8 de mayo de 2021
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El cráter de la Luna que inmortalizó a Julio Garavito

29 de agosto de 2020
29 de agosto de 2020

Hace cinco décadas, la Unión Astronómica Internacional (UAI) bautizó uno de los cráteres de la Luna con el apellido del célebre ingeniero colombiano, cuyo legado se extiende a estudios de mecánica celeste, a la realización en 1902 de la carta geográfica de Colombia con métodos astronómicos, y a la creación de la Oficina de Longitudes y Fronteras.

El cráter del lado oscuro de la Luna que lleva el apellido del ingeniero y científico nacido en Bogotá, en realidad no es uno solo, sino un grupo de cinco: el mayor –que fue nombrado Garavito– y otros cuatro menores de nombres D, C, Y, y Q.

Los aportes de Julio Garavito a la ciencia fueron mencionados por el Grupo de Patrimonio del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en el foro “50 años del cráter Garavito”, celebrado para conmemorar este aniversario.

En el evento, varios especialistas en astronomía y en la vida y obra del científico, astrónomo e ingeniero, conversaron sobre la importancia del legado que dejó una de las personalidades más importantes para el mundo científico de Colombia.

Sus estudios tanto de las fluctuaciones en el movimiento de la Luna y su impacto en el clima terrestre como de la aceleración orbital terrestre fueron sus investigaciones más destacadas, tanto, que fueron reconocidos en textos educativos como en la obra Methods of Celestial Mechanics, de Dirk Brouwer y Gerald M. Clemence, publicada en 1961.

Garavito fue el octavo director del OAN, reemplazando a José María González Benito, quien ya había considerado que era necesario observar el cielo en una dirección diferente.

Mario Armando Higuera, profesor del Observatorio, también destacó los importantes avances de Garavito como experto en telegrafía, y mencionó además que gracias a la sincronización de sus relojes ayudó a establecer los límites geográficos de Colombia y a instalar la hora legal que hoy rige en el país.

El derecho a la ciencia

Los aportes de Garavito no fueron solo científicos, pues también fue poeta y economista, estudió los ciclos de la riqueza y las influencias humanas que afectan la economía, como la guerra y la sobrepoblación.

Su obra dio pie para hablar sobre los efectos políticos y organizativos que tiene la ciencia sobre la sociedad. Al respecto, la activista ambiental Juanita Ariza Guzmán, estudiante de Gobierno, recalcó en el foro la importancia del “derecho a la ciencia” como un camino esencial para el desarrollo de la humanidad.

Aunque así lo reconocen la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales, el papel de la ciencia como un derecho no se ha profundizado, lo que se evidencia en la amplia difusión de teorías negacionistas y en la poca relevancia que muchas veces tienen las instituciones científicas en momentos políticos y sociales clave.

“La ciencia aporta a la paz, a disminuir las brechas sociales y a la consolidación de derechos humanos; no hay duda de que los países deben invertir en sus procesos científicos”, afirmó la estudiante Ariza.

La activista también habló de las consideraciones y recomendaciones que hacen varias instituciones con el fin de que la ciencia se convierta en una oportunidad para que la ciudadanía ayude en la construcción de sociedad. En ese sentido, destacó la importancia de la Unesco al promover temas como ciencia abierta; género y ciencia; y comunicación y diplomacia científica.

Además destacó las recomendaciones de la Misión de Sabios 2019: lograr que la ciencia sea asequible y que la sociedad misma destaque el conocimiento como un rol importante; implementar estrategias para potenciar la escasa infraestructura científica de Colombia, y apoyar la vocación científica desde edades tempranas.

Agencia de Noticias UN – Unimedios