26 de junio de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El romance del socialismo gringo

28 de agosto de 2020
Por Jaime Lopera
Por Jaime Lopera
28 de agosto de 2020

El último romance de los norteamericanos es el socialismo. Desde hace un tiempo ese fantasma está recorriendo todos los Estados de ese país, primero tímidamente y luego con una fuerza juvenil de la que escasamente dan cuenta los noticieros. Pero los jóvenes, los afrodescendientes y las minorías en general, sienten ya el aroma de una nueva visión del mundo.

La cosa no comenzó tan fácil: hace años el partido comunista norteamericano ha sido una organización viva y actuante, pero pequeña. Muchos guionistas, directores y actores de Hollywood que vivieron las penurias del macartismo (como Dalton Trumbo, como Elia Kazán, por ejemplo) fueron encarcelados, vetados, desconocidos por el sistema político de ese país, por no mencionar la orfandad de los intelectuales y profesores de las mejores universidades como Rawls que no han negado su apoyo a las causas de izquierda. La revista The New Left fue portadora de un mensaje radical que comprometió en su tiempo a prestantes figuras de la economía como Perry Anderson, Paul Baran y Paul Sweezy.

Pero hoy el pensamiento de Paul Krugman, de Joe Stiglitz, de Jonah Harari y de otros señala en dirección de un socialismo democrático que ha sido fortalecido por las dos campañas políticas de Bernie Sanders y Elizabeth Warren quienes han conquistado nuevos espacios en una Norteamérica que nadie había adivinado antes. La llegada de Biden y de Kamala Harris a la candidatura demócrata es el epílogo del fuerte arraigo que han tenido estas ideas progresistas en buena parte del electorado gringo.

Pero el socialismo democrático de hoy no es el mismo socialismo que abundó en los países europeos después del triunfo de la revolución rusa –tan bien narrada por el escritor norteamericano John Reed. A cambio de la apelación a la lucha de clases, hay un nuevo socialismo que se acerca más a los estadios de bienestar social de los países escandinavos que han sido un ejemplo en la Europa occidental de nuestros días. En otras palabras, el lenguaje actual es el de la desigualdad que ha llegado a ser una calamidad derivada del capitalismo globalizado (denunciado por Piketty) y que sigue vigente como puro neoliberalismo.

Pero el triunfo de Biden/Harris no es de una extrema izquierda sino moderada: ambos se hallan en una posición drásticamente contraria a las nocivas consignas derechistas de Trump. De ser así, presumo entonces con satisfacción que nuestros compatriotas migrantes en EEUU se verán favorecidos por los demócratas y es probable que los recursos de las remesas no se vayan a perder. Lo que no sabemos es si en Colombia estamos preparados para comprender el cambio ideológico que se va a presentar en el país del Norte con la llegada de Joe Biden y su nueva concepción del mundo hacia una humanidad más igualitaria y más tolerante que antes.

Agosto 2020