19 de septiembre de 2020
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Logomaquia, asesinato, encausar-encauzar, vocativo, tratarse de

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
4 de agosto de 2020
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
4 de agosto de 2020

Quisquillas de alguna importancia

Es de Perogrullo: las explicaciones sobre ideas claras o cosas y hechos conocidos más bien los enmarañan que aclaran. 

No sé qué quiso expresar el columnista Juan Álvaro Montoya con el vocablo ‘logomaquia’, heredado quizás de su padre, César Montoya Ocampo, en la siguiente oración:  “Convierte sus pensamientos en cavilaciones que ondulan sin cesar, sus tristezas en extensas logomaquias que plasma con sílabas y sus alegrías en una feliz alegoría” (LA PATRIA, 16/7/2020). Y no lo supe, porque cuando uno escribe para ‘el respetable’, debe hacerlo de tal manera que la idea que uno quiere expresar no se pierda en palabrería, que es precisamente lo que significa ‘logomaquia’. Esta palabra tiene su raíz en la griega ‘logomagía’, ‘disputa de palabras, altercado vano’. Y el diccionario de María Moliner la define así: “Discurso en el que el fondo de lo que se trata se pierde bajo las palabras”. En su novela “El desdichado por la honra”, dice Lope de Vega: “En las cosas tan conocidas no se han de gastar palabras”. Es de Perogrullo: las explicaciones sobre ideas claras o cosas y hechos conocidos más bien los enmarañan que aclaran. La palabrería puede ocultar el sentido de lo que queremos exponer. *** 

El ‘asesinato’, “acción y efecto de asesinar”, es un homicidio (“muerte causada a una persona por otra”) realizado con premeditación y alevosía. Según esto, sólo se puede aplicar a los cometidos contra seres humanos.  Sin embargo, el autor de Oasis, influenciado tal vez por aquello de ‘seres sintientes’, alude al ‘asesinato’ de elefantes en la siguiente afirmación: “En ese país, a pesar de la vigilancia, son asesinados 30 por día y eso lo manejan verdaderas mafias” (LA PATRIA,  22/7/2020). ‘Sacrificar’ es el verbo apropiado para esta acción, que El Diccionario define así: “Matar reses u otros animales, especialmente para el consumo”. Nota: Cuando se dice que la orquesta ‘asesinó’ la quinta sinfonía de Beethoven se expresa que la interpretó desastrosamente, porque ‘asesinar’ tiene también el significado de “representar, interpretar, copiar o repetir una cosa muy mal” (María Moliner). ***

A pesar de que los pronunciamos de la misma manera, son muy distintos los verbos ‘encausar’ y encauzar’: es una sola letra, sí, pero hace la diferencia. En efecto, el primero significa “formar causa a alguien, proceder contra él judicialmente”; el segundo “encaminar, dirigir por buen camino un asunto, una discusión, etc.”. También significa ‘encerrar en un cauce una corriente de agua’. El autor de las ‘Cartas a Juan José’ puso mal las banderillas en esta frase: “De ahí, como decíamos al principio, lo compleja que es la situación y lo difícil que resulta para los encausadores de opinión proponer salidas que a todos satisfagan” (LA PATRIA, El Fraile, 26/72020). Aunque el sustantivo no está asentado en los diccionarios, debió escribirlo con ‘zeta’, ‘encauzadores’,  como quien dice, ‘formadores de opinión’. Nota: los dos sustantivos –‘encausador’ y ‘encauzador’– están bien formados, porque en ellos el prefijo ‘en-’ indica que se derivan de los respectivos verbos. La Academia de la Lengua los llama ‘parasintéticos’. *** 

La Constitución es idiota. Es lo que dijo el doctor Humberto de la Calle Lombana en el titular de su artículo para Eje 21: “Es la Constitución idiota” (27/72020). ¡Lo que vale una coma! En este caso, la coma del caso vocativo, que cambia por completo el sentido del titular: “Es la Constitución, idiota”. ¡A propósito!, el primero en interpelar a otro de esa manera fue James Carville, asesor del ex presidente demócrata Bill Clinton, con su célebre frase “¡Es la economía, estúpido!». ***

Insisto y seguiré insistiendo en el empleo chueco de la locución verbal ‘tratarse de’, pues está tan extendido, que hasta escritores que deberían conocer su uso correcto no lo aplican, por ejemplo, el editorialista de El Tiempo que escribió así: “El pacto (…) se trata de un paquete doble compuesto por un fondo de recuperación financiera…” (25/7/2020). “El pacto es un paquete…”, así no más, señor.

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