12 de mayo de 2021
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Nostalgia de cadenas

21 de agosto de 2020
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
21 de agosto de 2020
Corría el año 1.962;  se posesionaba el presidente Guillermo León Valencia en el Congreso de la República; una gran barra colmaba los palcos del recinto. Esas barras estaban integradas en gran medida por los partidarios del general Rojas Pinilla, dictador depuesto unos años antes por una Junta Militar pero quién, a través de sus seguidores, desconocía a todo gobernante que no fuera de sus quereres. Estos ciudadanos, mientras el presidente pronunciaba su discurso de posesión, armaron una algarabía monumental. Ante el griterío, el doctor Guillermo León interrumpió sus palabras e introdujo en ellas la expresión: “Hay esclavos con nostalgia de cadenas”. La gleba entendió la dura expresión que lanzo el presidente y se silenció. Esta expresión caía como anillo al dedo a aquellos que habiendo salido de la opresión característica de todas las dictaduras, ahora la defendían.

Sí: “Hay esclavos con nostalgia de cadenas”.  Hoy como ayer las múltiples manifestaciones de índole similar   nos permiten repetir la dicho en el entonces a quienes ahora abogan por la instauración en nuestro medio de un régimen que establezca la igualdad por sobre la libertad, con todas las consecuencias que de tal propósito se derivan y que han padecido muchos países y aún padecen otros que, ante el despotismo que sobre ellos se impone, no pueden librase de la cadenas que les somete y obliga. Países como Cuba, en el que los partidos fueron eliminados y sólo se admite el partido único, en el que el aplauso para el líder es una obligación. Sistema que también somete al pueblo de Korea del Norte y al pueblo de China. Partido único hacia el que se dirige Venezuela como quiera que los partidos son excluidos de los entes electorales y sus militantes excluidos por resoluciones atrabiliarias de los cuerpos colegiados para silenciarlos. Países como Rusia, la República Democrática Alemana y otros que lo han padecido, debieron sufrir y padecer los regímenes que los esclavizaron y de los que para su fortuna lograron zafarse.

Las expresiones de algunos de los militantes de estas ideologías, que denominan de avanzada y libertarias, ya nos anuncian que una vez ellos lleguen al poder nadie de pensamiento diferente al de ellos podrá llegar a ser mandatario del país. Sentencia no lejana al proceder común a ideologías radicales y que se refrenda en los países en los que tal proceder radical se cumple. Esos que en cada discurso atacan los países en los que un gobernante es reelegido, callan lo que en sus gobiernos ideales aplauden. No los oímos criticar ni protestar por la sucesión castrista en Cuba, o la de China o la de Korea del Norte o Venezuela. Tampoco de lo que en Nicaragua se da. Eso, cuando es del devenir su pensamiento, se omite, se acepta. No de otros!

De tal manera, los colombianos debemos reconocer, en quienes nos proponen igualdades, que son sistemas que luego imponen cadenas antes que libertades. Cadenas para subyugarnos y capturar el pensamiento libertario de los de hoy, y moldear la mente de los que vienen, tarea en la que FOCODE cumple desde ya una función clara y específica, la que será reforzada mañana para emascular el cerebro de los nuevos ciudadanos hacia el futuro, lo que permitirá que el régimen que ha logrado capturar la jefatura de estado permanezca en el tiempo sin oposición, dada la incapacidad de entender, de ver y de disentir de los ciudadanos. Alguien puede entender de qué manera, sino así, las multitudes aplauden y rinden pleitesía monolíticamente a quien los gobierna y a la vez domina en todos los sentidos, sin voces de protesta aún en medio del hambre, y si por casualidad una se levanta, es acallada en procura del “bienestar de la Patria”.

Colombianos: Desde hoy rompamos con aquellos que tienen en su alma “Nostalgia de Cadenas”. Aquí están, aquí llaman a conformar ese estado totalitario. Pongámonos de pie, antes de que nos obliguen a vivir de rodillas.

Manizales, agosto 21 del Año de la Peste.