victorino o en la séptima bogotana; y militarización, quien sabe hasta cuando, y ciudadanos armados vigilando los resultados a nombre de un candidato, que, si resulta perdedor, desde antes ha incitado a las huestes racistas y paramilitares a que, hasta con el uso de su dotación privada, desconozcan los resultados.

Mejor dicho, ahora sí creo que hubo injerencia de Petro y Uribe, en lo que está sucediendo en tierras del Tío Sam. Y que Uribe ganó en La Florida, pero que Petro se va a quedar con la Presidencia. Todo puede suceder en tiempos del coronavirus.