18 de agosto de 2022
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Oración para que no gane Trump 

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
3 de noviembre de 2020
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
3 de noviembre de 2020

(Esta oración  para salir de Trump la hice hace tiempos. La repito actualizada. Hasta la presente Dios no me ha parado bolas lo que me hace dudar seriamente de su existencia. Hoy tiene ocasión de rectificar).

Señor, los polacos dicen que la vejez te salió mal. En lo de Trump tampoco te fue mejor. No había necesidad de incurrir en un lapsus con nombre de pato para notificarnos que haces lo que quieres. El mundo está enfermo de Trump, diría Mafalda.

Sospecho que tomaste compensatorio el día que aprobaron el articulito aquel de la constitución gringa que le permite a gente como Trump ser presidente con  millones de votos menos que su contrincante, como sucedió con Hillary Clinton.

Señor, a veces tienes un sentido del humor que te envidiarían Groucho Marx y Woody Allen juntos.

Lamento positivamente (¿) que me hubieras negado una voz a lo Frank Sinatra  para decirle, «a mi manera», no a Trump. He ”ordenado” a mis parientes y amigos en USA para que voten por Joe.

Hoy es un buen día para decirle: “Estás despedido”. La habrás sacado del estadio.

Quién lo creyera, Señor, pero a veces pecas y empatas: Pusiste vivir en el mismo costal (país)  a Walt Whitman y a Trump.

Lamento que me hubieras negado la condición de suculenta fémina, de caderas y puchecas hechizas hechas en el quirófano, para no darle ni la hora de la semana pasada en caso de acoso.

Pregunta: ¿Podrías sacar de la manga algún escandalito que nos permita ahorrarnos al señor Trump? Ya nos diste la mano con Nixon quien salió finalmente. Si no tienes escandalito, pues recarga la votación del lado de Biden. (En el colegio donde estudian mis nietas en Usa ganó el demócrata. Creo que empiezas a rectificar).

En vano te pedí que si insistía en construir el nefasto muro en la frontera con México, repitieras el episodio de la torre de Babel y que cuando los rusos o trabajadores de la construcción pidieran un ladrillo, les alcanzaran una caja de condones. O un perro caliente.

Al lado de Nixon, Trump es un aprendiz por el sartal de mentiras que suele ensartar. Lleva más de 20 mil, según The Washington Post que las ha contado.  El caballero se saca de la boca una hamburguesa para decir “posverdades” el nuevo nombre de las mentiras. Señor, no es por molestar con jota, pero esta vez se te fue la mano en gallina. Puedes recular. Es tu turno al bate.

(Menos mal Trump todavía ignora quiénes soy yo. En esto te doy unas cataratas del Niágara de agradecimientos).

¿Será mucho pedirte que le escondas el twitter y mandes al lugar adecuado al hombre que se ha casado tres veces y detesta los números impares? De esas tres veces, dos ha contraído con bellas féminas venidas de otros atardeceres. Su reciprocidad ha sido montarles la perseguidora a los inmigrantes… Es tu turno, repito.

Acompaño este ladrillo con el único Trump bueno que conozco: el gato Trump propiedad de un amigo. Tuyo hasta el capullo.