8 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¿Qué hay detrás del afán de abrir los estadios?

8 de junio de 2020

Cuando una persona no usa adecuadamente el tapabocas, revisando que sea uno técnicamente combativo contra el Covid-19, no se lava las manos con abundante jabón, no guarda las distancias en la calle, bancos, centros comerciales, supermercados, transporte público y demás recomendaciones, simplemente, está contribuyendo a que la corrupción se incremente.

Esa persona pensará que hay suficientes médicos, personal de enfermeros, aseadores, camas y sobre todo, ataúdes para atenderlo a él a los demás ciudadanos que contagia.

Lo más grave, puede contaminar a la abuela, la mamá, la esposa, los hijos, nietos, sobrinos y demás familia. Es, irresponsablemente, un cómplice de los fallecimientos y les colabora de manera impresionante a la corrupción.

Nunca antes el país había sufrido una pandemia de esta magnitud, pero tampoco había sido tan ultrajada en su erario.

LAS APUESTAS DETRÁS DEL FÚTBOL

Quien lo creyera, pero existen intereses creados en que regrese el fútbol. No es por los cuidados que deben tener los pateadores de los balones, sino los fanáticos que acuden a los estadios y hacen fila sin medir distancia, no llevan tapabocas, ni se lavan las manos. No lo hacen después de orinar, ahora sí, lo harán por una pandemia. Permítame reírme.

Pero claro, además de los periodistas deportivos que sólo tienen en el fútbol el único deporte, con algunas excepciones del ciclismo, hay intereses porque regresen a dar patadas a un esférico. Unos de ellos son los apostadores y no sólo los oficiales sino los que circulan bajo redes clandestinas. Las apuestas son millonarias y claro, con esta pandemia, los ingresos se fueron al piso.

Favor inmenso les hacen quienes agitan las banderas para que regrese el fútbol.

HAY MÁS DEPORTES

En los noticieros de radio y televisión le dedican horas al balompié, pero habría que decirles a los encargados de esas secciones que también hay atletismo, natación, balonmano, voleibol, ajedrez, tejo, tenis, ping pong, lanzamiento de jabalina, salto alto y cien prácticas para el ejercicio diario.

Ya cansan las repetideras de cuál fue el mejor arquero de Colombia, el mejor penalti, el zurdo envidiable, el extranjero de más goles, las anotaciones olímpicas y las zancadillas sensacionales.

Hay que mirar al senderismo, a las caminatas por los parques nacionales y a otras actividades más globales. Centralizarse en el fútbol es mostrar una disminuida capacidad mental de los periodistas y considerar que también es escasa la de los oyentes o televidentes.

TIENE QUE LLEVAR A LA REFLEXIÓN

Esta pandemia debe llevar a los comentaristas del fútbol que durante años se han explotado a los jugadores, a los hinchas y que los periodistas han sido utilizados para agitar masas.

¿Se han olvidado ya de los grandes desfalcos en la Fifa? ¿De la corrupción por la compra de sedes para los mundiales? ¿De la compra de partidos? ¿De los negocios por debajo de la mesa para los traspasos de los jugadores?

¿Han pensado cuántos jugadores han muerto de infartos u otras enfermedades en las canchas o posteriormente por el deporte? ¿Cuántos han quedo cuadripléjicos, inválidos, sordos, ciegos, mancos, cojos o con problemas en las articulaciones y no tienen cómo pagar sus rehabilitaciones?

De otro lado, por culpa de ese fanatismo, ¿cuántos hinchas han muerto en esas batallas campales defendiendo una camiseta? O ¿cuántos han caído en manos asesinas por llevarla simplemente puesta?

Es momento de reflexionar. ¿Cuántas madres han quedado en la tristeza al ver que mataron a su hijo adolescente por gritar vivas a un equipo? ¿Cuántos han quedado huérfanos por un padre que lo asesinaron por cantar las estrofas de las barras? ¿Cuántos han quedado lesionados, de por vida, por los enfrentamientos policiales? ¿Quién responde?