27 de enero de 2022
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“Me quiero quitar la vida”

26 de agosto de 2020
Por Fernando Escobar Giraldo
Por Fernando Escobar Giraldo
26 de agosto de 2020

La frase suena cruel, pero es real que,  tanto en Inglés como en Español, se ha convertido en una búsqueda muy común en las redes sociales durante esta época de pandemia. Los niveles de suicidio han aumentado de manera alarmante en numerosos países como consecuencia del coronavirus.

Si escribes la frase, “me quiero suicidar”, en el buscador de Google, te dirgirá a la mayor organización de prevención del suicidio en Estados Unidos. Tienen más de 170 centros de asistencia y no está dando a basto. La demanda de ayuda se ha multiplicado a tal grado que un experto en este asunto dijo que con el suicidio, tal vez nos estamos enfrentando ya a un “efecto directo epidémico” del COVID-19. Esos es, una pandemia genera otra.

Estudios serios, dados a conocer por la Asociación Médica de Estados Unidos, indican que la actual pandemia está asociada con la angustia, la ansiedad, el miedo al contagio, la depresión y el insomnio en la población general y entre los profesionales de la salud. El aislamiento social, la ansiedad, el miedo al contagio, la incertidumbre, el estrés crónico y las dificultades económicas pueden conducir al desarrollo o la exacerbación de trastornos depresivos, de ansiedad, de consumo de sustancias y otros trastornos siquiátricos en poblaciones vulnerables, incluidas las personas con trastornos siquiátricos preexistentes y las que residen en zonas de alta prevalencia de COVID-19. A esto se suma un elevado aumento en el consumo de bebidas alcohólicas. Las afecciones siquiátricas relacionadas con el estrés, incluidos los trastornos del estado de ánimo y el uso de sustancias, están asociadas con la conducta suicida. Los sobrevivientes de COVID-19 también pueden tener un elevado riesgo de suicidio.

El promedio de suicidos anualmente en Estados Unidos hasta el año 2019 era de 48,000 (en el mundo era de 800,000). De hecho es la décima causa de muertes en este país. La sicóloga Julie Cerel, profesora de la Universidad de Kentucky, ha dedicado su vida a generar métodos para prevenir el suicidio. Ella ha reunido información que indica que la cifra de suicidios en Estados Unidos este año podría aumentar en más de 75,000, como consecuencia del coronavirus.

Al presentar su informe de actuación sobre los efectos del COVID-19 y la salud mental, el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, destacó que las personas que corren mayor riesgo en la actualidad son los trabajadores sanitarios que trabajan en primera línea, las personas mayores, los adolescentes y los jóvenes, las personas con afecciones de salud mental preexistentes y las que están atrapadas en conflictos y crisis. He hizo un llamado a los gobiernos del mundo para que adopten medidas preventivas y de atención real contra el suicidio, para esas personas mayormente expuestas.

En cada hogar, en cada familia, grupo social, lugar de trabajo, iglesia, organización, personas con el caracter suficientemente fuerte para hacer frente a situaciones tan dfiíciles como la que estamos viviendo, son las llamadas a abrir más los ojos, a agudizar todos los sentidos para ofrecer y buscar ayuda que contribuya a disminuir la cifra de suicidos. Debemos estar alertas ante la más minima evidencia de que alguien se quiere quitar la vida.

En Colombia, el Ministerio de Salud publica en su página web una lista de recursos, departamento por deparmanento, para obtener esa ayuda en general con todo tipo de problemas mentales.

Quitarse la vida, por cualquier motivo, estando “lleno de ella”, no es una opción. Todo problema tiene solución.