15 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El Resultadismo

26 de agosto de 2020
Por Jaime Lopera
Por Jaime Lopera
26 de agosto de 2020

Todo el mundo conoce el famoso manifiesto de Marx el cual comenzaba diciendo que un fantasma estaba recorriendo el mundo.

Parodiando esa definición, se me ocurre que hay otra clase de fantasma que recorre al mundo (en forma distinta a como ocurre con el pandemonio actual que es un germen observable por el microscopio): el Resultadismo es invisible pero demoledor. Este virus invisible, ese fantasma que llegó hace rato y predomina en mucha clase de relaciones políticas, sociales y deportivas es la expresión de un beneficio esperado a nombre de los intereses que las personas representan.

Es muy sencillo: se trata de la exigencia por Resultados. EL requerimiento por Resultados no solamente ha permeado todas las visiones y misiones que las empresas ponen como prólogo a sus ideas de planificación, sino que también hace parte del contrato psicológico, abierto o supuesto, que los empleados reconocen al ingresar a sus empleos: hay que producir Resultados, cueste lo que cueste, so pena de ser expulsado del trabajo. El jefe de personal suele ser un buen intérprete de esta tendencia y la comunica discretamente a sus empleados.

A menudo el mensaje es solo subliminal: muchas de las reglas y tradiciones del capitalismo industrial y financiero se ven atadas a este presupuesto de realizaciones que convierte a las empresas en un estadio de luchas entre las diferentes unidades de trabajo y de competencia entre los diversos empleados de la organización. Pero es en el deporte donde más han fructificado esta clase de ideas. El señor Setien no se fue por el 8-2 sino porque el Resultado era desastroso para las finanzas del Barcelona y afectaba los valores monetarios de muchas personas ligadas al equipo.

Este es el punto: el Resultadismo es un castigo para que el que no logra superar las órdenes del jefe de turno, el que no alcanza a dar lo que el negocio espera recibir del mercado. Messi y Cristiano valen porque son buenos campeones de los Resultados. Pero como es una invención de la empresa privada, muy pronto ella se infiltró en la empresa pública y las coordenadas para sacar a la gente que no produce Resultados es la misma. Muchas personas del sector público han sido sacrificadas en el altar del Resultadismo porque no fueron capaces de interpretar debidamente los intereses de sus patrocinadores, o simplemente porque no los compartieron, incluyendo las transgresiones o los actos corruptos.

Un enorme caudal de víctimas del Resultadismo deambula por las calles con el sentimiento de culpa de que no hicieron las manipulaciones necesarias para dar satisfacciones a sus patronos. El Resultadismo es una plaga que debemos combatir, pero esta sociedad no tiene aun respuestas adecuadas para ello. Es una pena.

 

Agosto 2020