11 de mayo de 2021
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¡Qué vergüenza señores senadores!

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
6 de agosto de 2020
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
6 de agosto de 2020

Comunidad y Desarrollo

¿Cuándo será que los colombianos contaremos con una reforma política, a la altura de nuestras circunstancias?

¿Cuándo será que merced a esa reforma política, que desde hace varios años venimos añorando, podamos elegir un Congreso de auténticos legisladores, cuya razón de ser, sean los destinos de nuestra Patria, el progreso de nuestras regiones y el futuro para presentes y futuras generaciones?

La tan anhelada reforma política, tantas veces propuesta por diferentes columnistas, no ha tenido eco, ni en los partidos políticos, ni en las corporaciones legislativas del País, puesto que equivaldría a cercenar los derechos políticos de los caciques: municipales, regionales y nacionales, y qué mejor para ellos, que reine el despelote, y el caos, porque pescando en río revuelto les va mucho mejor.

En consecuencia una reforma política, no debe caer en manos, ni de políticos, ni de corporaciones legislativas, puesto que de serlo, inmediatamente saltan los micos y orangutanes, para hacerla a su acomodo.

Qué tristeza tenernos que inclinar ante los despojos mortales de nuestra democracia, para rendir pleitesía a unos aviva tos, que negocian los intereses de sus electores, entregándolos al mejor postor.

Las secciones ordinarias que se iniciaron el pasado 20 de julio, empezaron  mal; el Senado de la República, máxima corporación Legislativa del País, no tuvo el más mínimo empacho en elegir como su presidente y por ende del Congreso de Colombia, al senador Arturo Char, que a nuestro juicio es el campeón de las inasistencias al congreso y con un proceso penal, que por los delitos de: compra de votos y corrupción al elector, le adelanta la Corte Suprema de Justicia.

Nadie pone en duda las buenas intenciones del senador Char, como nuevo presidente del Congreso, puesto que es poseedor de sobrada experiencia legislativa, sin embargo, nadie sabe qué pueda pasar con el proceso que por corrupción electoral le adelante la Corte Suprema de Justicia, todo derivado del que se le adelanta a la exsenadora Aida Merlano, que ya fue condenada a nueve años de prisión y se encuentra prófuga de la justicia.

Los senadores que votaron para elegir a Arturo Char, como presidente, con el pleno conocimiento que sobre dicho señor, pesa  demanda penal, por compra de votos y corrupción al elector, han quedado incursos en el delito de pérdida de investidura.

Qué vergüenza para los colombianos, que dicho señor al día siguiente a su elección, haya sido citado a versión libre, Por la Honorable Corte Suprema de Justicia, por el delito de compra de votos y corrupción al elector, dentro del proceso que se adelanta contra la exsenadora Aída Merlano,

El proceso que se adelanta sobre este caso, es tan grave, que la señora Soledad Tamayo, que se posesionó como senadora en reemplazo de Aída Merlano, según ordena el Honorable Consejo de Estado, deberá retirarse de la curul puesto que el delito amerita aplicar la: silla vacía.

La responsabilidad que les entregó a Ustedes el pueblo colombiano en las urnas, para representarlos dignamente en la máxima corporación legislativa del País, no puede ser infamemente negociada con componendas politiqueras para beneficio de intereses personales; han de saber los señores senadores votantes, que tan infame decisión a medida que avance el proceso penal, generará una  hecatombe: política, legislativa y judicial, sin antecedentes en la historia legislativa y política de Colombia.

 

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