6 de mayo de 2021
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Política con pimienta. «Y que nos preparemos para que Fernando Londoño asuma la Presidencia de la República»

20 de agosto de 2020
No hubo poder posible para que nuestros contertulios de La Suiza y de Sancancio, obvio, del centro comercial que lleva el nombre de este santo, aceptaran venirse al centro de Manizales a almorzar al restaurante La Azotea, que reabrió sus puertas y permite a sus comensales disfrutar del paisaje de Manizales desde sus más distintos ángulos. Eso habla muy bien de su autocontrol sanitario, de su cuido debido a que casi todos andan por la edad que los hace vulnerables, entre los setenta y los cien años, pero nos privan de volver a verlos, aun cuando ya concertamos cita para el día en que su majestad el alcalde Marín, autorice el pleno disfrute de las terrazas y de las plazas de comida de los centros comerciales, bajo la responsabilidad de cada quien, eso sí. Que tal un rebrote del bicho oriental y que tengamos que volver a aislarnos. La jartera nos invadiría. Pero dejemos la cháchara y contemos lo que oímos a tres de nuestros amigos que logramos sintonizar a través del zoom y con ayuda de sus hijos o de sus nietos, duchos en estos asuntos de las redes sociales.

La pandemia le había afectado las entendederas

El primer tema, como es de suponer, fue el relacionado con el ex presidente y hoy ex senador Álvaro Uribe Vélez, con su suerte presente y futura. El alvarista del grupo, que le prende velas, escondió hasta donde pudo sus susurros y sus llantos, y dijo que ya verían como, a los sesenta días mínimo, Uribe saldría en libertad plena y con megáfono en mano a recorrer pueblos y veredas en busca de los voticos que llevarían a uno de sus hijos, posiblemente a Tomás, al Congreso, por el momento, y que nos tuviéramos de atrás porque sus senadores y representantes crecerían en número en las próximas elecciones. Y que nos preparáramos para que un manizaleño, Fernando Londoño Hoyos, asumiera la Presidencia de la República, en hombros del jinete de El Ubérrimo. El más joven de los tertulianos, el de setenta y dos años, soltó una carcajada, tomó la palabra y le dijo que la pandemia le había afectado las entendederas, que Uribe iba a permanecer «legalmente secuestrado» durante por lo menos doce meses, mientras resolvían todos los intríngulis jurídicos propuestos por Lombana, Granados, De la Espriella y Cadena, Abogados Asociados, y revocados al aire por Uribe en sus últimas intervenciones  radiales y en el canal de Doña Vicky y de Doña Salud Hernández, por medio de los cuales y durante extendidas y generosas horas, Uribe dio muestras de que el Abogado es él mismo, lo que hace con lujo de competencia, la verdad sea dicha. Se sabe de memoria, con puntos y comas, las 1554 páginas, con las que los Magistrados de la Corte, argumentaron la pérdida de su libertad.

Reelección de Gaviria provocó un cisma

El rifirrafe estuvo largo y a ratos encolerizado. Nosotros, simples escuchas, sacamos como conclusión, que no es posible obtener un diálogo sobre Uribe que no sea a gritos y que desafortunadamente la polarización es cada vez más aguda, quien sabe por cuánto tiempo más.  Pero calmados los ánimos, supimos por boca del tercer hablante, que el sábado inmediatamente anterior se había efectuado, virtualmente, la convención nacional del Partido Liberal y que el discurso de más de una hora de César Gaviria se había robado toda la atención. El liberal del grupo, dijo que se sentía avergonzado, porque se suponía que el liberalismo era partido de gobierno y que iba a llamar a Mario Castaño porque tenía una sobrina sicóloga y un nieto periodista y necesitaba conseguirles chanfaina. Pero que después de oír a Gaviria, con sus ataques virulentos al gobierno de Duque se dio cuenta de que estaba era en la oposición, así los discursos lambones del discípulo amado de César Augusto Gaviria Trujillo, Mario Castaño Pérez, en Caldas y en el Quindío, para el presidente Duque y su gobierno, expresaran otra cosa. Lo que se ha sabido, es que después de la reelección de Gaviria por dos años más, como presidente del partido del trapo rojo, ha provocado un nuevo cisma, encabezado por Horacio Serpa Jr. y los senadores García, Velasco, Cristo y Durán que pidieron renovación en el liberalismo.

¿De la Calle sigue de gavirista?

Alfonso Gómez Méndez, en su habitual columna semanal de El Tiempo, concluye que, refiriéndose a Gaviria, en el único país del mundo que se premian las derrotas con continuidad en la jefatura de un partido, es en Colombia. Aludía a que en la era Gaviria el liberalismo no pudo coronar las candidaturas presidenciales del viejo Serpa, ni de Rafael Pardo, ni de Humberto de la Calle. Y a todas estas, nos preguntamos los liberales de Caldas, ¿De la Calle sigue de gavirista?. ¿De la Calle hizo parte de la convención liberal? ¿De la Calle está de acuerdo con la reelección de Gaviria como jefe único del liberalismo? ¿De la Calle hará parte del nuevo cisma anti gavirista, con Cristo, Galán, Cecilia López, Velasco y Gómez Méndez?  Averígüelo Germán Vargas si es tan verraco.

Mutis por el foro de los godos sobre veto de Pastrana a candidatura de Margarita Cabello

Los goditos por su parte, que han participado con ministerios y superintendencias en todos los gobiernos del presente siglo y de los venideros, han hecho mutis por el foro, con su presidente el caldense Omar Yepes a la cabeza, sobre las desabridas declaraciones que ha ofrecido el doctor Andrés Pastrana, en relación con el señalamiento de la ex ministra Margarita Cabello Blanco por parte del presidente Duque, para que sea la próxima Procuradora General de la Nación. Este reclamo de Pastrana, al indicar que es un error que le entreguen tan alto cargo a los Char, no ha provocado la más mínima solidaridad en las filas del trapo azul. La bancada conservadora ya anunció su voto por la ex ministra de justicia. Yepes, pastranista de tiempo completo y horas extras, deberá salir a la palestra a tratar de explicar la conducta de los parlamentarios, que va a contrapelo de la posición asumida por el ahora jefe natural del conservatismo, Andrés Pastrana Arango. Con las posiciones contradictorias de los cachiporros y los godos, cuyos jefes son anti duquistas, pero cuyos parlamentarios le votan favorablemente todo al gobierno, Duque debería auspiciar una crisis ministerial, para tantear a ver quiénes son sus verdaderos amigos según opinó un politólogo amigo nuestro cuando le consultamos a este respecto.