25 de mayo de 2022
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Encuestas

13 de julio de 2020
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
13 de julio de 2020
Los colombianos en los últimos años venimos resolviendo la mayoría de nuestros encuentros mediante encuestas que efectúan especialistas en estadística, y quienes, hay que decirlo, las más de las veces aciertan, no sabemos si porque el pensamiento de las gentes está bien establecido por estas mediciones, o porque las mediciones inducen a las gentes a realizar o a legitimar lo que se mostró en los sondeos.

Sea como fuere, en los últimos meses de eta pandemia se han realizado estas encuestas y, en ellas, se ha preguntado a la gente sobre el concepto que le merece la actuación del presidente, los gobernadores y alcaldes. De estas encuestas se desprende que el presidente goza de menor popularidad o nivel de aceptación que los gobernantes regionales o locales, dadas las determinaciones tomadas por aquel, determinaciones que no son recibidas de igual manera que las de los más cercanos dirigentes, gobernadores y alcaldes, los que en últimas hacen o no, lo que se les autoriza desde el alto gobierno.

Resulta interesante la impresión que sobre las gentes causan las decisiones sobre el manejo de la crisis, ya que, lo que de estas determinaciones se traduce como acertado o desacertado está determinado por el momento sin que se mire más adelante.  El grueso de la opinión no entiende que, lo que se encuentra a cargo del presidente es el manejo global de las acciones que han de permitirse o impedirse, pero todo es determinado, finalmente, por los gobiernos locales en quienes recae la responsabilidad del manejo.

Es así como los resultados muestran niveles de aceptación a la labor del presidente relativamente bajos, a al menos muy inferiores a los de los mandatarios regionales o locales. Y, de entre los mandatarios regionales y locales, las diferencias estadísticas en cuanto al manejo del problema son abismales, casi que podría decirse que, en tanto que en una región o ciudad del país se mantiene bajo control el nivel de contagios y de muertes, en otra todo muestra un verdadero desastre. Más esos indicadores de buen manejo o de mal manejo, no son valorados por los ciudadanos encuestados. Es simple mirar que, mientras en determinada ciudad del país hay un número de contagiados alto, en otra ciudad el número de contagiados es la décima parte; décima parte que podría reducirse a una tercera parte en consideración al volumen de la población con respecto a la otra. Y en el campo de las muertes, la primera ciudad tiene un número de muertos que es 25 veces superior a la otra, y volviendo estas cifras comparables respecto a la población, las de esta son 8 veces inferiores a aquella. No se requiere ser sabio para entender que algo no se hace bien en una ciudad con respecto de la otra, pero la que viene haciendo las cosas mal no se interesa en copiar lo que la otra hace bien.

Y es aquí en donde las encuestas nos muestran que las gentes poco o nada se interesan en lo que se sucede en su ciudad. Muestran que el problema radica solamente en lo que dice un gobernante a sus ciudadanos, y los ciudadanos aceptan o simplemente se someten a lo que les dicen pero no exigen que las políticas que en otro lugar son exitosas se copien en su ciudad. Y, los periodistas y las personas que dicen formar opinión no se ocupan de resaltar lo que en una parte se hace bien y en pedir que en otra se haga igual. No, estas cosas no importan y lo que como demagogia se entrega a las comunidades, como bien hecho se recibe, así de ello no tenga nada.

Invito a los lectores a hacer el ejercicio comparativo entre los resultados que se tienen de Bogotá y de Medellín, para no hablar de lo que en otros lugares de la geografía de Colombia se tiene.

Bogotá:    Población 7.500.000 – Contagiados 45,039 – muertos 1.007

Medellín: Población 2.500.000 – Contagiados  4.346 –  muertos  41

Relación de población entre una y otra 1/3

Manizales, julio 13 del Año de la Peste