19 de mayo de 2022
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Política con pimienta. Personal de la salud, desprotegido del Estado

6 de julio de 2020
6 de julio de 2020

No se compadece que en medio de la peor emergencia sanitaria que se recuerde en el país, los profesionales encargados de atender a la población afectada, carezcan de mínimas medidas de protección y prevención. Lo denunció la propia Contraloria General de la Republica, luego de una encuesta que confirmó la falta de implementos de bioseguridad y desventajosas condiciones laborales. Ese órgano de control realizó una encuesta a 12.230 profesionales de la salud (médicos, enfermeros, auxiliares, y asistentes), en los 32 departamentos del país, que arrojó que casi la mitad, 47%, ha tenido que adquirir con sus propios recursos, elementos de seguridad como caretas de protección, guantes, mascarillas quirúrgicas, respiradores, monogafas y polainas. Caldas hace parte de los departamentos que encabezan la lista en donde se presentan las mayores carencias en esta materia.

A PROPÓSITO DEL CONTRALOR

En su reciente visita a esta región, en desarrollo del plan de giras (paseos) que viene adelantando y que inició en San Andrés, el flamante y folclórico Contralor Carlos Felipe Córdoba, se refirió al proyecto de Aerocafé, el que calificó como “crítico”, y reconoció que se han presentado graves irregularidades que han impedido la ejecución de las obras, muchas de ellas atribuidas a casos de corrupción. En sus propias palabras dijo que se han registrado retrasos de 112 meses, casi 10 años, (un gerente de Aerocafé afirmó que el primer avión despegaría el 11 del 11 de 2011, y el primero que voló fue él). Lo que olvidó explicar el Contralor es el estado de las investigaciones fiscales que adelanta esa entidad contra numerosos altos exfuncionarios de las administraciones departamental y municipal y de instituciones privadas que fueron involucrados hace varios años en el descalabro financiero que se precipitó sobre el, hasta ahora, malogrado proyecto aeroportuario. Es decir, se limitó, al habitual bla bla y a las consabidas promesas de que ahora si, por fin, se le hará un riguroso seguimiento a las inversiones.

EL «ANGELITO PROTECTOR» DE MARCELO MEJÍA

El caldense Marcelo Mejía Giraldo tiene un ángel de la guarda que no solo lo protege de las zancadillas que ponen los políticos, sino que le ilumina el camino hacia los altos cargos de la burocracia estatal. Gracias a los palancazos de ese «angelito» protector brincó recientemente de la secretaría general de la Registraduría Nacional del Estado Civil a la Contraloría Delegada para el sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, donde es un funcionario cercano al Contralor General, Felipe Córdoba. Antes se había desempeñado como secretario general de la Alcaldía de Manizales, secretario de Vivienda Departamental, gerente de Inficaldas y secretario general de la Federación Nacional de Departamentos, entre otros muchos cargos. Los círculos políticos de Caldas, que hoy echan parlamento virtual por el cierre temporal de La Suiza y Sancancio, se devanan los sesos haciendo conjeturas y averiguando el paradero del «angelito protector» de Marcelo, con resultados negativos hasta el momento. No obstante, ese personaje no debe estar lejos de Cambio Radical, donde su señor padre, el exalcalde de Manizales Jairo Mejía Álvarez, tiene muchas acciones.

SIGUE “SABLAZO” A BOLSILLOS DE ALTOS FUNCIONARIOS

Al que no quiere caldo…. Así se Interpretó la decisión del gobierno nacional de extender hasta diciembre la vigencia del llamado aporte o impuesto solidario, que grava con montos entre el 10 y el 15 por ciento, los salarios de funcionarios que devenguen sueldos superiores a los 10 millones de pesos, supuestamente destinados a un fondo de ayuda a la población más vulnerable en la emergencia que vive el país. El malestar de los afectados por esta medida, que incluye a numerosos pensionados que están en ese rango de ingresos, no se ha dejado esperar, pues la misma regía por 3 meses, hasta julio. Y pensar que el Senador Uribe considera que ese tributo debe ser permanente.
Mientras se les abrocha este tipo de contribuciones millonarias a servidores del Estado, a los del sector privado, como los ejecutivos del sistema bancario, no se les toca los súper millonarios salarios que devengan. Dónde está la equidad??

EL MOTOCICLISTA DE LA BMW

Al finalizar la semana anterior pasó un «trueno» por la avenida Paralela, sector de Palermo. El ruido era de una motocicleta BMW de alto cilindraje que circuló como una bala por la arteria. El semáforo cambió rápidamente de verde a rojo y al piloto no le quedó alternativa distinta a la de acatar su mandato y hacer un forzoso alto en el camino. Coincidencialmente transitábamos por el lugar cuando el motociclista se levantó el casco y descubrimos el personaje que se ocultaba en él. Se trataba de nadie menos que del  ex secretario de Tránsito de Manizales y ex  director del Trabajo de Caldas, Diego Franco Molina. A comienzos de este año al hijo del pintor Chucho Franco le cambió la vida una jugosa pensión que le permite darse lujos que envidiaría el cocacolo más pinchado de la comarca. Diego, además, dejó de ser un dolor de cabeza para el ex congresista Hernán Penagos, quien era el que le conseguía los puestos en el gobierno. Dicen que a Franco le apasionaba tanto la burocracia que cuando pequeño siempre le pedía al Niño Dios un triciclo con placas oficiales. Ahora, en vez de triciclos, pide  sofisticadas motocicletas  para darle rienda suelta a la adrenalina.

OON JOSÉ TABORDA

Don José Taborda era un gentleman simpático. Personaje elegante no sólo en el vestuario y presentación personal, sino en el caminado y el verbo. Cuando caminamos por la Avenida Santander en dirección al Cable, nos tropezamos muchas veces con él. Su vida se partió en dos: antes y después de la muerte de su hijo Jaime, una de las víctimas fatales del accidente aéreo que costó la vida al empresario Pedro Juan Moreno el 24 de febrero de 2006. Antes de ese funesto episodio, don José era un hombre alegre, optimista, visionario, conversador y soñador. Después de la tragedia, Taborda cambió radicalmente. En su mirada siempre se advertía una nostalgia profunda, un yo no sé qué de incertidumbre, algo que le revolvía sus sentimientos en lo más profundo de su ser. Sobre todo porque navegaba en un mar de interrogantes y dudas que le suscitaban las circunstancias en que pereció su hijo. Se llevó a la tumba la obsesión de que el accidente obedeció a manos criminales. Aunque don José tenía 87 años, lo mató la pena moral, pues todavía mostraba mucha fortaleza. Paz en su tumba.