28 de mayo de 2022
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La importancia de la risa

23 de julio de 2020
Por José Miguel Alzate
Por José Miguel Alzate
23 de julio de 2020

¿Quién fue Garrick? Su biografía dice que fue un actor y dramaturgo nacido en la población de Hereford, en Inglaterra, el 19 de febrero de 1717, considerado como una de las figuras del teatro inglés en el siglo XVIII. Fallecido en Londres el 20 de enero de 1779, se le recuerda por haber actuado en la obra Ricardo III, de William Shakespeare, que, por esos años, se constituyó en un verdadero éxito. Su nombre era David. Pero el mundo lo recuerda solo por su apellido. Trascendió tanto, que se le han hecho varios reconocimientos. El más importante: haber sido enterrado en el rincón de los poetas, en la Abadía de Westminster, cerca de Shakespeare. Sobre su personalidad se filmó, en 1937, la película “El gran Garrick”, dirigida por James Whale y protagonizada por Brian Aherne.

Los latinoamericanos sabemos que Garrick existió porque un gran poeta mexicano, Juan de Dios Peza, se inmortalizó al escribir el poema” Reír llorando”, inspirado en la tragedia del actor. Pues bien: ¿cuál fue la tragedia que vivió Garrick? Grave: no encontrarle encanto a nada, no importarle su nombre ni su suerte. Es decir, llevar una tristeza muy honda en su alma, un dolor que le perturbaba la existencia y le impedía ser feliz. Por esta razón, fue a visitar al médico. Una vez en su consultorio, el galeno le hace nueve preguntas. En tono desolado, el actor contesta seis. Pero en las tres últimas respuestas expresa su desapego ante la vida, su no querer vivir, su desdicha como hombre. Es cuando contesta que solo tiene de familia sus tristezas y que le gusta visitar los cementerios.

El poema de Juan de Dios Peza nos hace entender lo importante que es la risa. Lo dice claramente en el cuarteto final: “El carnaval del mundo engaña tanto/,
que las vidas son breves mascaradas;/ aquí aprendemos a reír con llanto/ y también a llorar con carcajadas”. El verso expresa que mientras la vida avanza el corazón del hombre esconde tristezas, y que es necesario reír para sobrellevar la existencia con alegría, sin renunciar, desde luego, a la esperanza. La risa es el antídoto contra la tristeza. Es esta la razón por la cual el médico le recomienda al actor, sin saber que él es Garrick: “Solo viendo a Garrick podéis curaros”. “¡Yo soy Garrick! …Cambiadme la receta”, es la respuesta que le da el cómico. No puede creer que a él los Lores lo busquen para cambiar su angustia por carcajadas.

Un neurobiólogo  de la Universidad de Maryland, Robert Provine, califica la risa como un “balbuceo lúdico, instintivo, contagioso, de control inconsciente”. El filósofo John Morreall, por su parte, sostiene que el origen biológico de la risa humana “pudo estar en una expresión compartida de alivio tras pasar el peligro”. Dice, entre otras cosas, que “la laxitud que sentimos tras reírnos ayuda a inhibir la respuesta agresiva, convirtiendo la risa en un signo de conducta que indica confianza”. Es decir, necesitamos reír para sentirnos felices, para expresar euforia, para olvidar las penas. ¿No es eso lo que hacemos cuando asistimos a un espectáculo cómico? Queremos disipar las angustias encontrando motivos para reír. Eso era lo que hacían los Lores británicos cuando iban a ver al rey de los actores: Garrick.

El actor inglés que inmortalizó en América Latina Juan de Dios Peza con su poema “Reír llorando” fue calificado como el primer Risoterapeuta del mundo. Por algo la austera sociedad inglesa le buscaba ansiosa. “Todo aquel que lo ve, muere de risa, tiene una gracia artística asombrosa”, dice el médico. La risa se considera beneficiosa para la salud. Se cuenta que, en Nueva York, un ejecutivo de una gran empresa fue diagnosticado de una enfermedad dolorosa. El hombre entró en depresión. Al verlo así, un médico le aconsejó ver películas de humor. El paciente siguió el consejo. Pronto notó que con tan solo diez minutos diarios de carcajadas encontraba alivio para las dos horas siguientes. Terminó escribiendo un libro, “Anatomía de una enfermedad”, donde explicó cómo la risa ayudó a curarlo.

Es necesario entender que existe diferencia entre la risa y la sonrisa. La primera es una manifestación del espíritu que nace cuando algo nos causa gracia, una reacción espontánea fruto de la alegría. La segunda la califican como un gesto de cortesía. Una persona se nos hace agradable cuando, al conocerla, nos brinda una sonrisa. En la mujer la sonrisa es el espejo de su alma; quiere esto decir que transmite alegría. Juan de Dios Peza dice: “¡Cuántas veces al reír se llora!/  Nadie en lo alegre de la risa fie/ porque en los seres que el dolor devora/ el alma gime cuando el rostro ríe”. Dicen los médicos que la risa libera endorfinas, “porque generan sustancias que combaten la ansiedad y la depresión”. Reír es arrancarle a la vida destellos de luz, es contagiar a los demás de optimismo, es expresar las alegrías del alma.