23 de noviembre de 2020
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Luz verde a la recuperación del tren entre Manizales, Villamaría y Chinchiná

27 de octubre de 2020
27 de octubre de 2020

Recuperar la antigua vía férrea que conecta a Manizales, Villamaría y Chinchiná para convertirla en un corredor verde es una propuesta de la Secretaría de Infraestructura de Caldas que tuvo eco en el Instituto Nacional de Vías (INVÍAS). Para verificar la viabilidad de la obra, un equipo de INVÍAS e de integrantes de la Gobernación de Caldas y las Alcaldías de Villamaría y Chinchiná recorrieron la zona y establecieron compromisos institucionales.

Maria Sabina Montaña, coordinadora del Modo Férreo de INVÍAS, indicó que con apoyo de los entes territoriales, en este caso de la Gobernación de Caldas y los municipios de Villamaría y Chinchiná, buscan dar un uso alternativo a esta red. “Queremos evitar que se siga invadiendo (de maleza) y lograr la preservación del patrimonio. Es un corredor con una naturaleza prodigiosa para el disfrute de habitantes y de quienes lleguen de otros lados”, manifestó.

“Queremos fomentar el turismo y que haya una reactivación económica para brindar una opción diferente en este momento complicado que vive el país. Es una manera de activar la economía naranja, donde los corredores abandonados vuelvan a ser usados y sea la comunidad aledaña quien pueda ofrecer algunos servicios, que sea aprovechado por foráneos y gente propia del lugar”, agregó la experta del grupo férreo.

Engranaje institucional

Durante la caminata se conoció el estado actual de la vía férrea y las posibilidades de recuperación. Se trata de una conexión entre Manizales, Villamaría y Chinchiná con 6 túneles y 3 estaciones que, además son patrimonio histórico de la región. El objetivo es rehabilitar estos espacios para fortalecer el avistamiento de aves, senderismo, ciclomontañismo e impulsar emprendimientos mediante turismo comunitario.

Estefanía Delgado Osorio, secretaria de Infraestructura y Vías de Villamaría, señaló que están actualizando los estudios y diseños del puente entre los túneles 8 y 9 y el presupuesto para su recuperación, que involucra las veredas Santa Ana y El Avión. “El recorrido nos dio mayor claridad de las obras necesarias para la intervención del corredor”, manifestó Delgado Osorio.

Por otro lado, Óscar Darío Rodríguez Valencia, jefe de Proyectos de la Oficina de Planeación de Chinchiná, sostuvo que desde tiempo atrás los 5 municipios de la subregión Centro Sur de Caldas trabajan con la administración departamental en la recuperación de zonas que inciden directamente en su desarrollo. “Para el tema del turismo es necesario integrar cada una de las localidades a fin de explotar de manera dinámica los aspectos que han creado no solo historia de región, sino temas de tipo agropecuario y ambiental como este corredor”.

Jhon James Hernández Quintero, director de Turismo de Villamaría, enumeró los beneficios de dar un giro a esta zona verde: “Quien gana es la comunidad porque definitivamente estamos aprovechando esta parte rural. Es importante señalar que las vías tienen accesibilidad y se puede volver un activo para los caldenses, vivir los atractivos naturales y garantizar actividades eco y agroturísticas”, afirmó.

Generalidades del corredor

Entre las acciones propuestas para la recuperación de la antigua vía férrea y su transformación en corredor verde se plantea la recuperación de Puente Nuevo, una estructura de 25 metros entre los túneles 8 y 9, cuya rehabilitación se estima en 400 millones de pesos. Otra tarea es el reforzamiento del puente vehicular San Pedro, valorado en $50 millones.

Las intervenciones incluyen la atención de dos puntos críticos por deslizamiento y pérdida de banca; mantenimiento periódico y rutinario; recuperación de las estaciones Marmato, Villamaría, El Avión, La Floresta, Río Claro y Chinchiná, vestigios de la Capilla Río Claro (afectada por la avalancha del Volcán Nevado del Ruiz en 1.985) y el Santuario Virgen de Guadalupe.

El dato
La antigua vía del ferrocarril de Caldas llegó a Villamaría el 15 de septiembre de 1927, cruzando fracciones en las veredas Los Cuervos, San Julián, Río Claro, Llanitos, El Arroyo, La Floresta, La Pradera y La Florida. En 1959 comenzó un proceso de desmonte que llevó a su desaparición en 1960. Quedó inactiva una arteria de comunicación con Risaralda, Quindío y Valle del Cauca.