14 de mayo de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Oír-escuchar, recuperar, posar de, vocativo

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
18 de agosto de 2020
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
18 de agosto de 2020

Quisquillas de alguna importancia 

Conclusión: aunque es de discretos ‘escuchar’, ‘oigamos’ más y ‘escuchemos’ menos… en nuestro modo de expresarnos, quiero decir. 

Todo el que escucha oye, pero no todo el que oye escucha, porque la extensión de la idea que expresa el término ‘oír’ es más amplia que la de ‘escuchar’. Actualmente, nadie ‘oye’, todos ‘escuchan’. El verbo ‘oír’ está agonizando. Como muestra de esto,  de entre miles y miles de ejemplos, seleccioné los siguientes, en los que se impone el verbo ‘oír’, no ‘escuchar’: “La honorable senadora no se percató que la escuchaban porque tenía su micrófono abierto” (Eje 21, 31/7/2020). Angélica Lozano, la ‘honorable senadora’, que, en dos o tres frases, soltó una letanía de ‘latigazos fonéticos’, ‘oídos’ por sus ‘honorables colegas’. Seguramente, muchos de éstos, en ese momento, no le estaban ‘parando bolas’ pero sus palabrotas hirieron su sentido del oído: ‘la oyeron’. Y el redactor de la sección de LA PATRIA ‘La + leída’ se pregunta: “¿Qué fue el ruido que se escuchó el 26 de julio a las 6:45 de la tarde?” (10/8/2020). “…el ruido que se oyó…”, porque, como éste fue inesperado –los que lo ‘oyeron’ estaban en sus quehaceres rutinarios–, fue su oído el que lo percibió (‘oír’) sin estar prestándole atención (‘escuchar’). Es lo que sucede en un salón de clase, en el que algunos alumnos, si no todos, están ‘oyendo’ al profesor pero no lo están ‘escuchando’, o en la conversación de café, en la que uno de los participantes ‘oye’ a su contertulio pero no lo ‘escucha’, es decir, no está interesado en lo que dice o está pensando en lo que él va a proponer. Y hay ruidos a los que uno está acostumbrado, el de la nevera, por ejemplo, que el oído percibe pero que uno a veces ni lo siente por estar concentrado en lo que está haciendo. Conclusión: aunque es de discretos ‘escuchar’, ‘oigamos’ más y ‘escuchemos’ menos… en nuestro modo de expresarnos, quiero decir. Nota: En la frase de Eje 21 falta la preposición ‘de’ que acompaña al verbo ‘percatarse’: “…no se percató de que…”. *** 

Con frecuencia me he referido a la ‘precisión conceptual’ en los términos que se emplean en la redacción, es decir, que éstos expresen la idea del escritor para poder comprenderlo. ‘Precisión conceptual’ que no tuvo presente el editorialista de LA PATRIA en la siguiente oración: “…pero la realidad es que pese a los agradecimientos de Felipe VI a su padre por ello, el descrédito ya es bastante y el perjuicio parece irrecuperable” (LA PATRIA, editorial, 6/8/2020). ‘Irrecuperable’ no es el adjetivo apropiado para la idea que se quiere expresar, pues un ‘un perjuicio –daño– no se recupera’, se ‘repara’, sí, o se ‘subsana’. “…parece irreparable”, así debió expresar su idea el redactor del editorial. ‘Recuperar’ es ‘recobrar lo perdido, lo que antes se poseía, material o inmaterial’, por ejemplo, ‘recuperar los dineros invertidos’ y ‘recuperar el buen nombre’. ‘Reparar’, “arreglar algo que está roto o estropeado. Desagraviar, satisfacer al ofendido”. ‘Enmendar, corregir remediar’, sus sinónimos. ***

‘Posar de’ es una locución que equivale a ‘dárselas de’, locuciones que piden como complemento un calificativo, no un sustantivo, a no ser que éste se pueda ‘adjetivar’, por ejemplo, popularmente se dice que alguno se ‘las da de mucho café con leche’, es decir, ‘dárselas de mucha cosa’. El columnista Alejandro Samper Arango, en su columna sobre Hipólito, personaje de la mitología griega, escribió: “A pesar de posar de autocontrol…” (LA PATRIA, 8/8/202). Una versión mejor de esta frase, y que seguramente interpreta la idea del redactor, podría ser ésta: “A pesar de dárselas de ecuánime…”, porque la ‘ecuanimidad’ supone ‘equilibrio, serenidad, desapasionamiento’, a saber, ‘autocontrol’, cualidades aquellas que casi nadie posee en este polarizado país. ***

Titular de un artículo del columnista Augusto León Restrepo: “Esto es muy duro Doctor…”  (Eje 21, 8/8/2020). En buen castellano: “Esto es muy duro, doctor”. La coma del vocativo es necesaria, si se quiere redactar bien, por descontado.

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